#1 [RUGBY] Conflicto en los Pumas
El plantel de Los Pumas renunció a continuar en el seleccionado de argentino de rugby, cuyos integrantes se manifestaron disconformes con la respuesta de los dirigentes de la Unión Argentina (UAR) a sus reclamos.
Cincuenta y tres jugadores, encabezados por el capitán Agustín Pichot y secundado por figuras como Ignacio Fernández Lobbe, Mario Ledesma, Gonzalo Longo, Martín Durand, Manuel y Felipe Contepomi, Ignacio Corleto, Gonzalo Quesada, Lucas Ostiglia y Omar Hasán, entre otros, dieron a conocer su decisión a través de una carta publicada en el sitio web de Rugbyfun (http://www.rugbyfun.com.ar).
Los otros 42 jugadores que firmaron la carta fueron, por orden alfabético: Albacete, Alvarez, Aramburu, Avramovic, Ayerza, Borges, Bosch, Bouza, Carballo, Carizza, Cortese, De Vedia, Juan Fernández Lobbe, Gaitán, Galindo, Gambarini, Gauthier, Fessia, Genoud.
Los hermanos Santiago y Pablo Gómez Cora, los hermanos Juan y Nicolás Fernández Miranda, Guiñazú, Henn, Hernández, Leguizamón, Leonelli, López Fleming, Lozada, Núñez Piossek, Petrilli, Roncero, Sanz, Sambuceti, Scelzo, Schusterman, Senillosa, Stortoni, Tiesi, Todeschini y Vernet Basualdo.
Esta decisión pone en peligro la realización de los tres test-matches previstos para junio: contra Gales el 11 y el 18, primero en el club Guillermo Brown de Puerto Madryn y después en Vélez, y contra Nueva Zelanda el 24, también en Vélez.
El presidente de la UAR, Alejandro Risler, en declaraciones a la misma página Rugbyfun se mostró "sorprendido y desolado" por la determinación y agregó que "lo lógico hubiese sido que los directivos se enteraran primero".
Las diferencias entre Los Pumas y la dirigencia datan del año pasado y están relacionadas con temas económicos, de preparación del plantel y de organización de giras, a los que se sumaron declaraciones de algunos directivos como Raúl Sanz, que cayeron muy mal en el seno del plantel.
Cincuenta y tres jugadores, encabezados por el capitán Agustín Pichot y secundado por figuras como Ignacio Fernández Lobbe, Mario Ledesma, Gonzalo Longo, Martín Durand, Manuel y Felipe Contepomi, Ignacio Corleto, Gonzalo Quesada, Lucas Ostiglia y Omar Hasán, entre otros, dieron a conocer su decisión a través de una carta publicada en el sitio web de Rugbyfun (http://www.rugbyfun.com.ar).
Los otros 42 jugadores que firmaron la carta fueron, por orden alfabético: Albacete, Alvarez, Aramburu, Avramovic, Ayerza, Borges, Bosch, Bouza, Carballo, Carizza, Cortese, De Vedia, Juan Fernández Lobbe, Gaitán, Galindo, Gambarini, Gauthier, Fessia, Genoud.
Los hermanos Santiago y Pablo Gómez Cora, los hermanos Juan y Nicolás Fernández Miranda, Guiñazú, Henn, Hernández, Leguizamón, Leonelli, López Fleming, Lozada, Núñez Piossek, Petrilli, Roncero, Sanz, Sambuceti, Scelzo, Schusterman, Senillosa, Stortoni, Tiesi, Todeschini y Vernet Basualdo.
Esta decisión pone en peligro la realización de los tres test-matches previstos para junio: contra Gales el 11 y el 18, primero en el club Guillermo Brown de Puerto Madryn y después en Vélez, y contra Nueva Zelanda el 24, también en Vélez.
El presidente de la UAR, Alejandro Risler, en declaraciones a la misma página Rugbyfun se mostró "sorprendido y desolado" por la determinación y agregó que "lo lógico hubiese sido que los directivos se enteraran primero".
