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Relato Erotico

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Leerlo! es largo pero muy interesante Ella se sentó a mi lado de manera casual. ...

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    Bear escribió el 06/06/2005 a las 18:01 hs.
     
    ¿Mensaje inapropiado?
    #1 Relato Erotico
    Leerlo! es largo pero muy interesante

    Ella se sentó a mi lado de manera casual. Al tenerla así tan cerca, no pude evitar girarme hacia ella para disfrutar de cada parte del cuerpo de esa mujer. Ante mi insistente mirada, ella también se giró y me preguntó:

    - ¿Qué miras?
    - Te miro a ti, disfruto viendo tu cuerpo - le dije sin cortarme.
    - Seguro que te gustaría hacer algo más, además de mirar - me soltó de pronto, sin dejar de sonreír.

    Acerqué mi silla a la de ella, mirándola firmemente a los ojos y poniendo una de mis manos en su rodilla, le dije:

    - Lo deseo con ansía.

    Sonrió nuevamente y me contestó:

    - No tan rápido... lo bueno se hace esperar.

    empezó a caminar y girándose, me dijo:

    - ¿A qué esperas? Sígueme.

    Íbamos, según me dijo, a su casa. Le puse la mano en su muslo y la empecé a acariciar, estaba demasiado caliente y algo tenía que hacer. Pero ella me paró en seco diciéndome:

    - Tienes que aguantar las ganas.

    Me pareció eterno el tiempo que tardamos en llegar a su apartamento, pero cuando finalmente lo hicimos, llegar a su casa, y después de abrir ella la puerta de su casa, me pegué a su espaldas haciéndole sentir la erección que llevaba dentro de mi pantalón.

    Nada más entrar, ella se giró y me puso contra la puerta. Mientras con una mano me desabrochaba el pantalón, con la otra me acariciaba el culo y me besaba apasionadamente por primera vez. Empezó a agarrar mi erecta polla, ya fuera del pantalón, y la acariciaba con la palma de su mano. Me agarraba las bolas y las apretaba suavemente. Aquello me gustaba. Agarré sus nalgas, las apreté y la giré ahora yo a ella, dejándola contra la puerta. Le quité el vestido y empecé a besar su cuello mientras que con una de mis manos le acariciaba las tetas. Ella ya me había quitado los pantalones y los slips. Jugué con mi lengua en su coño caliente. Lo chupé y la lamí. Paré un momento para que lo deseara aún más y continué con más deseo y pasión. Chupe la humedad de su coño que mi lengua continuaba recorriendo de arriba a abajo. Paré nuevamente para acariciarla suavemente con la yema de los dedos, en pequeños círculos. Acerqué mi cara nuevamente a su dulce cueva pero esta vez para olerla, para sentir su olor de mujer, cada vez más caliente.

    Subí más allá de su coño y empecé a besarle el vientre. Pequeños besos, cortos en diversas partes. Comencé a acariciar su ombligo con mi lengua y bajé nuevamente hacia su monte de Venus trazando una línea con la saliva de mi lengua. Quería sus nalgas y cuando se lo hice saber, ella se giró en silencio. Se las agarré con ambas manos. Las juntaba y separaba. Introducía mi dedo índice entre ellas para recorrerla. Luego acerqué mi cara, le di suaves mordiscos y arrastré mis dientes por ellas como si tratara de comer cada pedazo. De abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Mi lengua se metía entre sus nalgas y terminaba nuevamente en su coño. Volví a bajar y subir varias veces más. Su coño ya no estaba húmedo, sino mojado. Se giró nuevamente y empecé a besar y lamer sus muslos que agarré con mis dos manos como una pieza que iba a empezar a saborear. Y que saboreé con gusto, sorbiendo su piel, dándole pequeños mordiscos que la hacían gemir.

    Descendí de sus sabrosos muslos hacia sus piernas y sus pies, donde le dediqué tiempo a cada uno de sus dedos, que chupé y besé alternativamente. Cambié a su otra pierna pero voy más rápido.

    - ¡Cómeme el coño! - me pedía entre gemidos - ¡Hazme corre con tu boca!

    No me hice de rogar. Ella misma separó sus labios mayores y yo empecé a jugar con su sobresaliente clítoris. Arqueaba su cuerpo, y mientras le chupaba introducía dos dedos en su ya mojada cueva. Los movía a su ritmo, la masajeaba por dentro. La verdad es que yo estaba a mil. Mi erección dolía de lo dura que la tenía. Ella me presionaba con sus manos, para que no parara. Mi lengua estaba ahora en la entrada de su coño hasta que no aguantó más y se produjo el estallido de sus jugos en mi boca, pero yo no paré. Decidí prolongarle el placer un rato más. Miré con gusto su cara de satisfacción.

