Nuevo-Nuevo Juego Literario - Segunda Ronda
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Hola Trastorno!
Gracias por tu aporte.
Si podés edirtarlo para llegar a las 500 palabras mejor. Si no lo tenemos en cuenta para ser leído pero queda fuera de concurso para la votación.
Morocha! Tanto tiempo!
Siempre es lindo leerte.
Me alegra que te hayas dado una vueltita por acá
Saludos! -
Sin excusas ni presentaciones, ni lamentos ni arrepentimientos... ahí va.
(bueno, arrepentimiento a lo mejor si...)
Llegó vociferando, vomitando palabras de reproche. El la escuchó en silencio, esperando el momento justo para responderle. Para eso tenía que lograr que se callara, y eso no era nada fácil.
Mientras la veía gritar, porque sólo percibía el movimiento de sus manos y labios, jamás entendía ni una sola palabra de lo que decía cuando se ponía así; pidió al mozo otro café, con el gesto clásico del cortadito e intentó ofrecerle a ella... obviamente sin respuesta.
Estaba tan linda... ese era todo un problema... él la adoraba cuando se enojaba. Su cara se ponía rosada y su voz más aguda y no sabía porqué...eso la hacía verse más... más viva.
Seguía mirándola fijo e imaginaba esa misma escena como en una película, el título sería... el perdón.; o... buscando redención... algo así. Imaginaba que él entraba en un galpón oscuro, iluminado apenas con rayos de sol colándose por entre las chapas rotas del techo. Sentía que un frío acero recorría su cuerpo al verla en el banco de los acusados, atada de manos y rogándole piedad.
Sentía su respiración agitada y el sudor de su frente cayendo por sus mejillas. En su imaginación ella sólo lo miraba, con amor, el mismo amor de antes, cuando todo era idílico y paciente.
Sentía su mirada sobre él.
Sentía sus pies... sus pies pateándolo por debajo de la mesa del bar para que prestara atención a lo que estaba diciendo y dejara de mirarla con cara de carnero.
¿Me dijo carnero?- pensó.
-Te diré la verdad- le dijo; no sin antes hacer esa mueca extraña que siempre ponía cuando iba a mentir.
El supo que algo raro estaba por inventar, pero eligió acomodarse en su silla, esta vez dispuesto a escucharla.
Hacía ya tres años que salían juntos, era una especie de noviazgo pero no. De esas relaciones que dan para salir pero no para que los padres la conozcan, y no era que tuviera nada extraño, sólo... sólo que quizás ella no fuera lo que los demás esperaban de él.
Yo intenté decírtelo, pero nunca me escuchaste- siguió su descarga. Esa noche salimos con las chicas a festejar el cumple de Caro.
-No me importa, dijo él. Dejalo así, no me expliques.
-Pero quiero hacerlo. Vos estás equivocado sobre mí.
-No creo.
-¿Cómo que no? le respondió. Vos tenés idea de lo que yo hago por vos? Tengo demasiado para elegir y me meto con un tipo como vos? De dónde saliste? Me recriminás qué?... -Y de allí en más ya no escuchó nada... volvió a ver sus manos moverse y su cara poniéndose rosada... los labios gruesos de gritar...
Ella lo miró fijo y le gritó escuchame cuando te hablo! y agarrando la taza de café se la tiró en la cara, manchando la camisa, la misma con la que no mucho antes se abrazaran jurándose amor eterno.
El ya estaba nuevamente en el galpón frío... la vio levantarse del banquillo de los acusados y, sin mirarlo; irse. -
Weno, weno, weno. Vine a peticion de evelin36 que dijo que habia poco. Pero veo buenos relatos. (aun no leo todos, pero para la tarde seguro y ya los tengo leidos.). Y sin más por el momento dejo mi relato. 466 plabras y espero que le entiendan por que yo la verdad ni idea de que escribi. Ja!
Saludos a todos.
=La historia que nunca fue=
Hoy será, de este día no pasa.
