Nuevo Nuevo Juego Literario, Ronda 4 - Año 2012
- Nuevo Nuevo Juego Literario
Ronda 4, Año 2012
Objetivo
Escribir un texto que incluya las frases propuestas, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.
Reglas
* Se puede publicar solo un texto por usuario.
* El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
* El texto debe tener una longitud máxima de 600 palabras, sin contar el título.
* Cada texto debe tener un título y las seis frases obligatorias resaltadas en negrita, en cualquier orden de aparición, pero sin ningún tipo de modificación.
* Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene previsualizar antes de publicar.
* Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
* Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
* La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
* La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos.
* Al votar se eligen dos textos, al primero se le otorga dos puntos y al segundo, un punto.
* Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desempatará. En ese caso se podrá elegir sólo entre los textos finalistas y podrán votar quienes hayan presentado un texto (excluyendo a los autores de los textos empatados).
* El autor del cuento ganador propondrá las seis frases a usar en la ronda siguiente (las deberá enviar por mensaje privado al coordinador del juego).
Cronograma
Etapa de publicación de textos: Desde el 30 de Abril y durante dos semanas
Etapa de edición y publicación de textos: Desde el lunes 14 de Mayo y durante una semana
Etapa de votación: Desde el lunes 21 de Mayo y hasta el lunes 28 de Mayo.
Todas las horas son de Buenos Aires, GMT-3.
Frases propuestas AnaAlonso son:
Ese privilegio terrible
Hasta dar con la verdadera
Iguales, infinitos e inofensivos
Algunas incluían puntos
Un recuerdo preciso
En las noches de viento -
Hola Néstor, ya se te extrañaba. Espero que puedas participar.
Creo que es necesario decir que TODAS las frases las tomé prestadas de EL ALEPH de Borges (no del cuento, sino del libro que lo contiene). Espero que nos inspiren lindos relatos.
Yo tengo que viajar en esta quincena (todavía no tengo la fecha) pero serán pocos días, así que espero poder mantenerme dentro de los juegos. - LA VALLA DORADA
Vivo en Buenos Aires. En este momento estoy trasladándome a Montevideo, a una distancia de tres horas y veinte años. En las noches de viento, el buque se bambolea bastante, pero lo prefiero al avión. Voy al encuentro de ella, como tantas veces antes.
Nos conocimos a través de La Nube. Allá están los bits que compartimos, iguales, infinitos e inofensivos; o tal vez no tan iguales, ni infinitos, ni inofensivos. Había aporreado el teclado durante meses, y no paré hasta dar con la verdadera alma gemela en el ciberespacio. De las respuestas recibidas, algunas incluían puntos de contacto compatibles con mis requerimientos, pero ninguna había sido del todo satisfactoria hasta entonces.
No tengo un recuerdo preciso del día y de las circunstancias en que por primera vez nos comunicamos. Pero eso poco importa. Lo que siguió fue una larga e improbable serie de coincidencias: nuestros gustos en literatura, música, cine, arte pictórico... Y también en política, religión, filosofía, ciencia Fue increíble enterarnos de que habíamos nacido el mismo día del mismo año: gemelos a distancia. Y es esa distancia el único inconveniente que no nos permite consolidar nuestra unión. Ella es odontóloga, yo soy médico. Por prosaicos problemas económicos, por el momento no podemos convivir, y soy yo quien se la pasa viajando. Es mejor así: prefiero la tranquilidad de la vecina orilla.
Hace ya un año que tuve ese privilegio terrible de ver cara a cara a quien será, espero, la compañera del resto de mi vida. Y a ese primer encuentro siguieron otros, cada vez más estrechos. Ambos conocemos ya los mínimos detalles de nuestros cuerpos. Nunca tenemos discrepancias sobre la composición de nuestras comidas, ni en relación con la ropa que vestimos. Cada uno conoce del otro la estructura de la familia, los novios anteriores, en fin todo nos lleva a una unión feliz.