    Empecé a besar todo su vientre, subí hasta sus pechos y le dediqué otro rato a sus pezones. Pero ella quería más. Agarró con fuerza mi polla y lo estiró hacia ella, hacia su coño, diciéndome:

    - ¡Te quiero dentro de mí!
    - No, todavía no, quiero hacerte sufrir un ratito más - le contesté.

    Pero ella, diciéndome que era malo, me giró poniéndome contra las sabanas. Mantenía agarrada mi polla y me besaba y lamía el pecho, chupando y mordisqueando mis tetillas. Eso me excitaba y lubricaba un poco más mi pene. Respiré profundo, quería evitar acabar pronto, llevó su boca a mis cojones y empezó a jugar con ellos con su lengua. Le dije que parara, que no quería acabar fuera de ella. Sonrió maliciosamente y con su mano dirigió mi polla hacia su deseada entrada. Pero no se lo metió dentro aún. Prefería torturarme, como yo había hecho con ella. Me la movía de arriba a abajo entre los húmedos labios de su coño pero cuando menos me lo esperaba, se la metió dejándose caer.

    Empezó a moverse con fuerza, con energía, como si quisiera que mi miembro le llegara hasta la garganta. Mis manos sostenían sus nalgas, sin parar de acariciarlas. Parecía poseída por el placer. Realmente me estaba follando. Gozando y haciéndome gozar. Le metí uno mis dedos por el culo, pero quería estar más activo. Le di la vuelta y ahora era yo el que estaba encima de ella. Quería que yo fuera más rápido, que la reventara, me decía. Mi cuerpo estaba sudado pero gozando y sin poder aguantar más, estallé en sus entrañas, llenándola toda de semen. Ella, inmediatamente, se corrió conmigo pero mi pene siguió follándola unos instantes más, acompañándola en su placer. Me quedé sobre ella unos minutos, dándonos un largo beso en el que se entrecruzaban nuestras lenguas y nuestra saliva. Dormimos un rato abrazados, ella sobre mi pecho, hasta que me despertó su boca y su lengua jugando con mi polla que ella empezó a chupar, a lamer, a mamar con dedicación.

    Jugaba nuevamente con mis huevos, mordisqueando con suavidad la escasa piel que los rodeaba. Lamía toda mi polla, poniendo sus labios sobre la punta, que castigaba con su lengua y sus bocaos. Mi polla estaba dura nuevamente. Lista para otro combate.

    - Te quiero nuevamente dentro de mí - dijo dejando de chuparme la polla.

    Se bajó de la cama. Se arrodilló y se puso a cuatro patas. Alzó su culo,mostrándomelo, dejando ver también su hinchado coño. Entré en su cueva nuevamente y empecé a follarmela.

    - No, no aquí... - me dijo de pronto - ¡Te quiero en mi culo!

    Le saqué mi polla, me agaché y empecé, con mi lengua, a acariciarle el ano. Se lo besaba y le introducía la lengua ligeramente.

    Con mi dedo índice le empecé a acariciar la entrada. Le metí un dedo. Acariciándola hacia adentro.

    - ¡Te quiero dentro ya! - exclamó, llena de deseo.

    Era como una orden, que obedecí sacando mi dedo e introduciendo un par de veces más mi polla en su coño para lubrificarlo. Acerqué la punta de mi polla a la entrada de su culito y lentamente se lo empecé a introducir.

    - ¡Más, quiero toda tu polla dentro de mí! - gritaba ella.

    Se lo metí hasta el fondo. Ella gritaba y me decía que no parase. Empecé a cabalgarla con mayor rapidez, mientras sentía mi polla arder por el calor de su culo.

    Cuando no aguanté más y se lo dije, me contestó que quería toda mi leche dentro de si. Que quería sentirla estallar nuevamente. Estallé con menos que antes y mi leche empezaba a caer por entre sus nalgas.

    - Tengo que agradecer la enculada que me acabas de hacer - me dijo
    - Soy yo el que tiene que agradecerte el haber gozado tanto con ella - le contesté.
    - Entonces el agradecimiento es mutuo - añadió empezando a chupar mi polla nuevamente pero poniendo esta vez en mi cara su coño para ser saboreado y degustado otra vez por mí.

    Así estuvimos por varios minutos mamándonos en un indescriptible 69.

    Cuando me corrí en su boca, ella chupó y lamió con fruición, tragándose mi semen. Ella también se corrió en mi boca, en un poderoso orgasmo, caimos rendidos el uno al lado del otro,diossssss(solo descansamos un ratito..)
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    http://www.psicofxp.com/forums/sexualidad.118/243294-relato-erotico.html
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  • diegodc escribió el 07/06/2005 a las 01:20 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #2 Re: Relato Erotico

    no va en otro foro esto?
    Me gusta este mensaje

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