No me paraba de decir estas palabras mientras me sentaba frente a la computadora, en el frío acero de la silla de mi viejo, para al fin, comenzar a escribir la historia que nunca empecé. Tenía una taza de café a mi derecha e icé una mueca extraña mientras pensaba como iniciar mi historia. Tenía demasiado para elegir, algún cuento fantástico, una novela de ciencia ficción, algún romance, alguna redención, que se yo; cualquier tema seria bueno. Pero aun así no salían palabras de mi mente. Cerré el procesador de textos, entre al Internet, vi algunas noticias, descargue fotos, en fin desperdicie mi tiempo y una nueva oportunidad de empezar a escribir.
Tome la taza de café, le di un sorbo y sonó el teléfono, me asuste y brinqué manchando mi camisa del negro liquido que bebía. Maldije el teléfono y levante el auricular. Del otro lado de la línea escuche sin ninguna confusión la voz de mi viejo.
-Cómo estas, Ricardo, cómo va esa historia tuya.-Lo saludé y le mentí que la historia iba por buen camino. – ¡Qué bien!-me contestó-¿Y de qué trata?
Mi cabeza se lleno de posibles soluciones pero al igual que hace rato ni una palabra se forjo en mi mente. –Muy bien papá, te diré la verdad, no tengo nada. Parece que la inspiración se me fue, no puedo iniciar mi historia, no tengo ideas para una buena trama.
Hubo un silencio por parte de mi padre y después me dijo: -Intenté decírtelo, ser escritor es muy difícil. Pero aun así te apoye en esta decisión y te seguiré apoyando. Se que escribes lo que sientes así que por que no cuentas lo que te esta pasando en este momento. ¿Dime, cómo sería la vida de aquel escritor que ya no sabia que escribir?
Horrible, me dije y le conteste. Después le di las gracias a mi viejo y un torrente de ideas brotaron como cascadas dentro de mi mente.
Me senté de nuevo, respire hondo y comencé mi obra maestra con estas palabras: No tenia idea…
Y así vomitando palabras y más palabras escribí durante el resto del día la historia de Ricardo y su viaje en busca de la inspiración. Pero si recuerdan, antes, les dije que comencé a escribir la historia que nunca empecé. Pues también a ustedes les he mentido. Pues viendo una foto de mi padre en el estudio donde estaba, me imagine una historia de cómo me sacaría de este problema mi viejo, que murió hace un año y así nació este relato. Pero frente a la computadora escribí esto y no la verdadera historia que debería de iniciar. Nuevamente cerré el procesador de textos y me fui pensando que desperdicié un día más sin empezar mi historia -
Se levantó de su ocasional asiento, empujó la puerta que se había cerrado voluntariamente, y salió lentamente del cuarto. Ya en la calle, se decidió a caminar por la angosta vereda hacia el sur. El frio acero del invierno se acentuó en sus lágrimas, y la obligó a cubrirse el rostro con la chalina que le había regalado Juan. Fueron otros tiempos, cuando vivían juntos y felices. Las nubes del destino, aun no habían sugerido su cruel propuesta.
Al llegar a la esquina, el ómnibus estaba llegando y la llevaría a su domicilio. Vivía en la zona céntrica de la ciudad y agradeció la coincidencia de la pronta llegada del micro, para salir rápidamente de aquellos arrabales.
Sentada en el primer asiento esbozó una mueca extraña, quizá por los recuerdos que se agolpaban en su mente. Miraba sin mirar, miró hacia adentro, hacia las asimetrías del pasado.
Por qué no me lo dijo?, se preguntaba. Tuve que descubrirlo yo, es decir, yo con la colaboración de la otra, manchando la camisa con el artero carmín.
Aquella noche cuando lo descubrió, él trató de disculparse.
-Te diré la verdad,- le dijo. Ella le dió una bofetada mientras le gritaba vomitando palabras con la violencia del orgullo herido.
Le pidió que esa misma noche abandonara la casa, que era de ella.
Juan, quedó un momento mirando al suelo, mientras por lo bajo murmuraba, -
intenté decírtelo.-
No quiso confiar más en el.
-Debes irte o me voy yo, y después veremos.!-.
No tenia demasiado para elegir.
