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Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

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La protección de la piedra Un relámpago lo hizo encogerse en su abrigo mientras doblaba ...4

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    Ana Alonso escribió hace 7 meses
     
    #1 Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009
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  • #31 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    La protección de la piedra

    Un relámpago lo hizo encogerse en su abrigo mientras doblaba la esquina hacia el callejón. Las sombras temblaron en los muros; las baldosas brillaron delatando el fino golpeteo del agua de lluvia. A lo lejos, el cerro Potosí se veía majestuoso, negro, intimidante bajo la corona de relámpagos y las moradas nubes de tormenta. Si se lo observaba con detenimiento, aquella imponente roca semejaba un primitivo animal sombrío. Abel siguió su camino, con la respiración agitada y seca; cada tanto miraba atrás procurando que nadie lo siguiera (bajando del cerro le pareció oír una voz que lo llamaba), tenía la ropa empapada; el rostro moreno, cuarteado por la exposición a los minerales y los gases, ahora se encontraba desencajado y ansioso. Su hogar estaba ubicado en la ciudad minera: una zona precaria y maltrecha, de construcciones improvisadas, descoloridas, endebles. Allí vivía, y allí era adonde le urgía llegar: debía protegerse y esconder la piedra. Y cuanto antes lo hiciera, mejor.
    Abrió el puño en el que llevaba apretada la pequeña piedra azulada y lo cerró inmediatamente. Le pareció oír otro murmullo a su espalda, pero le restó importancia y siguió. Calculó que el objeto que llevaba en la mano valdría una fortuna o, quizá, el equivalente a toda fortuna posible. Sólo pesaba unos gramos, pero vaya que eso lo sacaría de la pobreza; y no solo eso, sino que lo depositaría directamente en la clase social más alta de su país. Una sonrisa soñadora le alumbró el rostro.
    Llegando a lo profundo de la callejuela, donde se levantaba su casa de chapa acartonada y adobe, no pudo evitarlo y sacó la piedra nuevamente para verla refulgir en la oscuridad. El extraño elemento brilló con intensidad azul; parecía una galaxia dentro de una esfera. Echó un vistazo a su hogar y se le antojó menos real que aquello que sostenía en una mano; incluso él mismo se sintió extrañamente ajeno a lo que estaba sucediendo allí, entre sus propios dedos. Nuevamente, al entrar la piedra en contacto con el aire, sintió la voz; aunque esta vez mucho más profunda y abrasadora. El fulgor se extinguió al cerrarse bruscamente el puño. Estaba por abrir la puerta cuando sintió un estremecimiento en todo el cuerpo y una poderosa desorientación: de repente todo el plano se volteaba; supuso que era una especie de mareo, efecto de los gases o algo por el estilo. Miró hacia el cerro y algo le hizo revelar en voz alta el lugar exacto en el que había hallado la piedra. Cerró los ojos y así lo hizo, su voz resonó en la garganta oscura y húmeda del callejón. Su mente trazó la ruta acertadamente: primero bajó por la entrada Matilde a través del corredor derecho que se abría desde el principal, cruzó un precipicio negro por una cornisa breve y descendió seis metros valiéndose de una soga hasta llegar a una caverna sucia de polvo y roca fría. Allí hizo un hueco en la pared oeste, sobre la que nacía una milagrosa veta de plata, y tras algunos golpes secos, derribo una fina capa de yeso que escondía la guarida de la piedra. Supuso infantil creer en maldiciones, pero se decía que aquel que hallara el corazón del cerro, debía dejarlo en su sitio y procurar que nadie lo encontrara; en caso de que lo robara, sería castigado por el guardián de la piedra y éste intercambiaría su lugar. La leyenda forma parte del folklore minero de Potosí, pero a esas cosas Abel le restaba importancia.
    El guardián esta vez resultó ser el alma de un antiguo ladrón que en otro tiempo hubiera encontrado la valiosa roca. Ahora el alma en la piedra brilló en la mano del minero, habló, fue liberada y ganó un cuerpo. Abel se estremeció en el momento en que, contemplándose a sí mismo el rostro iluminado, vio cernirse unos dedos sobre él, invitándolo a una parca oscuridad que la codicia de otro hombre redimirá algún día.


