Una de las mejores cosas que tiene romper con tu novia, son los encuentros pos ruptura. Y este es el caso que relato a continuación. Los que leyeron mi post anterior aca adentro, conocerán ya el accionar de Caro, que en ese relato, era mi novia.
En este, unos meses posterior a ese evento, Caro ya es mi ex novia. Estabamos en casa de un amigo, Pablo, festejando algo que la verdad no recuerdo, pero éramos varios en la casa. Como a las 5 de la mañana, se me dió por llamarla a Caro, a pesar del distanciamiento, porque seguíamos teniendo "buena onda". Ella trabajaba a pocas cuadras de la casa de Pablo, en lo que era, o es, Showcenter Haedo. El que sea de la zona sabrá. Era encargada de un local del patio de comidas y los sábados salían tarde. Así que la fui a buscar y le dije que en lo de Pablo había fiesta, y alla nos fuimos. La recibieron con un fernet, que ella tomó casi de una porque hacía calorcito. Así fuimos vaciando las pocas botellas que quedaban, y la gente empezó a irse entrada la mañana. Yo estaba en un estado en el cual agarrar el auto, era suicidio. Caro no estaba mucho mejor y Pablo mas o menos se mantenía en pié. Le dije que si no se enojaba, me dormía en la pieza. Caro preguntó "y yo??". "vos dormís conmigo" le contesté, y sabrá Dios por qué, le guiñé un ojo a Pablo. El hecho es que llegamos a la cama, me desnudé y Caro también, sólo nos quedamos en ropa interior y ella sin corpiño. Nos acostamos bajo las sábanas, un poco mareados, haciendo cucharita. Yo no sabía si con el alcohol que tenía adentro iba a pasar algo. Pero la respuesta no se hizo esperar. Caro empezó a empujarme el vientre con el culo, y a moverlo en círculos. Subía y bajaba el culo rozando y sientiendo que mi amigo (el pelado, no Pablo) estaba empezando a ponerse tenso. Estiró la mano y lo buscó a ciegas, lo agarró y empezó a pasarle los dedos despacio, tocando desde el agujerito hasta los huevos todo el largo de la pija, dándole algún sacudón rápido y volviendo al ritmo lento de sus dedos. Mi mano se fue metiendo de a poco entre las piernas cerradas de ella, hasta que alcanzaron la enterpierna. Empecé a tocarla por encima de la tanguita. Conocía muy bien esa zona, sabía que presionarle el clítoris con la tanga puesta era un buen condimento para empezar. De a poco fui corriendo la tanguita, al tiempo que sus piernas empezaban a relajarse y abrirse. Pasé un brazo por debajo de ella y usé ambas manos para manosearla. A ella le encantaba que la masturbaran, se mojaba de una manera que nunca mas ví en ninguna mujer. Con los dedos de una mano le apretaba el clítoris y los movía en círculos, mientras que con la otra, le puerteaba el agujerito de la conchita y amagaba con entrar. Nunca se resistió mucho a ese estímulo, pero esta vez fue realmente rápido, empezó a respirar muy cortada, a gemir rápido y me apretó la pija como si me la quisiera arrancar. Cuando estaba por venirle el primer espasmo se acomodó la punta de mi pija en la concha y de un empujón se la metí al tiempo que alcanzaba su ansiado orgasmo. Ahora era un demonio desatado. Siempre decía que lo mejor venía después de su primer polvo. Se dió vuelta, se puso de frente a mi y se metió la pija nuevamente dentro de su cueva inundada por los jugos de su reciente orgasmo. Y en pleno vértigo de mis amacadas para inundarla, siento que Pablo, que no sé en qué momento entró a la pieza, corre una de las camas de la habitación para ponerla al lado de la nuestra. Caro me miró como sin entender al principio. "Se pudrió todo" pensé, pero seguí moviéndome y le dije "vos me diste una sorpresa un día, hoy la sorpresa va por mi cuenta". Yo sabía que Pablo le gustaba, ella me lo había dicho un día, así que no tenía sentido hacernos los santitos. Pablo miraba como pidiendo permiso, asi que sin decir palabra, con gestos, le indiqué que todo bien. Pablo la tenía dura apenas lo ví, asi que seguro nos había estado espiando. Nos sacamos las sábanas y la ropa que nos quedaba. Quedamos los 3 completamente desnudos y mirándonos. Agarré la cara de Caro, y dándole un beso húmedo y profundo, la subí encima mío. Hice que se sentara sobre mi pija, pero no metiéndola, sino que se amacara y la recorriera en toda su longitud con su vulva húmeda. Lo hizo y mientras tanto Pablo se paró al borde de la cama, ofreciendole su pija. Caro la agarró con la mano, la miró 2 segundos y se la metió en la boca de un solo bocado. Pablo se arqueó al tiempo que Caro se la chupaba como una loca. Yo extendí las manos y le empecé a tocar las tetas. Humedecí sus pezones duros con su propio flujo que no paraba de salir como