Pero hay algo que me inquieta. Le he confiado mis pensamientos más íntimos, mis dudas, mis temores, mis fobias; pero nada he obtenido de ella en ese sentido. Por ejemplo, si conversamos sobre un libro que ha leído, puede describir los personajes, los hechos, el estilo pero nunca habla de su posible simpatía o antipatía por el protagonista, ni de cómo la impresionaron algunos párrafos. Nada. Hay entre nosotros una dorada barrera invisible que no puedo atravesar. Y no es que entre ambos no se crucen los te amo, te quiero, te adoro. ¿Pero qué hay detrás de las palabras? Yo sé lo que siento, pero no lo que ella siente. Todo parece quedarse en la superficie y ser extremadamente objetivo.
He querido romper esta barrera, pero mis intentos parecen rebotar en ella. La fortaleza está bien guarnecida; todos los puentes se han levantado sobre el foso, repleto de agua y de cocodrilos; los defensores en las almenas rechazarán cualquier ataque.
Ya me he resignado a esta situación. La felicidad también tiene su precio.
-
LA VALLA DORADA de Harakiri
Que bien, empezamos la ronda con este cuento donde las frases se ensamblan a medida en el texto. Impecable estructura, linda la historia, bien elegidas las palabras. Aunque tus cuentos suelen ser siempre bastante directos (como vos decís, a veces uno sólo quiere decir lo que dice) me saltan a la vista dos puntos que me ponen alerta: la distancia de tres horas y “veinte años” y los “bits”, medida o lenguaje de las computadoras, sobre los que no entiendo nada. Tal vez tengan alguna importancia para comprender el tipo de relación que se establece (de acuerdo a su definición, que la busqué, podría tenerla, pero prefiero no arriesgar interpretaciones que parezcan tiradas de los pelos). Sin darle muchas vueltas, con bits o sin bits, no hay nada perfecto, todo tiene su precio, y el cuento me gustó mucho. -
Gracias, Ana.
Las tres horas y veinte años marcan, por un lado, el tiempo real de viaje, y por el otro, la evolución de las costumbres y la sociedad en ambos lados del charco. Hace de esto unos veinte o treinta años, yo decía que Montevideo era el Buenos Aires de cincuenta años atrás. Hoy, por desgracia, y por gracia (valga la redundancia) de la TV e Internet, las diferencias se han achicado, pero todavía las hay. Luego, en el cuento, remarco que prefiero la tranquilidad de la "vecina orilla", como la nombra Bioy. Eso es todo, aparte de la frase hiperbólica y pintoresca.
En cuanto a los bits, se impone una respuesta técnica. Todo, absolutamente todo en el mundo digital: estos textos, las imágenes, los sonidos, los programas, el Windows... está formado por bits. Un bit es un ente que puede tomar sólo dos valores: 0 o 1. Si no son infinitos, por ahí le andan. Y, como se ve, no son iguales: hay "machos" y "hembras". Y pueden ser inofensivos, como en un texto neutro, portadores de alegría, como en "te amo", de tristeza, o de odio. Todo depende de cómo se interpreten. Ésta sería la "parábola de los bits".
En el cuento, los dichosos bits me ponen en contacto con mi hipotética pareja. Si eso es bueno o malo, el tiempo lo dirá.
Un beso. -
¿Ves? Ya me estaba inventando una historia fantástica o de Ciencia Ficción donde el tiempo corría de un modo diferente y la supuesta pareja era una especie de robot diseñado a imagen y semejanza del consumidor (por eso sólo podía saber lo que él sentía) porque el bit (eso había leído) sólo puede ser 0 ó 1, pero no 2.
Fuera de broma, creo que esa referencia que me explicás sobre las diferencias entre Montevideo y Buenos Aires tendrían que estar incorporadas de alguna manera en el cuento. La sola mención de preferir la vecina orilla para los encuentros no da mucha información, y esos son datos o pareceres que los sabés vos pero no el lector (yo, al menos, no lo sabía) entonces la mención de los veinte años da lugar a pensar cualquier cosa. Es mi opinión, por supuesto, ya te darán otras.