Las diferencias entre Los Pumas y la dirigencia datan del año pasado y están relacionadas con temas económicos, de preparación del plantel y de organización de giras, a los que se sumaron declaraciones de algunos directivos como Raúl Sanz, que cayeron muy mal en el seno del plantel.
No se sorprendió cuando ayer vio en su casilla de correo electrónico un mail de Graham Henry, el técnico de los All Blacks, que le preguntaba sobre el caótico presente del seleccionado, con 59 rugbiers que renunciaron a jugar en el equipo nacional. La fluida relación que mantiene con el coach neozelandés -desde hace tiempo y no porque se acerque un test- le permitió a Marcelo Loffreda, el entrenador de los Pumas, transmitirle cierta preocupación, pero a la vez alguna señal de que puede darse una salida muy pronto. En realidad, no hay demasiado margen para esperar un resultado positivo, pero el técnico prefiere respaldarse en un pensamiento positivo: "Soy muy optimista, y espero que se resuelva", le comentó a LA NACION el Tano .
Las horas pasan y no hubo novedades concretas; tan sólo se conoció que desde la Unión de Gales y de Nueva Zelanda llegaron notas a la UAR para interiorizarse sobre lo que sucede aquí, y hasta se deslizó el rumor de que los galeses, que tienen programado su desembarco en Buenos Aires el viernes próximo, pidieron que haya una respuesta a más tardar el martes venidero.
No existen antecedentes en el mundo de que no se haya presentado un equipo para jugar un test-match. Entonces, se hace difícil predecir cuáles podrían ser las consecuencias para la Argentina, pero indudablemente no serán nada buenas. Y lo real es que los compromisos con los Dragones Rojos (11 y 17 de junio), así como los encuentros siguientes, con los All Blacks y las eliminatorias mundialistas (con Chile y Uruguay) están seriamente en peligro. "Hoy no hay equipo. Sí existe una convocatoria, pero en el medio casi 60 jugadores renunciaron, y sin esos rugbiers es imposible armar un equipo. Por eso, espero que no se llegue a una situación tan límite. Pero, así, no están dadas las condiciones para jugar un partido ante rivales profesionales como Gales y Nueva Zelanda. Me parece algo inseguro y hasta imprudente presentar una formación sin jugadores preparados para las exigencias del nivel internacional", expresó Loffreda, con suma preocupación.
El entrenador, aferrado a la idea de que se llegará a un acuerdo, no hizo comentario alguno sobre que haría en el caso de que no se supere esta crisis en tiempo y forma; pero, conociéndolo, es poco probable de que, en este contexto, siga en su función. Entonces, la continuidad del cuerpo técnico también está directamente comprometida con una marcha atrás de los jugadores que renunciaron. Lo único que expresó el coach fue: "No se puede inventar un equipo de un día para el otro. Yo no quiero involucrarme, quiero conservar la calma y concentrarme en la planificación de la preparación, porque todo esto nos puede complicar".
Sin respuesta ni un indicio de que este grave cuadro se clarifique, la agitación empezó a poner en el ojo de la tormenta a la cúpula de la UAR. En la asamblea de la URBA del lunes último, los representantes del San Isidro Club (Eduardo Oderigo, José Luis del Campo y José Cilley) lanzaron su postura: pidieron la renuncia del consejo directivo. Esta moción no tuvo eco en esa reunión, pero luego de la frustrada participación de Jorge Cafasso, presidente de la URBA, en la asamblea extraordinaria de la UAR, se reflotó esa intención. No son pocos los que esperan que la actual conducción, que está en funciones desde diciembre último, sea removida.
Sin embargo, lo que habría que preguntarse, independientemente de las acusaciones, es si los nuevos hombres fuertes (Alejandro Risler, el presidente; Raúl Sanz, el secretario, y Ricardo Handley, vocal titular y manager de las selecciones) llegaron a sus cargos porque en su momento recibieron el apoyo mayoritario de la dirigencia de todo el país y, en primera instancia, de la URBA, la Unión a la que este trío representa. Entonces, tiene que haber otro reparto en las responsabilidades.
