La vida es un movimiento de la imperfección a la perfección. Cuando los objetos inanimados se vuelven animados, hay progreso. Hay mayor progreso cuando los seres animados se transforman en organismos metazoos multicelulares, estructuras cada vez más complejas. El ser humano es el ser más elevado, el ser más perfecto en estructura. El ser humano es, por tanto, un animal perfeccionado. Pero éste es el inicio del progreso para la humanidad. Los humanos tienen todavía que alcanzar mayor perfección física, intelectual y espiritual. El movimiento hacia la perfección - Dios - es la verdadera esencia del humano (dharma). El movimiento hacia la imperfección (adharma) está en contra de la verdadera naturaleza del ser. Lo primero es la vida, lo último es la muerte. Por consiguiente, el movimiento humano hacia la animalidad no es vida, es muerte.
Ningún movimiento está libre de fricción u obstáculos. Aún cuando ustedes caminan, la fuerza de la gravedad se les interpone. El movimiento hacia la perfección está obstaculizado por todas las fuerzas de la imperfección o mal. Lo pecaminoso, lo burdo, lo mezquino, obstruyen todo movimiento para la expansión de la mente humana. Pero la perfección, que es un movimiento en dirección a Dios, no debe causarles miedo; sigan adelante. Los obstáculos se irán por el desagüe, a donde pertenecen. Ustedes progresarán.
La misión de la vida humana es avanzar hacia la perfección, hacia Dios. Esto es el deber de uno. En esta lucha, las fuerzas del mal están destinadas a fracasar. Este ha sido siempre el caso y la historia se repetirá. Ustedes no tiene derecho a descansar hasta que hayan cumplido su misión de ser perfectos, de ser divinos, de establecerse a sí mismos en la perfección. El descanso es pecado dado que pone un alto a este movimiento. No descansen hasta que hayan alcanzado su meta.
Anandamurti