En cuanto a los bits, mi ignorancia absoluta al respecto y los datos incompletos y ligeros que obtuve me hicieron ir un poco por las ramas, pero no creo que haya que aclarar nada; lo que desorienta son los veinte años.
Besos y disculpas por el delirio - ERA CARNAVAL
Tengo un recuerdo preciso de aquel alocado fin de semana. Y lo tengo, no precisamente por las aristas de su locura, sino por las cosas que en aquel momento en el país pasaban. Son imágenes rotundas que aún perduran en mi memoria y que no he dejado de recordar. Algunas incluían puntos suspensivos detrás de cada imagen. Otras, en cambio, se reiteraban como en la proyección repetida de un video infernal. Todas en mi cabeza y en cada lugar recóndito de mi alma. Todas como en un carrusel, como en una calesita que gira y que gira y que siempre está en el mismo lugar.
Corría el año 1977 y era Carnaval.
Iguales, infinitos e inofensivos resultaban por entonces los rituales del festejo.
Siempre ha sido igual.
Solo que en aquel tiempo soplaban vientos de fronda y nadie sabía muy bien las cosas que luego iban a pasar.
Toda mi vida pensé que en las noches de viento no conviene echar las penas a rodar. Y lo sigo pensando ahora, después que han sucedido tantas hechos arbitrarios que hoy prefiero no volver a mencionar.
En ese entonces éramos dos parejas promediando los veinticinco años. Y además perdón por reiterarlo era Carnaval.
Arrancamos el viernes a la noche en Ramos Mejía. La oscuridad resultaba un torbellino que nunca parecía llegar a parar. Yo ostentaba ese privilegio terrible de la juventud. Le escapaba al alcohol pero tenía un arsenal de pastillas que me ayudaban a seguir adelante con soltura y sobriedad. Y pasamos todo el sábado en Pinar de Rocha y al atardecer repusimos fuerzas durmiendo en el auto y fuimos por más.
Aquella noche en Sunset de Olivos era Carnaval.
Y el loco festejo y las ganas de vivir nos embargaban y la locura y la música y la gente danzando al costado de la piscina y todo lo demás.
Luego el sol comenzó a elevarse sobre el Río de la Plata y la verdad es que ninguno de los cuatro disponía de fuerzas para nada más. Entonces fui a buscar el auto que estaba cerca de la balaustrada del puerto y de la emblemática Parrilla la Nelly y al llegar comencé a escuchar todo tipo de explosiones a mí alrededor. Por momentos pensé que aquel ruido se debía al festejo del carnaval pero luego me di cuenta que eran balas que silbaban por aquí y por allá y por todas partes pero por mi estado físico, tan solo al escucharlas, sentí que no daba para más.
Me arrojé al piso del Fiat 128 y esperé que las balas terminaran de silbar.
En el asiento trasero, una chica acostada y refugiada contra los respaldos me dijo:
Estoy embarazada. Sacame de acá.
Y bueno, lo cierto es que en mi aturdimiento la llevé hasta Libertador y General Paz.
Ella se bajó, con su enorme panza, de acaso 7 u 8 meses y desapareció en la oscuridad. Y luego regresé a Sunset a recoger a mis amigos.
Esto es la pura verdad.
Y no he querido contarles otra cosa porque no tiene sentido que les diga absolutamente nada más.
No hay historia que no tenga su mensaje hasta dar con la verdadera razón que la encarna. Creo que esto ya lo dijo Bukowski y también Proust y alguno que otro más. Aquella noche a la salida de Sunset, cuando fui a buscar mi automóvil a la balaustrada del puerto no tenía ni la menor idea de lo que iba a pasar. Pero bueno, ya les dije, yo eran joven, demasiado joven y en ese entonces era Carnaval.
Néstor Ravazza
599 palabras

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