-No me hagas esto, perdóname, no quiero a nadie más que a vos.-
-No mientas! Quién sabe cuanto hace que me engañas.-
No le dijo. -Pero igual me voy si así lo quieres.-
-Andate! Te odio!.-
Juan preparó un bolso con pocas cosas y lentamente se dirigió a la salida. Esperaba que lo detuviera, pero no sucedió.
Salio a la calle que se vestía con las primeras sombras de la noche incierta.
Ana era fuerte, con el transcurso de los días se fue aclimatando a su vida sola.
Él durante varios domingos se paraba frente a la casa, pero ella siempre lo ignoró. Hasta que consciente de su fracaso no volvió más.
Ella lo odiaba o creía odiarlo.. Luego de unos meses, una amiga le trajo un papel con el nuevo domicilio de Juan, que guardó sin ganas en un cajón.
Un domingo recibió una llamada que le dijo:- no me verás mas.-
-Ana le dijo que se podía matar, que no le saldría una lágrima por él.-
Pero cuando leyó su carta, junto al cuerpo inerte, en un oscuro cuartucho, donde Juan busco su redención, no pudo mantener su promesa.
Me gustan las simetrias asimetricas., no me pidan que la cambie.
quiero decir que no estoy seguro, se logre mejor historia con frases pre establecidas pero bue ahi va
saludos -
Pasaron tantas cosas desde aquella última vez que nos vimos. Éramos tal vez demasiado jóvenes y corrían tiempos difíciles. No había demasiado para elegir ni muchos caminos por delante. Era poco probable que pudiésemos mantenernos ecuánimes, pero tampoco pensamos nunca que la mueca extraña del escepticismo nos iba a poner el pie para hacernos caer en este futuro que no teníamos previsto.
El frío acero de la indiferencia clavándose sin piedad en medio de nuestras expectativas, manchando la camisa con que nos fue vistiendo el tiempo con un sudor sin fundamento. Antes sí que valía la pena nuestro esfuerzo. Que diferencia grande, nuestros sueños de ayer de ver un mundo mejor brotando de nuestras luchas; nuestros puños en alto celebrando cada pequeña victoria; vomitando palabras apasionadas en cuanto oído quisiera escucharlas; exigiendo la redención de los oprimidos por un sistema social injusto. Que gran injuria para con nosotros mismos habernos alejado de aquellos ideales; haber cambiado la esperanza por la resignación.
Intenté decírtelo esta tarde cuando nos encontramos, pero te sentí tan distante, pendiente de cada movimiento de la mujer que te acompañaba. Si ni siquiera me la presentaste. Tuviste miedo, quizás, de que yo recreara nuestros recuerdos en su presencia. ¿Temías su juicio, tal vez? ¿A tan alto precio vendiste tus creencias, que ahora te avergüenzan?
Te diré la verdad: aún queda mucho por hacer. El mundo que imaginábamos y por el que luchábamos en aquellos días, sigue sin consumarse. La diferencia entre pobres y ricos se agiganta cada vez más, mientras nos mantenemos a una distancia prudente de las razones de esa diferencia.
Este encuentro con vos fue en cierto modo un reencuentro conmigo misma. Me vi instalada en mi hipocresía diaria, tratando de que la verdad no me salpique, viviendo por vivir, cuando hay tantas razones para volver a salir a la calle a levantar la bandera de los que defienden una vida más digna para todos, y no para unos pocos.
Quizás nunca más volvamos a encontrarnos, sin embargo, es posible que un día de estos me veas pasar desde la mesa de algún pulcro café, hacia donde me arrastre la furia desenfrenada, pero no ciega, de los que luchan poniéndole el cuerpo al maremoto de la vida. -
Diógenes y Ana... qué bueno que se sumen! Ahora sí el juego se pone mejor...
Ojalá en estos días que quedan vuelvan los perdidos...
Ya veo que terminamos siendo montones para leer...
Julius, una duda... vos podés participar o como ganaste la anterior estas vedado en esta ronda?
Sería una lástima...
O más bien un alivio... a lo mejor así los demás tenemos una posibilidad.