un manantial y de cuando en cuando se las mordía un poco. Empezó a moverse un poco mas rápido sobre mi verga, a ir para adelante y para atras como si tuviese corriente en el cuerpo y lo único que salía de su garganta era "MMMMMHHHHH MMMMMMMHHHHHH" porque tenía la pija de Pablo hasta la garganta y a punto de explotar. Se la sacó de de boca y empezó a gritar "Cójanme que me van a matar!!! cójanme de una vez!!!!" Como estaba, con un movimiento rápido, le metí la pija de una, sin preparativos. No hubo oposición, entró como entra un cuchillo caliente en la manteca. Pablo le acercó la pija nuevamente, pero cuando se la iba a meter en la boca, se la levantó ofreciéndole los huevos. Caro sacó la lengua a mas no poder y empezó a lamer los huevos y la base de la pija de Pablo, con lenguetazos largos y lentos. Hasta que agarró a Pablo de las caderas y lo apretó contra su cara al momento que su cuerpo se retorcía como una anguila, alcanzando un nuevo orgasmo, mas intenso que el anterior. Las lágrimas no tardaron en aparecer en sus ojos; cuanto mas intenso era el orgasmo, mas lloraba. Saqué mi pija bañada en líquido orgásmico y dejé a Caro arrodillada en la cama. Le dije a Pablo que era su momento. El ocupó mi posición, se puso un forro y la penetró despacio. Caro iba gimiendo con cada centímetro que entraba en su cuerpo, hasta que su clítoris tocó el vientre de Pablo, y la verga se perdió toda en el interior de su vagina. Le ofrecí ahora mi pija para que me la limpie con la lengua y no hizo asco. Se atragantó con la pija y los sus propios fluídos, los productos de su propio orgasmo. Le dije que iba a cumplir con una de sus fantasías y me dijo que no, que pare, que nos quería de a uno dentro de ella. No le hice el menor caso, sabía cuánto fantaseaba ella con eso. Pablo la atrajo hacia el y la agarró de las muñecas. Me coloqué detrás de ella, con la punta de la pija a la altura exacta para invadirle el culito. Empecé a rozarle el esfinter con la punta de la pija y los dedos. Durante unos segundos siguió diciendo que no, pero después no dijo nada mas. Supo que no había nada que hacer y se dedicó a disfrutar. Pablo entraba y salía de Caro como si fueran una máquina. Le dije que aminore el ritmo, apunté al centro del culito de Caro, que se mordía los labios mientras me miraba por sobre un hombro. Empecé a entrar. El esfinter empezó a dar lugar, se habrió como una flor y entonces nuevamente la retiré un poco. Caro deliraba. Repetí un par de veces la operación de dilatación hasta que Caro misma empujó el culo hacia atrás y de golpe tenía la mitad de la pija metida en su culito. Siempre fue muy estrechita de atrás, y ese día no era la excepción. Era mas estrecha y el calor que tenía en su interior era único. Sentía cómo Pablo la taladraba y cada uno por su lado sentía la pija del otro. Pablo le preguntó a Caro donde le gustaba mas que le acaben. Ella le confesó, yo ya sabía, que le encantaba en las tetas. Pablo salió del interior de Caro y yo hice lo mismo. Caro se tumbó en la cama boca arriba, Pablo se puso al costado de ella y yo me puse otra vez a las puertas de su culito. Levanté las caderas de ella a la altura de mi pija, humedecí con saliva y volvía a metersela despacio, al tiempo que con las manos le hacía una paja terrible. Caro le chupaba la verga a Pablo y él sudaba, se agitaba, se mordía los labios, cada vez mas rápido conforme se preparaba para soltar su carga. Cuando llegó el momento, se la sacó de la boca a Caro y se la apuntó a las tetas. Uno, dos, tres chorros bañaron los pechos de Caro, un chorro mas al cuello, la pera y un labio, mas leche a los pechos... esperaba que terminara pero no lo hacía. Caro se la metió en la boca y tragó las últimas gotas con desesperación, al tiempo que me puteaba, me amenazaba con matarme si paraba, me abrazaba con las piernas y me quería meter entero dentro de ella. No pude mas, le metí 3 dedos en la concha y se los agité con violencia. Puso los ojos en blanco y dejó de respirar, manoteó las sábanas y las apretó con fuerza, y de su agujerito empezó a salir un líquido blancuzco, mientras gritaba con voz ronca y agitaba las piernas. Mi pija explotó dentro de su recto de una manera que todavía hoy recuerdo, latiendo tan fuerte que no podía creerlo... los brazos se me aflojaron, sentí como inundaba ese culo con fuerza, con grandes y espesos chorros blancos, uno tras otro. Empezó a brotar para afuera al tiempo que nos recomponíamos de ese polvo descomunal. La saqué completamente empapada en leche y muerta, aunque sabiendo que despues de un descancito, podía venir algo aún mejor.