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Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

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Chicos, si no me equivoco... no se podía subir más frases despúes de las 20 ...3

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    Ana Alonso escribió hace 6 meses
     
    #1 Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009
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  • #21 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Chicos, si no me equivoco... no se podía subir más frases despúes de las 20 que ya quedaron fijas el domingo. Por lo menos eso dice el post de Ana Alonso más arriba...

    Ella esta de viajes ahora, no sé si ya habrá vuelto. Hay que ver.
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  • #22 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Fleur: Puede ser como decís, yo la verdad que hace muchísimo que no participo del juego.
    Las frases fueron posteadas antes de las 24hs. del domingo, por lo que posiblemente entren.
    De todos modos, si no entran, quedan las 20 que mencionó Ana, y con esas ya nos podemos poner a escribir!
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  • #23 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Teneis razon chicas....

    yo parto con:
    mañanas campestres
    y
    Los guardaba en el bolsillo que tenía escondido

    Veamos que sale.
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  • #24 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    SAYONARA


    Hacía diez años que practicaba con Mihaira sensei el día que por primera vez me invitó a comer a su casa. Estaba doblando la hakama al finalizar la práctica del viernes, cuando sensei se paró a mi lado y me dijo con su particular castellano: «mañana al medio día va a comer a casa vos». La frase no llevaba signos de interrogación ni se detuvo a escuchar una respuesta, solo por reflejo alcancé a gritar «¡ai sensei!».
    Mihaira llegó desde Japón hace veinticinco años y se dedicó a enseñar iaido, el manejo del sable japonés. Nunca tuvo muchos alumnos ni le interesaba; echaba a más gente de la que ingresaba; para hacerlo se debía superar una pequeña entrevista en la que él prácticamente no abría la boca, si se aprobaba decía: «lunes cinco de tarde», y si no le gustaba lo despedía con un seco «no hay lugar», mientras con una mano hacía un movimiento como si estuviera espantando alguna mosca.
    Toda la mañana del sábado estuve pensando si debía llevar algo; y, de ser así ¿qué podría ser: un vino, un postre? Me incliné en última instancia por ir sin nada. La casa se encontraba en los arrabales de la ciudad, el frente era una gran puerta de madera en el centro de una empalizada de bambú que rodeaba el terreno. A las doce en punto hice sonar la campana de la entrada. «Connichiwa Usagi san, pasa, pasa», me recibió sensei, que vestía un kimono de color negro, rojo y azul. Varios años después de que comenzó a llamarme así descubrí que usagi significa conejo en japonés; supongo que se deberá a mis prominentes incisivos superiores. No llamaba a casi nadie por su nombre ya que se le hacía difícil pronunciarlos; a la mayoría les decía «Usté.¡Usté, no sea animal!; ¡Usté, le dije la pierna izquierda adelante, la otra izquierda!». Nunca fue conocido por su buen carácter pero a mí siempre me fascinó; me quedaba casi siempre para ayudarle a limpiar el dojo y a veces, cuando estaba de buen humor, me contaba historias de cuando era joven , y de su propio sensei. Nunca supe su edad; los orientales suelen aparentar menos de lo que realmente tienen, yo calculaba que andaría entre los sesenta y setenta cuando nos vimos por última vez. No me sorprendí cuando al traspasar la puerta me encontré con un hermoso jardín. Creo que hermoso no lo define; la mejor palabra que se me ocurre para hacerlo es: japonés, que en este caso lo utilizo como adjetivo. Todo el jardín estaba marcado por una compleja sencillez. Un pequeño arroyo brotaba de una pared en el fondo de la propiedad por la que serpenteaba entre pequeños túneles, plantas, y piedras luminosas de distintos colores, cada uno de estos elementos estaba estratégicamente ubicado para que el paso del agua genere un sonido agradable, pero no ensordecedor. El arroyo terminaba al costado de la puerta de entrada. Caminé detrás de sensei, al que se le despegaban los pies del suelo sin poder contener su corto vuelo; era un hábito —supuse yo— que poseía para no dañar el jardín. Nos sentamos sobre unos almohadones colocados en un sitio donde la música del agua, los colores y los olores se apreciaban en su justa medida. Cerró los ojos. Yo lo observaba sin saber que decir; aunque había aprendido que sensei Miahira apreciaba el silencio, el silencio que en ese momento parecía brotarle como hojas secas que se desprendían al nacer. De pronto abrió los ojos y recitó con voz ronca:
    Buscando el día
    en la noche oscura
    el sol naciente
    Luego la hija de sensei, Taniko, nos dejó una fuente con sashimi crudo, y sake para beber. Comí el tradicional alimento manejando los ohashi con pericia gracias a la práctica adquirida en mi casa desde el momento en que comencé a interesarme por la tradición japonesa. Al terminar de comer y beber —siempre en silencio—, sensei se levantó y yo lo seguí. Mientras caminábamos me dijo: «Usagi san, vuelvo a Okinawa. El lunes diga a alumnos que no más iaido». Habíamos llegado a la puerta, me miró y con un pequeña inclinación de cabeza me dijo: «sayonara, Usagi san».


