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Si, yo entendí esto por lo de : ajenos a los de aquí.
Pero igual, me disculpé. Fue un gran malentendido, yo creí que él sentía rencor, o algo así, y que criticaba porque sí de mala manera. Pero lo que pasó es que el creyó que yo decía lo de que la ciudad se destruía como si fuese algo verdadero, y no lo hice como si hubiera pasado en verdad. Por eso le pedí una crítica en la que me dijese que veía mal en el texto, más allá de sus gustos. Realmente son sinceras mis disculpas -
ESPEJOS
Ambas se miraron como no queriendo. Pero la atracción era sostenida por el asombro y la melancolía.
Marie alucinó estar viéndose en un espejo antiguo, y todo su pasado escondido en un rincón polvoriento del cerebro reapareció, indeseado pero vigoroso. Recostada ahí, en el escalón de la catedral, anónima y callada, su mano siempre abierta esperando unas monedas, creyó que iba a morirse. Le habían dicho que en el instante final, toda la vida pasaba como en un flash. Y aceleradamente recordó sus días de belleza seductora, feliz e irresponsable, su cuerpo y su rostro luminosos, su risa fácil, sus ropas caras pagadas por los hombres más codiciados y ricos de París que creían poseer su corazón; su decisión de no ser nunca pobre, a costa de lo que fuera, de no importarle el juicio de la sociedad parisina; su piso amoblado con lo mejor; el progresivo cansancio de camas sin amor, el ajenjo, el alcohol y el opio; la pérdida inexorable de su carne firme y la paulatina necesidad de dinero; el llevar día tras día sus joyas al banco de empeño; su desesperación frente al rechazo y el abandono; todas las fiestas a las que dejó de ser invitada; la censura en la boca de otras mujeres; los hombres que la olvidaron; su mudanza a un prostíbulo; las arrugas que iban apareciendo con rapidez; la pérdida irremediable de algunos dientes; su voz ronca, las uñas rotas y su poca ropa gastada; su vejez con sólo cuarenta años. No habría querido recordar, pero fue una tormenta no esperada e inevitable. Cabizbaja, sintiéndose fea y mala, lloró, aún con la mano extendida, mientras esa otra mujer, sosías de la primera juventud, entraba elegante y hermosa al Sacré Coeur, dispuesta a implorar que se cumpliera su deseo de vida alegre y afortunada.
Margaritte había mirado a la vieja a los ojos y por detrás de esos rasgos oscuros, deformes por la edad y el sufrimiento, vio a alguien íntimamente cercano, y esa visión le provocó un escalofrío. Sus veinte años eran ligeros e inteligentes. Había dejado el hogar familiar hacía ya cuatro, dispuesta a no acabar de lavandera como su madre. Conoció a un hombre que la protegió, le compró un apartamento en la mejor zona de la ciudad, le prodigó alhajas y vestimenta cara. Sin embargo no se mostraba con ella. Decía quererla sólo para sí; y ella pagaba dándole placer y fidelidad. Pero a Margot, como él la llamaba, le faltaba alegría, amistad y admiración de parte de otras mujeres. Él, dadivoso aunque posesivo, no le permitía una vida propia. Arrodillada, rezó por un cambio, una valentía que aún no tenía, tal vez una muerte accidental para ese hombre a quien no amaba y que ya era su carcelero. Esa absurda mendiga con tocado, pluma, y cuello de piel iguales a los suyos, pero deslucidos y anacrónicos, le espejó un futuro posible. Rechazó la imagen como quien rechaza un golpe en la cara, y decidió que lo posible debía ser improbable. Al salir de la iglesia ya había elegido: fuera como fuese iba a casarse con un noble; no permitiría que la vida la sentara nunca con la mano extendida en una fría escalinata. Pasó rozando con su falda impecable el cuerpo de Marie, dejó caer unas monedas en su mano y dirigió su mirada hacia otro lado, negando la presencia.
Marie sólo dijo gracias y deseó, compasiva, que el destino no fuera circular. -
ESPEJOS. (Lidyfeliz)
Muy bueno Lidy. Me gustó mucho. Tanto la idea original como el desarrollo de la historia paralela de ambas mujeres. Por momentos me trajo reminiscencias tangueras. No tanto a Margot sino a Mireya. Excelente trabajo, te felicito. -
Espejos: Antes de irme a la cama no puedo remediar dejar este comentario. Lidy, me ha encantado tu cuento.
