Las pastillas anticonceptivas tienen varias cualidades atractivas. Para empezar, un 99 por ciento de efectividad a la hora de prevenir embarazos. Más allá de eso, facilitan la espontaneidad sexual porque no tenés que andar lidiando con envoltorios de preservativos (o con la resistencia masculina a colocarse uno…) ni interrumpir la acción para untarte con algún lubricante espermicida.
La seguridad y simplicidad de este método es tal cual Juliana, una maestra de 25 años, había decidido de antemano que cuando su historia con su novio pasara a la categoría de pareja, ella empezaría a tomar la píldora como única forma de cuidarse de embarazos no deseados. Pero, por alguna, razón, después de un par de meses, Juliana se volvió menos pasional que una ameba entre las sábanas. “Parecía haber perdido mi instinto sexual. Y, cuando llegaba el momento del tiroteo, era como si tuviera un témpano allá abajo”, cuenta.
Cuando le comentó el tema a su ginecólogo, él le dijo algo que nunca había mencionado antes: que a veces, los anticonceptivos orales pueden afectar la libido y la sensibilidad vaginal. Con el permiso del médico, Juliana intentó cuatro fórmulas diferentes de pastillas, hasta que finalmente las dejó y le pidió a su pareja que volvieran a usar preservativos. Mejor lidiar un poco con un sobrecito, pensaron, que resignarse a una vida sexual bajo cero…
EN EL FREEZER
Si bien algunos médicos –basados en la evidencia anecdótica recogida de sus pacientes- ya venían sospechando que los anticonceptivos orales podían disminuir el deseo, recién ahora un estudio del Centro Médico de la Universidad de Boston explica por qué ocurriría: La píldora eleva el nivel de cierta proteína en el cuerpo de la mujer que, a cambio, bloquea la producción de testosterona, la hormona relacionada al impulso sexual. ¿El resultado? Según los investigadores, estos bajos niveles de testosterona no sólo podrían dañar tu capacidad de excitarte y lubricarte, sino que el efecto puede prolongarse cuando dejás la píldora… durante varios meses o -¡ay!- más tiempo todavía.
Sin embargo, las opiniones están divididas y algunos expertos cuestionan los métodos usados en el estudio de Boston. Desde el (Centro Latinoamericano Salud y Mujer) CELSAM , la ginecóloga Karina Iza relativiza la cuestión: “La disminución del deseo sexual es un efecto adverso muy poco frecuente en la toma de píldoras anticonceptivas”. Aunque todavía no se sabe a ciencia cierta por qué, la doctora Iza plantea que podría deberse al: “efecto psicológico de que la mujer sepa que no es fértil si está tomando las píldoras anticonceptivas o, efectivamente, a una disminución de los andrógenos (hormonas masculinas) que pueden afectar la percepción del deseo sexual”.
Este asunto de la baja real o supuesta de la libido es un asunto delicado teniendo en cuenta que la píldora es el método líder de anticoncepción femenina y que alrededor de la mitad de las chicas de 20 están actualmente usándola. De acuerdo a la data más reciente, hoy, en la Argentina, es el que eligen un millón y medio de mujeres. No es poca cosa, ¿no?.
Es fácil ver por qué es tan popular: “Porque, aunque no te protege contra las enfermedades de transmisión sexual, es muy efectiva cuando se usa correctamente”, explica la Doctora Iza.. “Además, regulariza los ciclos menstruales, disminuye el volumen del sangrado –lo que previene la anemia causada por menstruaciones muy abundante-, alivia los síntomas del síndrome pre menstrual y previene la Enfermedad Pelviana Inflamatoria, el cáncer de ovario y de endometrio, las enfermedades benignas de la mama y los quistes funcionales del ovario”, enumera la ginecóloga. Como si fuera poco, algunas pastillas anticonceptivas también corrigen el acné y el hirsutismo (vello en exceso) en las chicas que sufren esos trastornos.
Como sea, un porcentaje de mujeres que abandonaron las pastillas declaran que lo hicieron por “razones personales”. Quién sabe cuales pueden ser esas razones personales, pero tal vez, la pérdida de deseo pueda haber pesado en alguna de ellas.
LA PÍLDORA EN ACCIÓN
Las píldoras anticonceptivas contienen dos hormonas sintéticas, una derivada del estrógeno y la otra, de la progesterona. “Mientras la mujer las toma en forma continua hay una estabilidad hormonal que no permite que el ovario madure y elimine óvulos”, explica la Doctora Iza. “Por eso es uno de los métodos anticonceptivos más efectivos: los espermatozoides que son librados en la relación sexual no tienen ningún ovulo para fecundar”.
