Nuevo Nuevo Juego Literario, Ronda 5 - Año 2012
- Nuevo Nuevo Juego Literario
Ronda 5, Año 2012
Objetivo
Escribir un texto que incluya las frases propuestas, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.
Reglas
* Se puede publicar solo un texto por usuario.
* El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
* El texto debe tener una longitud máxima de 600 palabras, sin contar el título.
* Cada texto debe tener un título y las seis frases obligatorias resaltadas en negrita, en cualquier orden de aparición, pero sin ningún tipo de modificación.
* Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene previsualizar antes de publicar.
* Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
* Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
* La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
* La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos.
* Al votar se eligen dos textos, al primero se le otorga dos puntos y al segundo, un punto.
* Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desempatará. En ese caso se podrá elegir sólo entre los textos finalistas y podrán votar quienes hayan presentado un texto (excluyendo a los autores de los textos empatados).
* El autor del cuento ganador propondrá las seis frases a usar en la ronda siguiente (las deberá enviar por mensaje privado al coordinador del juego).
Cronograma
Etapa de publicación de textos: Desde el 25 de Junio y durante dos semanas
Etapa de edición y publicación de textos: Desde el lunes 9 de Julio y durante una semana
Etapa de votación: Desde el lunes 16 de Julio y hasta el lunes 23 de Julio.
Todas las horas son de Buenos Aires, GMT-3.
Frases propuestas Atara (ganadora de la ronda nº 4 de éste juego) son:
-¡Ah si! ¡No me extraña!
-por el seco fondo de sus pupilas
- los elogios no suenan a nada nuevo
- La geografía de la conciencia
- como un viento torpe
- Encogerse de hombros -
Parece como si hubiera adivinado. Escribí anteayer un cuento de unas 600 palabras en el que las frases encajan de maravillas. Y lo más interesante es que, como más de una vez me ha sucedido, éste no es un cuento...
La ciudad de las hojas muertas
Huimos; nos alejamos de esa ciudad. La geografía de la conciencia nos empujó. Estuvimos unos años afuera. Un día debí volver. Quizá si hubiéramos regresado juntos Pero no, volví solo, y pasé allí apenas un día. Sabíamos que las cosas andaban mal desde hacía tiempo. Fríamente consideradas, las diferencias no eran tan grandes; una persona que hubiera morado allá de continuo no las habría notado, dado lo gradual de los cambios. Pero sin poder distraerme conversando con mi compañera, de pronto tomé conciencia de que algo andaba mal.
Era a fines del otoño. Las hojas muertas de los árboles cubrían las calles; algo así como un viento torpe las agitaba. Nadie se había ocupado de recogerlas y tampoco nadie parecía notarlas. Tampoco a mí me pareció extraño, pero después recordaría eso. Había terminado con éxito los trámites que me llevaron allá y caminaba buscando comprar algunas cosas que necesitaba. Las calles parecían sucias; había muchas construcciones al parecer abandonadas.
Ingresé en una tienda para preguntar si tenían determinada prenda. Creo que fue el dueño quien me atendió; por lo menos no vi ningún otro empleado. Con cara tristona me dijo: No vendemos esos pantalones, ¡Ah sí! ¡No me extraña!, pensé. Era probable que no hubiera vendido nada en todo el día. Seguí mi camino sobre las hojas muertas y obtuve resultados semejantes en dos o tres negocios, intentando adquirir algunos otros artículos: un bolso, un medicamento
Decidí volver adonde me alojaba y tomé el subterráneo. Era temprano, quizá las dos de la tarde, pero los vagones estaban bastante llenos, así que viajé de pie junto con muchas personas. Me sostenía de un tubo metálico vertical, cerca de la puerta. En la estación siguiente subió una chica joven, bonita, quien se tomó del mismo tubo e inesperadamente se reclinó sobre mí. Se la veía muy cansada. Estuve a punto de preguntarle si se sentía mal, pero antes de que lo hiciera, quizá comprendiendo que su abandono contra mi cuerpo podía interpretarse de otra manera (aunque ya tengo mis años), se separó, sin dejar de parecer agotada.
