Aca les paso un articulo del Clarin (quedense tranquilos que no es uno de esos textos vacios de los suplementos de informatica, a este lo extrajeron de un diario italiano).
Esta muy piola la vision de este profesor finlandes, y el articulo lo presenta con unos cuantos condimentos extras (no se pierdan el ultimo parrafo, me parecio muy acertado).
Espero que les guste!!
Link:
http://old.clarin.com/diario/2001-11-19/s-320761.htm
LA ETICA DE LOS PIRATAS INFORMATICOS, SEGUN EL TEORICO PEKKA HIMANEN
Los "hackers" de hoy ya no son lo que eran
Según un nuevo libro, titulado "La ética hacker", la vieja definición de los hackers como piratas informáticos pasó de moda. Los hackers de hoy son estudiantes aplicados y altruistas, para quienes la dedicación al trabajo es una de las principales motivaciones en la vida. Y ya no tienen nada que ver con la idea que aún permanece en el imaginario colectivo, que los define como jóvenes antisistema concentrados en destruirlo todo.
Por Riccardo Stagliano. La Repubblica.it para Clarín.com.
Tiempo estimado de lectura 3'05''
Estudiantes aplicados, desinteresados por el dinero y altruistas: al parecer, hasta los "hackers" tienen alma. La vieja definición de hacker, que daba cuenta de un "pirata informático", hoy representa sólo una parte de ese mundo, y una parte bastante minoritaria. La nueva generación de hackers, jóvenes talentos que están más allá de los confines del hardware y del software, tiene una manera distinta de ver la vida que sus antecesores y hace del amor por el trabajo uno de sus pilares principales. Una verdadera "ética", tal cual explica Pekka Himanen en su libro "La ética hacker y el espíritu de la era de la información", que tiene prólogo de Linus Torvalds (el creador del sistema Linux) y epílogo de Manuel Castells. El proyecto de reemplazar al viejo y conocido Max Weber y su clásico "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" por Linus Torvalds (a través de las construcciones teóricas de Himanen, profesor de sociología en Finlandia y Estados Unidos, además de amigo de Torvalds) puede parecer algo ambicioso y fascinante al mismo tiempo.
Vale la pena repetirlo: los hackers no son sólo "personas que programan con entusiasmo, para las cuales es un deber ético compartir su experiencia en programas de software gratuitos y facilitar el acceso a la información", sino, también, "expertos o entusiastas de cualquier tipo", que también pueden interesarse en la astronomía o la literatura. En resumidas cuentas, el rasgo que los caracteriza es la dedicación a un determinado tema y el hecho de cultivar un interés sin reservas, además de estar dispuestos a sacrificar horas de sueño y tiempo libre por ese tema. Y, aunque, para el imaginario colectivo, el hacker aún es un programador que, después de infinitas horas de trabajo, se desploma frente a la PC y duerme algunas horas sobre el escritorio para volver a empezar, según describe el libro de Himanen, el nuevo hacker es un Bill Gates joven pero con un campo de acción mucho más amplio.
La contradicción la encarnó el mismísimo Bill Gates cuando, en 1976, escribió su primera "Carta abierta a los aficionados", es decir, a aquellos programadores amateur que copiaban sus programas y los ponían a disposición de todo el mundo. En ese entonces, el fundador de Microsoft, hacker por antonomasia (ahora defensor de los derechos de autor), se enfureció con estos otros hackers (paladines del software libre y gratuito para todos). El libro de Himanen retoma y potencia esa dicotomía, que siguió su curso, casi sin alteraciones, durante los últimos 25 años. Para él, la "nueva ética" se divide en tres categorías principales: la del "trabajo" (dedicación flexible pero incondicional), la del "dinero" (crítica, ya que compartir información choca con la idea actual de exclusividad de la información como única garantía de rédito económico) y la de la "red" (que apunta a garantizarle a todos, o a la mayor cantidad posible de personas, el acceso "a la información y los recursos").
Estos tres son los nuevos puntos cardinales que rigen el universo, vasto e indistinto, de los hackers modernos. Su filosofía es, ante todo, abierta, tanto como la que, en el pasado, logró que IBM le sacara ventaja a Apple y que Internet (con sus protocolos que todos podían usar libremente) se convirtiera en la realidad indispensable que hoy frecuentamos diariamente. La otra ética, "calvinista", era ideal para la era industrial: en una sociedad en la que muchos realizaban trabajos rutinarios, insulsos y para nada inspiradores, postulaba al trabajo como fin en sí mismo. En la era posindustrial, en la sociedad de la información, la ética hacker describe mejor la vida de un pueblo en crecimiento, que hace tareas intelectuales, muchas veces difíciles de explicar a nuestros padres. Para los hackers, el objetivo final es "hacer algo que tenga un significado, que sea fuente de alegría e inspiración, sin necesidad de clasificarlo como 'trabajo' o 'placer', porque no son las etiquetas las que hacen deseable a las acciones. Tanto el trabajo como la diversión", concluye el profesor finlandés, "pueden ser un aburrimiento. Lo fundamental es la naturaleza de la actividad".
© La Repubblica
Traducción de Claudia Martínez