    5) la llovizna hace brillar las baldosas
    6)viajar por las entrañas de la ciudad fue para él una revelación
    10) la historia de un lugar
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  • #32 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Hola!!!!!!!!!!!!!! Todavía estoy con un pie en el micro. Veo que acá se trabaja mucho mientras yo paseo
    Estuve revisando todas las páginas y las 24 frases fueron posteadas antes de las doce de la noche del 24, por lo tanto entran en el juego. Ahora mismo las copio en el primer post. Flor, yo dejé las que había hasta el momento por las dudas que no pudiera conectarme en San Rafael (y no pude) pero si entraban más frases antes del lunes, eran bienvenidas.
    Re-bienvenida al juego, prehistórica! Y esperamos tu cuento o tus comentarios. Todavía no pude leer nada, pero en cuanto acomode todo lo que saqué de los bolsos, me pongo al día.
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  • #33 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Hola Dani: leí por segunda vez tu cuento y como todo lo que escribis me parece excelente.Tenés en mi tu segunda admiradora (que Flor no se ponga celosa puedo ser tu madre).
    Este cuento me hizo recordar a las "Ruinas circulares" de Borges.Huelga otro comentario.Es realmente un placer leerte
    Saludos
    Ángela
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  • #34 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    ¿Que pasa que estan tan haraganes? ¡Vamos chicos, a escribir!


    Ese country que aún suena

    Perdone que le cuente esto, sé que no debe ser muy entretenido escuchar mi historia en medio de un hospital, pero tenga piedad de este pobre moribundo. Sí, sé que debí dejar de fumar hace tiempo, pero de qué vale quejarse ahora. Déjeme platicarle, desahogarme.
    La primera vez que lo presentí, fue a los quince años; estaba por dar mi primer beso a una de las chicas de la escuela, cuando un tirón en la camisa me sobresaltó. Como todo a esa edad, las interrupciones no son perdonadas: Anita me gritó “cobarde”, se dio media vuelta y me dejó ahí plantado. Pero, esa misma noche en casa, tendido en la cama como quien fracasó en un proyecto de añares, encontré la respuesta a esa primera intervención (por no decir intromisión).
    Y sé que sonará como que perdí el último hilo de cordura, pero nada más lejano. El hecho de que me tocara lidiar con el espíritu de mi tatarabuelo, fue culpa absoluta de mi abuela rezadora. Convencida de que los jóvenes nos codeábamos con la perdición a cada momento, rezó, oró, suplicó al pobre tata que me cuide y demás yerbas. Ilusa la vieja, no supo nunca que me lo mandó de verdad.
    ¿Que cómo era? Igualito a cuando murió, pero menos sepia. Y se plantó así, sentado en la guardilla de la ventana: sin anestesia ni preámbulos, me dijo que mis ancestros (sí, la abuela) rogaron por mi protección.
    No les voy a mentir que me llevó semanas entender que no había efectos especiales ni días de inocentes. El viejo había venido del más allá al más acá; y cuando digo “más acá”, se entiende que el tata se transformó en mi sombra.
    Si bien hacía más de cien años que la parca se lo llevó, estaba más actualizado que programa de chimento y más canchero que Maradona. A los dos meses nos llevábamos de maravilla, y para los veinte años, era mi mejor amigo. Siempre andaba con una camisa de jeans gastada, unos tejanos oscuros y su infaltable gorra escocesa. Y sí, amigo hospitalario, sé que me mira como preguntándomelo: fue con él que empecé a fumar. Me dijo que lo que más extrañaba de las mañanas campestres, era fumarse un buen pitillo en pleno invierno. A veces se colaba en las plantaciones de tabaco y se hacía sus propios cigarros: “Eran los mejores”, decía. Así me introdujo en parte de su mundo (frustrando las súplicas de mi abuela, que en paz descanse) y juntos comenzamos a entablar una amistad que, literalmente, no tenía tiempo.
    ¡La de andazas que hicimos con el viejo! Ya siendo dos tipos maduros, hemos bebido hasta caminar abrazados cantando jazz de los 80 o algún blues; bailado un country con señoritas de pechos grandes, hasta que el sol aparecía de improvisto, y volver, una vez más, atesorando momentos unidos por sangre.
    ¡Qué julepe nos dimos cuando una noche de pool nos cayó la tata, su mujer! En medio del billar la vieja se presentó enfurecida, gritando:
    —¡Pero a vos ni una eternidad te pudo enderezar! ¡Viejo sabandija! ¡Te mandaron a cuidar al nene y mirá, mirá!
    —Por todos los diablos, vieja. ¿No te bastó con amargarme la fiesta setenta años? Dejate de hinchar y volvé a entonar esos cánticos allá, en las nubes. Yo tengo cosas que concluir todavía.
    Y no fue fácil regresarla, menos delante de una veintena de grandotes que miraban sin entender ni jota.
    Esa noche me pregunté si el viejo se quedaría para siempre, y me sorprendí de sentirme enormemente angustiado ante la idea de su partida.
    —Pibe —así me solía decir— ,estuve un buen par de años aquí. Verte crecer y hacerte un hombre llevó su tiempo, y hubo momentos inolvidables. Sólo quiero que tengas presente que mi partida está cerca. Pero no es un adiós, es solo un hasta pronto.
    El tata se quedó un tiempo más, pero no mucho. Y a mi me costó imaginar cómo continuar sin él. Era mi compañero, mi cómplice. Le brotaban los silencios como hojas secas que se desprendían al nacer, pero sabíamos comprendernos más allá de las palabras. Nunca, en todos estos años, se lo conté a nadie. Ni siquiera a Laila, cuando me preguntaba quién era ese viejo que tenía de compinche. Era mi secreto, era mío y suyo, de nadie más.
    No sé si a otras personas les habrá sucedido, pero el tata fue mi mejor amigo.