Fue entonces cuando me puse a observar a los demás pasajeros, algunos sentados y otros de pie. Casi todas las mujeres jóvenes habían adoptado el mismo estilo: cabello lacio teñido de colores diversos, rostros en apariencia alargados por el marco de sus cabelleras, calzas negras o blancas, opacas y ajustadas al cuerpo, minifaldas a medio muslo. Sé que para mujeres como ellas los elogios no suenan a nada nuevo. Todos los pasajeros parecían medio vivos, medio muertos. Una chica movía apenas los labios, quizá musitando la canción que recibía por los auriculares. Muchos dormitaban. Los rostros eran tristes, muy tristes. Pude contenerme, pero unas lágrimas humedecieron mis ojos. Nadie hablaba. Creí estar viajando con zombies, muertos vivos. Imaginé que por el seco fondo de sus pupilas desfilaban visiones fantasmagóricas.
Al llegar a otra estación, alguien dejó un asiento libre al lado de la puerta, y la chica que había estado apoyada sobre mí lo ocupó; otros pasajeros sólo atinaron a encogerse de hombros, y nadie osó quitarle el lugar. El tren pasó por otras estaciones, hasta que arribó adonde yo debía bajar. Dudé unos instantes pero al fin me animé, y cuando la puerta se abrió, toqué levemente a la muchacha en el hombro. Se volvió hacia mí y le dije Mejorate. Una amplia sonrisa iluminó su rostro y me contestó ¡Gracias! Estoy embarazada. Creo que ambos nos separamos más felices. Le había dado una orden en vez del clásico Que te mejores. Estoy seguro de que la obedeció.
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DECISIONES
—No dejes que el agua hierva— me dice con ese tonito de paciente soberbia para darme a entender que me consideraba subnormal, una especie de zombie que vive porque él le da permiso, mientras vuelco la yerba en el mate y coloco la bombilla como tantas veces me explicó que debe ir y yo no lo termino de entender, claro, es que soy tan tonta.
La mañana fue agotadora; la tormenta se anunció como un viento torpe que hizo que la gente entrara al negocio aunque más no fuera para guarecerse. Uno de los tantos días en los que por la tienda desfila medio mundo pero la ganancia no se ve porque no hacen más que preguntar, revolver y salir sin comprar nada, así que su humor está como para que me cuide de responderle. Que me insulte, si quiere, que ya se le van a bajar los humos cuando llegue la dueña del local a pedir el alquiler de los últimos tres meses. Aunque seguro no hará más que encogerse de hombros y seguir dejando que el tiempo pase. La geografía de la conciencia no es más que un electrocardiograma plano para él; ni picos elevados ni planicies extensas: nada que le indique lo que está bien ni lo que está mal. Por el seco fondo de sus pupilas no pasa ni la culpa ni el miedo, mucho menos la idea de lo que se supone que es correcto.
Miro al cielo, pero no veo más que nubes, nada que presagie el descenso de algún dios que consiga cambiar el curso de las cosas. Retiro la pava del fuego justito cuando la manija empieza a temblar. Mi viejo me enseñó ese truco hace unos cuantos años. Qué ganas de estar con él tomando mate bajo la parra, en vez de tenerle la vela a este sinvergüenza que se hace el lindo delante de los demás y se dedica a contarle a quien quiera escucharlo sobre todas mis virtudes. Pero los elogios no suenan a nada nuevo; aunque al principio los creía y hasta me emocionaba. Ahora sé que solo trata a vender una imagen de la pareja perfecta y que se reservaba toda la mala onda para cuando estamos a solas.
Le alcanzo el mate y me dice que está frío. ¡Ah, si! ¡No me extraña! Lo raro sería que alguna vez se mostrara conforme con algo de lo que hago.
