#1 [EJERCICIO] La mujer y el hombre muerto.
Bueno, estrenamos etiqueta e inauguramos la sección de ejercicios!!!!
De que se trata esto? Justamente, es un ejercicio literario. No es una competencia, tampoco un juego. La finalidad es que nos lancemos a escribir, que podamos vencer la inacción, el temor al papel en blanco (o el Word vacío!) y que pongamos en movimiento nuestro intelecto y nuestras ganas de escribir!!!
El tema es así: el ejercicio tiene una consigna, y tenemos que escribir algo de acuerdo a eso. En general son situaciones, pero también puede ser creación o desarrollo de personajes, resolución de conflictos y otras yerbas.
La consigna siempre busca ser clara y sencilla. Cada uno, basándose en ella, puede interpretarla y ejecutarla como más le plazca. Lo interesante es que tenemos que escribir solamente lo del ejercicio, no todo un cuento entero, no tenemos que preocuparnos por la continuidad de los personajes, o como sigue después. Eso lo hace muy accesible, ¿no es así? Además otra cosa que vamos a ver: los distintos enfoques que se le puede dar a una misma situación. Uno va a elegir contar en primera persona, otro en tercera omnisciente, otro sacará un recurso llamativo…etc.
Acá la idea es ESCRIBIR. Sin miedo, mandarse al frente. Vamos a ver que haciendo estos ejercicios uno incorpora más facilidad, y terminamos llevándonos gratas sorpresa. Si alguno quiere hacer un comentario sobre lo que escribió otro, siempre es bienvenido, pero cada uno tiene que encarar como un desafío el cumplir el ejercicio.
La consigna: Contamos una escena donde hay una mujer, y un hombre muerto.
Tienen toda la libertad que quieran. Estaría bueno no excederse demasiado, digamos máximo 500 o 600 palabras (el Word tiene una función que las cuenta), pero si hay que cerrar la idea, y necesitan escribir mas, no problem, sigan adelante.
Cada ejercicio es INDIVIDUAL. No tiene que seguir el del usuario anterior.
¿Quien es la mujer? ¿Y el muerto? ¿Como murió? ¿Que vinculo los une? ¿Donde están? ¿En que época? ¿Hay mas gente?
Todas estas respuestas y muchas mas…las tenes vos!!!
Acá va mi ejercicio:
Palabras:382
Cerré la puerta. A través de los espacios entre los pliegues de la persiana se filtraba la luz de la calle marcando rectángulos alargados sobre la habitación. Sobre la cama, su cuerpo yacía inmóvil, rígido. Muerto.
Me acerqué hacia él y de pie, lo contemplé con algo de desden y arrogancia. Desde esta perspectiva parecía tan insignificante, con sus brazos revueltos como una madeja y su semblante congelado. Su cabello estaba, por el contrario, peinado con delicadeza casi femenina. Gateé por la cama hasta llegar a él, mi cuerpo en arqueado en cuatro patas como un león satisfecho. Sus ojos ahogados aun brillaban, pero ya no como dos pozos de fuego azulado, sino como pedazos de vidrio roto. Quise besar sus labios amoratados y no me negué la ironía de hacerlo una vez más; tenían el sabor de las cosas viejas, de aquellas que se olvidan solo con mucho esfuerzo.
Aun desnuda, camine por la habitación sintiendo el placer de la alfombra bajo mis pies limpios y me senté en su sillón. Encendí el último de sus habanos y di unas pitadas profundas para que empezara a quemarse parejo el borde; fumar era el único vicio que él me había permitido en estos últimos años. El humo ceniciento y dulce permanecía en el aire unos segundos antes de transformarse en restos de fantasmas y desaparecer. Mientras seguía mirándolo, comencé a repasar los detalles. En quince minutos llamaría a la policía. Nunca fui buena actriz, pero un poco de rivotril me ayudaría a estar relajada cuando viniesen a ver el cuerpo de Joaquín. Encontrarían a una mujer sedada para calmar la angustia de su viudez. Encontrarían una habitación impecable y un cuerpo hermoso en su última postura. Sin signos de pelea. Sin sangre. Sin veneno. Sin sospechosos ni culpables. Y después, las preguntas de rigor. Cuanto hace que estaban casados. Tenía su esposo algún enemigo. Tenía deudas o dificultades de dinero. Como era su relación. Tantas cosas que no harían más que alejarlos de la verdad. Respuestas solo servirían para ayudarme en mi coartada.
Un poco de ceniza cayó en la alfombra. De estar calzada la hubiese pisado para apagarla, pero de todos modos no me preocupó. No era momento para andar preocupándose por tonterías. Mucho mejor, en cambio, disfrutar el último habano.