Pero este cambio hormonal que induce la píldora puede también contribuir a la sequedad vaginal y a la pérdida de interés en el sexo, dos efectos colaterales que pueden ser relacionados con el posible bloqueo de testosterona que se mostró en el estudio de Boston, porque tu cuerpo no estaría operando en su plena capacidad hormonal.
Entonces, ¿por qué los médicos no advierten a sus pacientes sobre estos efectos colaterales? Para empezar, esta información es bastante nueva y muchos médicos recién están enterándose del asunto. Pero la verdad es que éste es un trastorno de rara incidencia, como confirma la doctora Iza. “Por el contrario, muchísimas mujeres experimentan un aumento del deseo sexual durante la toma de anticonceptivos porque no tienen miedo a un embarazo y pueden disfrutar más plenamente de su sensibilidad, además de manifestar una mejor lubricación vaginal y ninguna disminución de sus fantasías eróticas”. Establece la ginecóloga. ¿Por qué algunos médicos no sacan el tema de la baja libido a menos que sus pacientes lo mencionen? Tal vez porque evalúan que esas contras son cuadros sumamente infrecuentes, mientras que los beneficios de la píldora para la salud sobrepasan con creces los inconvenientes que podría traer su consumo.
FACTORES ATENUANTES
El médico de Paulina, una profesora de danzas de 31 años, incluso, se negaba a creer que las pastillas anticonceptivas que él le había recetado para atenuarle los dolores de cabeza fueran la causa de su pérdida de deseo. “En lugar de eso, insistía en que yo trabajaba demasiado y no dormía lo suficiente. ¡Me dijo que lo que realmente necesitaba eran vacaciones!”.
El problema es que tu impulso sexual no funciona con un botón de “prender y apagar” y puede ser caprichoso. Por eso mismo, a veces, es difícil determinar la causa de sus idas y vueltas. “La razón de una baja en la libido puede ser desde el estrés laboral hasta un conflicto de pareja”, dice el sexólogo Adrián Sapetti. “no siempre somos conscientes del origen pero, por ejemplo, las crisis personales o los fracasos económicos o amorosos pueden inhibir tu respuesta sexual. Y también es cierto que la mayoría de los antidepresivos (aunque no todos) produce un retardo orgásmico y a veces disminuye el deseo sexual y la lubricación vaginal”.
Entonces, la píldora puede incidir en tu pérdida de interés en el sexo en conjunto con otros factores, pero lo más común es que sea sólo una parte del problema.
QUE DEBERÍAS HACER
Ya que tu libido es tan compleja, no deberías tirar a la basura tu cajita de pastillas. Como éstas afectan de manera distinta a cada mujer, si notás una caída significativa de tu deseo, lo primero que tenés que hacer es descartar otras causas más ligadas a lo psicológico o a lo anímico, como ciertos problemas en el trabajo o con tu pareja o el estrés. Si no los hubiera, “consultá con tu médico para que te recete una pastilla anticonceptiva diferente. Algunas veces, modificando el tipo de hormonas que contienen las pastillas, ese síntoma tan poco frecuente desaparece”, aconseja la Doctora Iza. Si decidís experimentar (con el visto bueno de tu ginecólogo, claro) necesitás darle a tu cuerpo al menos tres meses para ajustarte a determinada marca de pastillas antes de que puedas calcular con cierta precisión su impacto en tu libido.
Y si la píldora funciona para vos en este importantísimo aspecto de la vida 8tanto en el sexo como en la prevención de un embarazo no deseado), entonces no tenés de que preocuparte… salvo tomarla todos los días.
*Para preservar la privacidad de los testimoniantes se cambiaron algunos nombres.
Hacélo más seguido: Cuanto más frecuentemente tengas un orgasmo, ya sea con tu chico o a solas, vas a estar más dispuesta a querer (¡Y a tener!) otro y otro y otro…
Hacéte la cabeza: La sexualidad es un trabajo interno. En lugar de focalizarte en por qué no estás de ánimo para jueguitos calientes, hacé de cuenta que sí lo estás. La excitación real es lo que sigue a los pensamientos hot.
Alimentá tus fantasías: Escuchá melodías sensuales, mirá una peli XXX, decíle cosas cachondas por teléfono a tu chico o motiváte con cualquier cosa que te haga pensar en “eso”. Hacéte los ratones, en resumen. Las fantasías te van a ayudar a recrear nuevas y excitantes maneras de ponerte a punto.
Estefanía Botero. Revista Cosmopolitan. Noviembre 2006.