    FIN



    Situaciones utilizadas:
    8) sus pies se despegaron del suelo y no pudo controlar su corto vuelo
    14) Le brotaban los silencios como hojas secas que se desprendían al nacer
    Editado por eltuko - 12.06.2009 19:38 hs.
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  • #25 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    eltuko, qué buen relato. Me gustó que la mayoría del tiempo lo aprovecharas para describir, tanto la situación como el personaje, su historia, sus vestiduras. Creo que en pocas palabras pudimos entender la historia de ese maestro y el porqué de su partida. Me gustó, es un relato que se deja leer fluidamente, y con un final complejamente simple, acorde al resto del texto.
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  • #26 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Eltuko con sayonara: bonito relato pero la primera oración... humm... no le entiendo. Pro ahí un error de sintaxsis pero ni idea de como se resuelva es esta oración: "Hacía diez años que practicaba con Mihaira sensei el día que por primera vez me invitó a comer a su casa." Como que no me entra...
    La historia es sencillita otra cosa eu seria bueno que hicieras es explciar los sustantivos japoneses(no en el relato pero si como notas al texto)... se entiende: sensei, ai, sayonara, connichiwa, por que son las más comunes pero por ahi hay una que otra que ni idea de lo que sea.
    Me encanto la levitacion del sensei como punto magico propio del genero me parecio el más apropiado para un personaje de este tipo. pero podiras explotar un poco más la magia sobre todo en el jardín... bueno eso como opinion personal para resaltar más el genero.
    Me gusto sobre todo por qeu su tono tranquilo te hace ver muy bien al sensei.
    Salu2
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  • #27 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Hola Eltuko: me gustó mucho tu cuento,las descripciones son bellísimas y retratas muy bien el carácter de la cultura japonesa,me entristeció la partida del sensei, aunque la comprendo.<muy buen final.
    Lo único por favor corregí arrollo.
    Saludos
    Ángela
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  • #28 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Gracias a todos por los comentarios. Ángela: gracias por hacerme notar la animalada; no puedo creer que puse "arrollo" jajaja, habré estado con hambre pensando en algún arrollado jaja.
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  • #29 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Muy bueno, ¡qué linda la cultura japonesa! Me pareció muy atractivo y ameno el relato. Los personajes son muy sólidos y el sensei especialmente, está perfecto. Utilizás descripciones muy claras y agradables, da la sensación de estar en envueltos por ese ambiente, lográs el efecto “japonés”. El desenlace, sin mucho rebusque, está bárbaro para la historia que se cuenta.
    Quisiera señalarte algunas cosas que estuve viendo. Como siempre, son sugerencias; no puedo con mi genio de buscarle el pelo al huevo (sí, soy muy detallista).


    a casa vos.» -> El punto iría fuera de las comillas.

    llegó desde el Japón -> Es una impropiedad poner artículo a los países, no es ni “el Japón”, ni “el Perú”, etc. Pero sí hay algunos que están admitidos, por ejemplo: la Argentina, por ser “argentina” un adjetivo también. Es un caso específico, pero hay muchos y por varias razones distintas. Todo un tema.

