Nuevo Nuevo Juego Literario, Ronda 8 - Año 2012
- ObjetivoNuevo Nuevo Juego Literario
Ronda 8, Año 2012
Escribir un texto que incluya las frases propuestas, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.
Reglas
* Se puede publicar hasta dos textos por usuario.
* El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
* El texto debe tener una longitud máxima de 600 palabras, sin contar el título.
* Cada texto debe tener un título y las seis frases obligatorias resaltadas en negrita, en cualquier orden de aparición, pero sin ningún tipo de modificación.
* Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene previsualizar antes de publicar.
* Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
* Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
* La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
* La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos.
* Al votar se eligen dos textos, al primero se le otorga dos puntos y al segundo, un punto.
* Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desempatará. En ese caso se podrá elegir sólo entre los textos finalistas y podrán votar quienes hayan presentado un texto (excluyendo a los autores de los textos empatados).
* El autor del cuento ganador propondrá las seis frases a usar en la ronda siguiente (las deberá enviar por mensaje privado al coordinador del juego).
Cronograma
Etapa de publicación de textos: Desde el 8 de Octubre y durante dos semanas
Etapa de edición y publicación de textos: Desde el lunes 22 de Octubre y durante una semana
Etapa de votación: Desde el lunes 29 de Octubre y hasta el lunes 5 de Noviembre
Todas las horas son de Buenos Aires, GMT-3.
Las frases propuestas por los ganadores de la ronda anterior son:
1. No tengo paz ni puedo hacer la guerra
2.A veces, en Octubre ocurre
3.la insolencia del muslo joven
4.una risa baja y pura
5.En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada.
6.Dos observaciones quiero agregar: -
Néstor!!, no protestes que la más difícil es la tuya jajajajajaja, me dices como miércoles encajamos la de la esfera!? bueno salvo que hablemos de la época en que los niños jugaban a la bolita.- Miren que buena que soy que les voy tirando ideas jajajajajaja
-
Pensando....
---------- Mensaje agregado a las 13:54 ---------- Mensaje anterior a las 12:56 ----------
De las dos frases aportada por mi, el mes de octubre deberia ir con minúscula, y la frase de no tengo paz ni puedo hacer la guerra, debe ir una coma no tengo paz, ni puedo hacer la guerra. -
Y casi una semana después de empezado el juego, ¿ que hacen remolones?, dicen dicen ¿pero los cuentos? ¿aún en el teclado? jajajajaja
Así que, siendo jubilada y estando con lo que parecen ser anginas - No tengo ganas de que por una tos bastante jorobada ir a visitar al médico, seguro es un virus de primavera, el que a su vez me inspiro para escribir....
AUXILIAR DE A BORDO
Mariángeles creía que en cualquier momento empezaría a gritar. Se sentó, las manos en la cabeza, como para arrancarse los cabellos. Un reclamo urgente la sacó de ese desfallecimiento. “No tengo paz ni puedo hacer la guerra”, hipó angustiada. Había sido azafata transcontinental. Debió enfrentarse con situaciones difíciles: el avión sacudiéndose sobre el océano, pozos de aire como para destruir la nave, decenas de pasajeros descompuestos, los timbres sonando continuamente; era necesario acudir rápido para evitar que cundiera el pánico. Siempre había mantenido una conducta adecuada, una sonrisa tranquilizadora; era una auxiliar de a bordo con temple y valiosa para la compañía.
Dos observaciones quiero agregar: amaba su profesión, y sentía que nada podía proporcionarle las satisfacciones de su trabajo. Pero se enamoró; cuando le propusieron matrimonio, asintió, entusiasta. Al principio siguió volando.
En su segundo aniversario, regaló a su esposo un paquetito con el test que indicaba su embarazo. La felicidad parecía no tener límites; una risa baja y pura invadió el cuarto. Abrazados, sentían que el mundo era de ellos. A los cuatro meses pidió el pase a oficinas: no quería que nada trastornara su próxima maternidad.
Nació Ignacio, un precioso bebé; esto había ocurrido seis años atrás. Finalizada la licencia por maternidad, por la mañana cargaba a Ignacio en su autito y manejaba hasta Aeroparque; dejaba al niño en la guardería y trabajaba seis horas, con dos intervalos para amamantarlo. Todo seguía color de rosa.
Una ínfima desconformidad la embargó cuando supo que Ignacio había dado sus primeros pasos en la guardería: se había perdido el momento, pero a la vez recibía la noticia del próximo nacimiento de otro heredero. Llegó Betina; enseguida supieron que su carácter sería más difícil. Era demandante, inquieta; una tiranuela.
Sentados en la amplia cama, al descubierto la insolencia del muslo joven que, un poco en serio un poco en broma, su marido manifestaba desear aun en la veda del puerperio, decidieron que por un tiempo dejaría de trabajar. Los niños la necesitaban, y económicamente estaban bien. No quería convertirse en una rutinaria ama de casa; tomaron una ayudante para las tareas domésticas.
Mariángeles, Ignacio y Betina paseaban en las tardes de sol. Ella concretaba las compras, con alguna dificultad en el supermercado, pues no era tarea fácil con dos niños. Betina cumplió un año, y el regalo de la vida fue otra vez un test positivo de embarazo. Ahora Mariángeles no estaba tan radiante; su licencia sin goce de sueldo se convertiría en un adiós al empleo. Quedó atrapada en la telaraña del hogar.
Hacía un año que había llegado Juanchi. A veces, en Octubre ocurre: en vez del tiempo hermoso, aparece algún virus primaveral; los tres niños estaban con tos, fiebre, “¡Mamáaaaaaaaaaa!”. Habían transcurrido cinco horas desde la partida de su esposo, y Mariángeles corría de un cuarto al otro. Su experiencia de azafata no le servía, y ¡la mucama estaba en su día libre! La alegría que desde su casamiento la embargaba había huido frente al descalabro doméstico. En lo que le pareció una tarea titánica, se dirigió a la cocina a buscar agua para los cachorros demandantes.
Entonces, relataba a la noche a su esposo, “en la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada: uno de los bolones que colecciona Ignacio”. Fue mágico: de súbito todo volvió a estar bien. Recordó su entrenamiento, levantó el juguete, lo puso en el bolsillo del delantal, y comenzó a organizar las tareas para que esta pequeña crisis fuera apenas un chubasco y sus pasajeros disfrutaran del vuelo de la vida. Ella era su auxiliar de abordo. -
Qué lindo texto que armaste, Susana. Todo muy realista, aun con esas frases estrambóticas que nos pusieron. Te felicito. Casi al final, yo ya estaba diciendo: Ves... el matrimonio es una porquería? pero me levantaste el ánimo con ese final siempre positivo que encontrás.
(Te dejás de una vez por toda de hablar de vos como la jubilada, por favor? Mientras estés tan activa como estás, tan llena de vida y de ideas... la palabra se me torna despectiva)Última edición por Lidyfeliz; 16/10/2012 a las 18:33

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