Bueno, espero que les interese la consigna!!! A escribir!
De que se trata esto? Justamente, es un ejercicio literario. No es una competencia, tampoco un juego. La finalidad es que nos lancemos a escribir, que podamos vencer la inacción, el temor al papel en blanco (o el Word vacío!) y que pongamos en movimiento nuestro intelecto y nuestras ganas de escribir!!!
El tema es así: el ejercicio tiene una consigna, y tenemos que escribir algo de acuerdo a eso. En general son situaciones, pero también puede ser creación o desarrollo de personajes, resolución de conflictos y otras yerbas.
La consigna siempre busca ser clara y sencilla. Cada uno, basándose en ella, puede interpretarla y ejecutarla como más le plazca. Lo interesante es que tenemos que escribir solamente lo del ejercicio, no todo un cuento entero, no tenemos que preocuparnos por la continuidad de los personajes, o como sigue después. Eso lo hace muy accesible, ¿no es así? Además otra cosa que vamos a ver: los distintos enfoques que se le puede dar a una misma situación. Uno va a elegir contar en primera persona, otro en tercera omnisciente, otro sacará un recurso llamativo…etc.
Acá la idea es ESCRIBIR. Sin miedo, mandarse al frente. Vamos a ver que haciendo estos ejercicios uno incorpora más facilidad, y terminamos llevándonos gratas sorpresa. Si alguno quiere hacer un comentario sobre lo que escribió otro, siempre es bienvenido, pero cada uno tiene que encarar como un desafío el cumplir el ejercicio.
La consigna: Contamos una escena donde hay una mujer, y un hombre muerto.
Tienen toda la libertad que quieran. Estaría bueno no excederse demasiado, digamos máximo 500 o 600 palabras (el Word tiene una función que las cuenta), pero si hay que cerrar la idea, y necesitan escribir mas, no problem, sigan adelante.
Cada ejercicio es INDIVIDUAL. No tiene que seguir el del usuario anterior.
¿Quien es la mujer? ¿Y el muerto? ¿Como murió? ¿Que vinculo los une? ¿Donde están? ¿En que época? ¿Hay mas gente?
Todas estas respuestas y muchas mas…las tenes vos!!!
Acá va mi ejercicio:
Palabras:382
Cerré la puerta. A través de los espacios entre los pliegues de la persiana se filtraba la luz de la calle marcando rectángulos alargados sobre la habitación. Sobre la cama, su cuerpo yacía inmóvil, rígido. Muerto.
Me acerqué hacia él y de pie, lo contemplé con algo de desden y arrogancia. Desde esta perspectiva parecía tan insignificante, con sus brazos revueltos como una madeja y su semblante congelado. Su cabello estaba, por el contrario, peinado con delicadeza casi femenina. Gateé por la cama hasta llegar a él, mi cuerpo en arqueado en cuatro patas como un león satisfecho. Sus ojos ahogados aun brillaban, pero ya no como dos pozos de fuego azulado, sino como pedazos de vidrio roto. Quise besar sus labios amoratados y no me negué la ironía de hacerlo una vez más; tenían el sabor de las cosas viejas, de aquellas que se olvidan solo con mucho esfuerzo.
Aun desnuda, camine por la habitación sintiendo el placer de la alfombra bajo mis pies limpios y me senté en su sillón. Encendí el último de sus habanos y di unas pitadas profundas para que empezara a quemarse parejo el borde; fumar era el único vicio que él me había permitido en estos últimos años. El humo ceniciento y dulce permanecía en el aire unos segundos antes de transformarse en restos de fantasmas y desaparecer. Mientras seguía mirándolo, comencé a repasar los detalles. En quince minutos llamaría a la policía. Nunca fui buena actriz, pero un poco de rivotril me ayudaría a estar relajada cuando viniesen a ver el cuerpo de Joaquín. Encontrarían a una mujer sedada para calmar la angustia de su viudez. Encontrarían una habitación impecable y un cuerpo hermoso en su última postura. Sin signos de pelea. Sin sangre. Sin veneno. Sin sospechosos ni culpables. Y después, las preguntas de rigor. Cuanto hace que estaban casados. Tenía su esposo algún enemigo. Tenía deudas o dificultades de dinero. Como era su relación. Tantas cosas que no harían más que alejarlos de la verdad. Respuestas solo servirían para ayudarme en mi coartada.
Un poco de ceniza cayó en la alfombra. De estar calzada la hubiese pisado para apagarla, pero de todos modos no me preocupó. No era momento para andar preocupándose por tonterías. Mucho mejor, en cambio, disfrutar el último habano.
Bueno, espero que les interese la consigna!!! A escribir!
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(segun Word: 236 palabras)