    y de ser así ¿qué podría ser, un vino, un postre?, Me incliné -> “y, de ser así, ¿qué podría ser: un vino, un postre? Me incliné...”

    me recibió sensei que vestía un kimono -> “me recibió sensei, que vestía un kimono...”

    descubrí que usagi significa -> Cuando se usan extranjerismos en función metalingüística (para explicar el significado de una palabra dentro de un texto), como en este caso, debe ir en cursiva. “usagi”.

    supongo qué se deberá -> El “que” sin tilde en este caso.

    decía «usté.¡Usté, no sea animal! -> El primer “usté”, debería empezar con mayúscula.

    me contaba historias de su propio sensei en su juventud. -> Este caso, según los vicios de construcción gramatical, se llama “anfibología”, que son expresiones ambiguas, que se prestan a más de una interpretación. En este caso no sabemos si es en la juventud del sensei Miahira, o si en la juventud del sensei que tuvo éste cuando era joven.

    detrás de sensei al que se le despegaban los pies del suelo -> Otra anfibología: da la pauta de que son varios sensei y que el aprendiz comenzó a caminar detrás de uno específicamente, al que se le despegaban los pies del suelo (está claro que en contexto uno lo puede entender, pero siempre pretendo que la corrección sea lo más fina posible). Para solucionar este caso en particular, simplemente se pondría una coma después de “sensei”.

    Al terminar de comer y beber; siempre en silencio, sensei se levantó -> pondría la aclaración entre rayas porque no tiene una vinculación inmediata con la acción principal: “Al terminar de comer y beber –siempre en silencio-, sensei se levantó...

    y yo le seguí. -> Este “le” es un españolismo; es muy común verlo en los subtítulos o en los doblajes de películas: “Señor, le llaman por teléfono”, “¡Juro que le mataré!”, etc. Es curioso que los coterráneos de la “Gran Academia” usen tan mal el objeto directo. Fijate que el reemplazo sería: “yo seguí a sensei”: “a sensei”, objeto directo, que siempre se pronominaliza reemplazándolo por “lo”, y queda: “yo lo seguí”.
    El “le” es el reemplazo/pronominalización del objeto indirecto. Por ejemplo: “A sensei le gusta el arroz”, acá tenemos doble objeto indirecto: “A sensei” y “le”.

    que no más iaido.» -> El punto fuera de las comillas.


    Frase: “Creo que hermoso no lo define; la mejor palabra que se me ocurre para hacerlo es: japonés”.
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  • #30 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    LA ANCIANA