En definitiva, a este momento no se le ve la luz y los rugbiers se mantienen firmes, aunque hoy en el Seven de París actúen cuatro de los chicos que integran la lista de renunciantes (S. Sanz, S. Gómez Cora, H. San Martín y F. Bosch). La Argentina debutará ante Alemania, y luego se medirá con Portugal y Nueva Zelanda en el penúltimo torneo del circuito mundial, pero el lunes 5 de junio por la tarde tiene que salir una delegación rumbo a Puerto Madryn, sede del primer test con Gales, y aún no se sabe quiénes irán.
La Nacion Las horas pasan y no hubo novedades concretas; tan sólo se conoció que desde la Unión de Gales y de Nueva Zelanda llegaron notas a la UAR para interiorizarse sobre lo que sucede aquí, y hasta se deslizó el rumor de que los galeses, que tienen programado su desembarco en Buenos Aires el viernes próximo, pidieron que haya una respuesta a más tardar el martes venidero.
No existen antecedentes en el mundo de que no se haya presentado un equipo para jugar un test-match. Entonces, se hace difícil predecir cuáles podrían ser las consecuencias para la Argentina, pero indudablemente no serán nada buenas. Y lo real es que los compromisos con los Dragones Rojos (11 y 17 de junio), así como los encuentros siguientes, con los All Blacks y las eliminatorias mundialistas (con Chile y Uruguay) están seriamente en peligro. "Hoy no hay equipo. Sí existe una convocatoria, pero en el medio casi 60 jugadores renunciaron, y sin esos rugbiers es imposible armar un equipo. Por eso, espero que no se llegue a una situación tan límite. Pero, así, no están dadas las condiciones para jugar un partido ante rivales profesionales como Gales y Nueva Zelanda. Me parece algo inseguro y hasta imprudente presentar una formación sin jugadores preparados para las exigencias del nivel internacional", expresó Loffreda, con suma preocupación.
El entrenador, aferrado a la idea de que se llegará a un acuerdo, no hizo comentario alguno sobre que haría en el caso de que no se supere esta crisis en tiempo y forma; pero, conociéndolo, es poco probable de que, en este contexto, siga en su función. Entonces, la continuidad del cuerpo técnico también está directamente comprometida con una marcha atrás de los jugadores que renunciaron. Lo único que expresó el coach fue: "No se puede inventar un equipo de un día para el otro. Yo no quiero involucrarme, quiero conservar la calma y concentrarme en la planificación de la preparación, porque todo esto nos puede complicar".
Sin respuesta ni un indicio de que este grave cuadro se clarifique, la agitación empezó a poner en el ojo de la tormenta a la cúpula de la UAR. En la asamblea de la URBA del lunes último, los representantes del San Isidro Club (Eduardo Oderigo, José Luis del Campo y José Cilley) lanzaron su postura: pidieron la renuncia del consejo directivo. Esta moción no tuvo eco en esa reunión, pero luego de la frustrada participación de Jorge Cafasso, presidente de la URBA, en la asamblea extraordinaria de la UAR, se reflotó esa intención. No son pocos los que esperan que la actual conducción, que está en funciones desde diciembre último, sea removida.
Sin embargo, lo que habría que preguntarse, independientemente de las acusaciones, es si los nuevos hombres fuertes (Alejandro Risler, el presidente; Raúl Sanz, el secretario, y Ricardo Handley, vocal titular y manager de las selecciones) llegaron a sus cargos porque en su momento recibieron el apoyo mayoritario de la dirigencia de todo el país y, en primera instancia, de la URBA, la Unión a la que este trío representa. Entonces, tiene que haber otro reparto en las responsabilidades.
En definitiva, a este momento no se le ve la luz y los rugbiers se mantienen firmes, aunque hoy en el Seven de París actúen cuatro de los chicos que integran la lista de renunciantes (S. Sanz, S. Gómez Cora, H. San Martín y F. Bosch). La Argentina debutará ante Alemania, y luego se medirá con Portugal y Nueva Zelanda en el penúltimo torneo del circuito mundial, pero el lunes 5 de junio por la tarde tiene que salir una delegación rumbo a Puerto Madryn, sede del primer test con Gales, y aún no se sabe quiénes irán.
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