Si esta tarde tampoco vendemos nada, seguro que por la noche va a encontrar alguna excusa para desquitarse conmigo. Pero será la última vez., o termino en el hospital. Ni bien se duerma, levanto los cuatro trapos que valga la pena llevar y arranco para la estación. Me esperan los conocidos paisajes de la pampa y el trabajo en la granja familiar, pero llevaré al bebé conmigo y no creo que se atreva a ir a buscarnos. Se me acabaron hace rato las ilusiones de una vida distinta. Pensar que en algún momento creí que lo quería.
Ya está durmiendo. Cierro la puerta sin hacer ningún ruido ni perder tiempo en mirar lo que dejo atrás.
El colectivo se está demorando demasiado. Con una mano me levanto el cuello del abrigo, con el otro brazo sostengo al bebe, que por suerte no llora.
Ya llevo media hora acá y no pasa nada.
De pronto, lo veo venir. Al colectivo no, al loco éste que trae una cara de estar decidido a todo. ¿Por qué la tierra no me traga? Tiemblo por mi hijo, que duerme tan tranquilo sin saber lo que nos espera.
Mañana, seguro, salimos en los diarios. -
Ana!!, Que terrible y que cotidiano tu cuento.- Cuanta mujer golpeada, denigrada, envilecida, por el hombre que una vez creyó amar.
En palabras sencillas, nos pone la carne de gallina suponer que pasará en esa esquina, o en el hogar donde a trompicones la lleve, para "salvar" su reputación.
Una queda esperando que no sea cierto, que por la mañana no salga en los diarios, que otra noche tenga la oportunidad, y que los campos, puedan con su verdor curar el alma de tu protagonista.
Felicitaciones -
Ana: Has escrito una historia terrible, de las que tengo varios ejemplos vistos, por desgracia algunos en mi propia familia. Y usás, quizá sin darte cuenta, un recurso que me gusta y muchas veces aplico: el de-énfasis, o sea, decir cosas muy fuertes como si fueran de lo más común, sin importancia. Y lo peor es que, en el caso que planteás, muchas mujeres (¿y por qué no hombres?) se lo toman de esa manera: sin importancia... todo normal...
Con Despistada fuimos testigos (y ella consultora) de un caso en el club adonde solíamos ir. -
Si, el tema no es lindo, y lo del lenguaje utilizado es intencional. Estoy tratando de buscar otros registros para contar. Y no pensaba participar, porque estoy atrasada en la lectura y los comentarios en los otros juegos, pero vi las frases y me tenté.
Un beso y gracias a los dos -
¡Anda! Estaban por aquí y yo sin enterarme.
Las frase la saqué al tuntun del Desasosiego de Pessoa y de A las sombra de las muchachas en Flor, el 2 de Proust.
y el ¡Ah si no me extraña! es mio.
Ya les leo, y a ver si se me ocurre algo. -
No he seguido este juego con mucha asiduidad, pero si con mucho interés de publicar algo algún día y ¡al fín!; es mi primera ves, así que sean gentiles
, una prosa fácil y rápida, ¡uds. dirán!
¡Yo viví!
¡Ah si! ¡No me extraña!, fuimos y venimos en este extrañar las cosas comunes tanto tiempo, por el seco fondo de sus pupilas podía darme cuenta que era así, ¡ah!, que ya vivimos tanto y también muy poco, eso que suena a cosa real, no lo es, es sólo una idea vaga que se pasea por la geografía de la conciencia como un viento torpe, los elogios no suenan a nada nuevo, los desprecios tampoco, no haré más que retraerme en un vacío encogerse de hombros, ¡pero... yo viví!, y tú!, ¿dirás lo mismo? -
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Más que nada, buena gente - Moderador
01/07/2012#10 Re: Nuevo Nuevo Juego Literario, Ronda 5 - Año 2012La ciudad de las hojas muertas
Las frases y la cantidad de palabras son las correctas.
En cuanto al texto me dejo la sensación de que algo faltó y no puedo encontrar esa pieza.
Me gustaron las descripciones de cada situación, los pensamientos del personaje, y hasta pude ver en el fragmento que refiere al viaje un poco de la realidad. Esas caras largas por todos lados que sólo reflejan amargura y dolor. -

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