    Son las cinco de la tarde y la temperatura no baja de los cuarenta grados, el camino es una senda polvorienta abierta en la tierra reseca y cuarteada, en el cielo azul no hay una sola nube que permita la sospecha de una lluvia aunque sea escasa. Hace semanas que recorro este camino para encontrarme con la anciana mataca que conocí accidentalmente en la feria del pueblo y que luego de conversar un rato aceptó hablarme de sus costumbres y creencias.
    Hasta ahora los viajes no fueron muy productivos. La encuentro siempre sentada bajo el único palo borracho que se levanta en la tierra reseca, junto al rancho en que vive, poco más que una tapera. Su rostro, tan curtido como la tierra oculta su edad, su boca desdentada y su pelo trenzado, veteado de canas, contrasta con su cuerpo, fuerte y ágil.
    Cuando llego me saluda y me convida con un mate que ya tiene preparado y después las dos permanecemos largo rato en silencio.Los primeros encuentros fueron así; a la anciana le brotaban los silencios como hojas secas que se desprendían al nacer, pero poco a poco me fui ganando su confianza y empezó a hablarme de su vida y sus creencias, ahora sincretizadas con el cristianismo (yo deseo saber en que creían y como vivían antes de que los blancos se intrusieran en su vida).
    “Hasta hace unos años esto era todo monte, después talaron todo y la tierra se secó, la tierra ahora está enferma, lo mismo que el río donde ya no hay peces, por eso todos se fueron yendo, yo sigo aquí porque éste es mi lugar, no podría a vivir en otro lado. Mis hijos se fueron, pero vienen siempre que pueden a visitarme. Tengo buenos hijos, pero acá ya no podían vivir y tuvieron que partir”
    Junto al rancho hay una larga hilera de cuencos y vasijas de barro que la mujer hace y después vende en el pueblo. Son muy bellas, le compro algunas y me marcho, quedamos en vernos hoy. Ya me quedan pocos días para terminar mi estadía en el Chaco salteño y quiero saber más sobre los matacos.
    Llego hasta el rancho y repetimos la ceremonia del mate en silencio, ella me habló de sus hijos pero no de su marido y ante una pregunta retoma su relato.
    “Cuando yo era joven el monte era tupido. El Icancho había formado todos los árboles, el primero el palo borracho, que es para nosotros símbolo de la abundancia.
    Me casé y juntos construimos la casa. Él era un hombre fuerte y trabajaba como hachero. El río estaba entonces lleno de peces, había muchos dorados. Yo tejía y hacía los cacharros” me cuenta señalando las vasijas.
    “Tuvimos diez hijos, a cinco se los llevó el Hombre enfermedad, se les metió adentro del cuerpo, así de chiquitos nomás…los otros cinco se criaron bien, fuertes… no, no había escuelas por acá entonces, después sí hubo. Vinieron unas monjas y ahí aprendieron a leer y escribir, pero no en nuestra lengua y entonces dejaron nuestras creencias.
    Las monjas nos convencieron y los bautizamos, ya eran mozos y de a uno comenzaron a irse, hasta que nos quedamos como al principio, mi hombre y yo solos acá”
    “Pero ya no había árboles, ni peces y a él también le entró el Hombre enfermedad y buscamos al chamán para que le ayudara, pero nos dijo que el hombre enfermedad que le había entrado era muy poderoso y que poco se podía hacer. Nos dejó unos brebajes para que no sufriera tanto y después de un tiempo el también me dejo. Pero como era un hombre bueno de su cuerpo salió el crespín que me canta desde la copa del árbol.”
    En cada encuentro la mujer se mostraba más confiada. Los silencios seguían siendo largos pero de a poco me iba contando cosas de su gente
    Anochecía ya cuando volvía para el pueblo. La luna llena y las estrellas brillaban como solo pueden brillar en los lugares desiertos y la mujer hablaba:
    “Los hombres blancos solo nos han traído desgracias, son todos hijos de “Mozo” que fue criado por la hija de diablo quien les dio la astucia que tienen para dominarnos y hacernos perder nuestras creencias”. Por primera vez su voz se escucha entristecida.
    “Dios, el dueño del agua creó a Tok´uaj para que nos protegiera, pero pese a toda su sabiduría la astucia del blanco es mas fuerte.
    Nosotros venimos del Hombre –cuervo, que no quería estar solo y creó a los demás hombres: el transmitió la soledad, la sabiduría y la riqueza y nos enseño a comer el doca (tacsi) que es nuestro pan.”
    “Pero todo eso se ha perdido ahora, solo nos queda el Hombre luna y su esposa, el lucero que la acompaña” me dice mirando esa luna increíble.
    “Ahora ya no tenemos chamanes, se olvidaron los ritos y las magias que curaban las enfermedades y la medicina blanca no llega y cuando llega no nos cura. Tok´uaj no puede hacer nada: el dios cristiano es más poderoso” Una sonrisa triste arruga aún más su cara.
    Es el último día que paso con la anciana, conozco un poco más de la historia de un lugar que ya no existe, del mundo perdido de los matacos, miro la tierra seca y la pienso cubierta de bosques y con los ríos llenos de peces y le pido permiso para abrazarla. Acepta y la siento incómoda, me separo y la saludos respetuosamente. Subo a la camioneta y emprendo el camino regreso por el sendero polvoriento, el polvo y la tristeza me van llenando el alma.

    942 palabras
    * La historia de un lugar
    * Le brotaban los silencios como hojas secas que se desprendían al nacer
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