Tanto la estructura en dos párrafos, como los personajes, su paralelismo y su final abierto a posibilidades asombrosas es genial. El título es acorde con su contenido dándole firmeza y forma compacta a este cuento tan redondo. Tan solo tomando la foto como referencia, y narrando un lapsus de tiempo entre los personajes, has hecho tan real un cuento que bien pudiera ser cierto en aquella época donde París era un jardín fantástico donde una mujer bella era una diosa. Creo que también le viene al pelo esta frase tan conocida:
C'est la vie.(creo que pudiera ser un título válido, pero el tuyo me gusta más por su metáfora del contenido)
No he repasado el cuento, pero lo veo muy pulidito; aunque creo que "sosias" va sin acento, un despiste. Genial, ya tengo otro de mis favoritos en la ronda. Ahora sí, a dormir. -
Tenés razón, tendré en cuenta eso para la conversación entre los personajes. Si te soy sincero, a mí tampoco me gusta para nada usar sueños, pero lo hice por la foto, no por gusto :P. Como el mendigo está durmiendo, quise ser lo más fiel posible a la foto, como contrapartida del otro cuento. Gracias por lo que dijistse, realmente es difícil incursionar en hechos históricos y ajenos como decís, no creí que me traería tantos problemas y eso que no fue mi intención documentar, sino hacer ficción de la propia historia. Gracias por tomarte la molestia de leerme, me entusiasman las opiniones de todo, me animan a seguir y mejorar. Ya puse el texto de ensalada
ahora sigo con las malditas matemáticas y sus racionalizaciones xD.
Prometo para mañana comentar los textos de Néstor, Betty y LidyFeliz y algunos de "ensalada" también. Saludos a todos. -
Compañeros, pasen por acá. No pierdan la oportunidad de escribir una historia de navidad.
Una historia de navidad, Año 2011 -
¡Hola! Hace algún tiempo estuve en el foro con otro nick, pero mi actividad fue casi nula. Aún así, he leído bastante de todos ustedes y me gusta mucho la variedad de estilos y temas que abordan. Incluso en ésta ronda hay una gran cantidad de textos muy buenos; ya he leído varios. Por los próximos días voy a tratar de comentarlos como se merecen.
Por ahora, aquí dejo mi cuento.
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Nothings gonna change my world
Las personas cuidan de su aspecto. Se pintan, se peinan, se visten de forma elegante e intentan desarrollar una personalidad que pueda ser considerada correcta en la sociedad. Y también se revisten de bienes materiales, que fácilmente podrían ser considerados una extensión de su fachada. Adquieren el último modelo de auto, la casa más grande, la computadora más cara. Y al hacerlo sonríen, y dicen sentirse felices. Se rodean de sus pertenencias y las polimerizan mentalmente con su aspecto superficial cuidado y pulcro, y en eso hallan el porcentaje que los define como seres ante el mundo; aquello que les permite comparar el largo de sus cuernos. Lo curioso, lo irónico de su forma de vida, es que nunca habrán de alcanzar el tope de las cosas. Nunca matarán su hambre. Sólo se acercarán a ello en pequeños momentos que transcurren de forma efímera; como un arcoiris que por fuerza habrá de desvanecerse ante lo sólido. Pero así es también el universo. Así es la sed real; se sacia para luego volver a sentirla. Y eso se repite eternamente.
La causa de mi indigencia es el haber estado siempre en desacuerdo con la vida que sucede de esa manera. Y eso, aunque algo retorcido, tiene su lógica. Las personas que van contra lo natural han de abrirse paso entre la corriente. Y la corriente lastima, empuja, intenta arrastrar todo consigo. Pero no puede ganar. Si gana, significa que aquellas personas no van realmente en sentido opuesto.
Soy indigente por declararme en contra de la vida en sociedad. O más bien, lo soy por estar en contra de la forma de las cosas. Siempre quise virar hacia el lado opuesto a ese planteamiento fundamental que da cuerda al universo, en donde todo lo que uno hace resulta ser no más que una ilusión vana y no se permite alcanzar lo absoluto. En donde nunca se pueden hallar el amor absoluto, la felicidad absoluta, la lucidez absoluta.
En todo caso, desde siempre he estado corriendo por laberintos circulares. Aunque sé que en verdad no tienen forma, y que más bien soy yo quien los hace circulares al recorrerlos de esa manera. Imprimo mis huellas una y otra vez en el fango podrido que reviste el suelo y doy vueltas sin sentido, sin dejar nunca de mirar y anhelar la forma brillante que flota por encima de mí. Y deseo alcanzarla con todas mis fuerzas, pero no lo intento. No sé si es el miedo lo que me limita de esa manera. No sé si es mi propia naturaleza que busca sabotearme constantemente. Es irónico que mi más grande enemigo sea yo mismo. Quizá si dejara de correr en círculos hallaría la salida del lugar podrido y alcanzaría la forma difusa que brilla en el cielo. Pero no lo hago. Y aprendí a aceptar que nunca lo haré.
La forma que brilla por encima de mí son mis aspiraciones, mis ideales, mis sueños. Y el laberinto es lo terrenal, lo humano y lo irracional que me encadena.
Todo lo que he querido hacer en mi vida, todo lo que me ha interesado alguna vez, ha pasado a ser algo imposible. Algo que no podré hacer nunca.
En una época me sentí cautivado por la música. Tocaba el piano y, según me decían, tenía talento. Pero llegué a un punto de anclaje, de rompimiento y caída. Ese punto fue el reconocer que era bueno en lo que hacía. Al darme cuenta lo dejé, como a todo lo que logró deslumbrarme alguna vez. El comprender que puedo hacer algo significa para mí atarme a una cruz. A eso llamo sabotearme, y a eso llamo irracionalidad. Es mi verdadero laberinto, y no existe más que en mi interior.
En todo caso, nunca pude alimentarme de realidad como hace el resto de las personas. No significa que no lo haya intentado. Mi vida gira alrededor de la negación de mi propia naturaleza. Pero uno no puede ir contra aquello que lo forja. No es destino, es margen de acción.
Me resulta vacía la idea de no llegar nunca a saciarse eternamente. Seguramente por eso vivo así, como una cáscara. Si no puedo encontrar lo absoluto, hallaré la nada en el fin del universo. Es lo que busco: la nada. Y me sumerjo en la desazón, en la melancolía y en la tristeza intentando acercarme a ese concepto abstracto, que al no significar una cosa, reúne en sí todo lo demás. Las personas no pueden hallar lo absoluto porque dividen las cosas, establecen límites y crean conceptos. Si logro separarme de los conceptos aislados, si logro olvidar lo que significa una casa, un indigente o la felicidad misma; quizá encuentre en esa única noción la verdad del mundo. Quizá en esa nada esté el todo.
Pero al mismo tiempo miro alrededor y veo incontables personas recorriendo la Avenida Corrientes con sus historias a cuestas, motivados por un sinfín de resplandores; y no puedo evitar sentir que, a medida que me acerco a esa nada que es la verdad, me alejo de la vida concreta. Y no puedo evitar preguntarme si la verdad está dentro de mí o en el mundo concreto que inunda las calles de Buenos Aires.
No importa. Sigo dando vueltas por laberintos circulares, deseando lo que nunca podré tener por no hallar la forma de vencerme a mí mismo. No puedo guardar certezas. A este punto, ni siquiera sé si en verdad soy un indigente o sólo juego a serlo. -
AVEC LE TEMPS (Obra de Nesravazza)
Me gustó la historia en cierta parte; muy bien narrada la historia del linyera, pero me faltó creérmela un poco, un poco de datos de como perdió todo, entiendo que por amor, pero me parece que le falta algo para que me llegue (ojo, opinión personal)
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Nothings gonna change my world:
Una desarrollada exposición en primera persona de nuestro mendigo donde hay cabida tanto un estudio ameno de la sociedad, su consumismo y la profundidad de un laberinto interno en forma de espiral que aleja al protagonista de sus sueños y lo hunden en la miseria. Genial, el lenguaje culto y poético que con la claridad de una filosofía impregnada de humanismo nos traza un ritmo perfecto para la lectura y la comprensión.
El texto, impecable y pulido acompaña a la nitidez del mensaje, que en su trecho final nos desvela el camino de salida dejándonos, al lector, la posibilidad de participar con su propios pensamientos.
No conozco otros trabajos tuyos, pero me encantó tu texto. He encontrado incluso un estilo que uso en algunos de mis trabajos, ese toque poético pero sin avasallar la imaginación del lector, frases cortas y un ritmo trabajado de mucho tiempo dedicado al texto. Este tipo de escritura es, para mí, la idónea para el relato corto.
Te señalo una tilde que se escapó en arcoíris y una extrañeza a mis oídos, debido seguramente a la diferencia geográfica de nuestro idioma:
Pero llegué a un punto de anclaje, de rompimiento y caída.
Esta palabra que te indico me suena extraña para con el resto del trabajo, tal vez demasiado forzada, aunque correcta. (Por cierto, si la separas suena muy chistosa, ron-pimiento). Espero ver más trabajos tuyos, ha sido un inmenso placer descubrir a un compañero tan curtido en su trabajo.

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