    La mañana que no lo vi más, lloré como una criatura cuando le quitan un juguete. Pero después comprendí: la vida está ahí, no es más que eso que pasa mientras uno intenta analizar lo que no tiene explicación. Esa misma tarde le propuse a Laila que nos casemos, y pasados tres años teníamos dos hijos.
    ¿Dónde están? Se fueron del pueblo, querían progresar. Laila se enfermó en la época de la peste, y se fue nomás. Hoy me arrepiento de no haberle contado del tata; podría estar ahora bailando un country.
    Estos últimos años los pasé solo. Fumé como una chimenea, y terminé aquí. Suerte que usted me escucha, porque tenía ganas de contar mi historia. Me alegra que nos hayan puesto juntos en esta habitación, señor... ¿Fernández era su apellido? ¡Pucha que le pusieron anestesia!, lo durmieron todito pero, aun así, sé que está disfrutando de esta aventura.

    Y es que recuerdo, y se me hace un nudo en la garganta, verá usted, ese día que me desperté y vi la nota:

    “Pibe: esa que se llama muerte, es sólo una mujerzuela mal atendida; no le des más importancia de la que tiene. Los verdaderos lazos, jamás se cortan.
    Nos vemos en breve. Yo, la pasé en grande.”



    Frases:

    9) mañanas campestres
    14) Le brotaban los silencios como hojas secas que se desprendían al nacer

    Palabras: 947

    Editado por Fleurr - 12.06.2009 23:04 hs.
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  • #35 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Tengo que decirles que nunca, pero nunca había escrito tanto a partir de una sola situación. Lo que les voy a presentar es un fragmento de una obra mayor que esta adquiriendo tonalidades novelísticas. Espero que les guste y digo que en la historia todavía hay mucho antes y muchísimo más después:

    El amor sucede


    Octubre

    Pude notar la tensión en el salón de clases al siguiente lunes. Toda la escuela estaba enterada que la hija de los Starr estaba inscrita en nuestro curso y eso tenia nervioso a todos pero en especial al grupo de las alfa -el grupo de chicas más hermosas y malévolas de la escuela- porque no podían soportar a alguien más hermosa que ellas. Y es que entre la población juvenil de San Philister lo primero que se difundió fue la increíble belleza de Ivory Starr. Los chicos estábamos tensos ya hacia tiempo que nuestras hormonas se habían descontrolado y nos tenían atados a las rodillas de las alfa. Pocos eran los que tenían su favor y habían conseguido un noviazgo con ellas a expensas de un tributo de vidrios de colores. Y por eso estábamos tensos y en una guerra entre nosotros. Ivory era la chica nueva, no solo en la escuela si no en el pueblo, no formaba parte de ningún grupo aterrador de mujeres, era hermosa y el primero que se ganara su confianza podría estar a un paso de tener su amistad y su corazón.
    Todo el salón olía a colonia forestal y todos los chicos iban excelentemente arreglados peinados, unos al estilo clásico, otros a la moda; nos veíamos unos a otros con recelo pues el primero en hablarle seria el que tuviera la ventaja.
    Sonó la chicharra y la chica nueva no había parecido, todo se relajó como por arte de magia. Yo suspire, no sé si me sentía aliviado o desilusionado. Había jugado, al mi parecer la mejor carta, que era sentarme en la última fila alado de la única banca vacía que seguramente cualquier alumno nuevo ocuparía. Todos se dieron cuenta y me miraban con odio, mañana tendría que pelearme por ese lugar o tal vez no.
    La tensión regresó en un santiamén cuando entró la directora acompañada de la niña nueva.
    -Les presento a Ivory Starr es su compañera nueva y también es nueva en el pueblo. Voy a pedirles a todos que sean respetuosos y amables con ella, es muy difícil para alguien entrar a mitad de año escolar cuando ya todos se conocen e hicieron amigos. ¿Quieres presentarte Ivory?
    La chica negó con la cabeza y la directora le sonrió. Pensé que ayer se había mostrado tímida por el aglomerado en su casa pero no, en realidad era muy tímida. Aunque creo con la clase de tensión que rondaba el salón cualquiera en su lugar se pondría tímido.
    Como esperaba, la maestra le indicó a Ivory que se sentara en la silla vacía al final de la primera hilera, pude escuchar las exclamaciones de odio de la mayoría de los chicos hacia mí. El plan había funcionado, estaba a un paso de ser el primero en hablar con Ivory.
    La chica dejó su mochila rosa a sus pies y se le quedo viendo a la silla con terror y es que había que ponerse en las zapatillas de la chica, pues con ese par de alas enormes que tenia y ese respaldo tan ancho y rectangular que tanto odiábamos todos le imposible sentarse. Todos lo notamos, ella volteó a ver a la maestra y al notar que todos la mirábamos se puso roja, tan roja como su cabellera.
    -No puedo sentarme aquí.- dijo en un tono amargo casi con una punzada de histeria.
    Todos se quedaron mudos incluso la maestra y la directora no sabían que hacer. Por suerte la noche anterior mientras pensaba en la niña nueva descubrí una solución. La verdad es que por el fugaz momento que la vi por primera vez sus alas se habían quedado tatuadas en mis pupilas y pensé largo tiempo en ellas y en lo problemáticas que seguramente le serian.
    -Puedo ayudarte- le dije.
    Al contrario de lo que esperaba ella me miró con odio. Sentí unas olas de desprecio inmenso provenientes de sus ojos púrpuras golpeándome el rostro. Pero no me importo, saque de mi mochila un desarmador de cruz y rápidamente desarme la tabla que hacia de respaldo y la tire de una patada.
    -Creo que ya puedes sentarte- le dije a Ivory.
    Ella se sentó inmediatamente con la misma gélida indiferencia que me demostró desde el principio.
    “Gracias” creí escuchar que me decía en un murmullo inaudible, de fondo escuche los gruñidos de todos los chicos. No solo había sido el primero en hablarle si no el primero en ayudarla, eso me daba muchos puntos, bueno a los ojos de todos menos a los de Ivory.
    La directora se marchó y a la maestra le costó un mundo empezar la clase, creo que hasta ella comenzó a sentir la tensión pero mientras hablaba de ecuaciones lineales el ambiente se fue tranquilizando. El aura de odio y desprecio que emanaba de Ivory obligo a todos a dejar de verla y a tratar de aparentar que ella no existía.
    Sirvió con todos menos conmigo, no pude poner atención en ninguna clase ni en nada de lo que decían los maestros que entraban y salían del salón cada hora. No podía quitarle los ojos de encima a Ivory. Cuando ella notó que la miraba se ruborizó y extendió un poco el ala derecha para ocultarse el rostro de mi vista. Tampoco importó pues me puse a explorar con detalle su ala y a maravillarme de las texturas que tenían sus plumas. Creo que también se dio cuenta de eso porque las replegó y se ocultó el rostro con el cabello, aun así no deje de verla…
    Al final del día llegue a la conclusión de que estaba enamorado de Ivory. Sonó la chicharra de salida y mientras todos salían del salón me acerque a ella.
    -Lamento que tuvieras un horrible primer día de clases.
    -No me hables- dijo en tono frió.
    Se envolvió en las alas y se fue dejándome en plumas de desprecio. Sí, no había duda estaba enamorado de ella…





    991 PALABRAS FRASES:
    7) la visión duró segundos, sin embargo las alas quedaron tatuadas en sus pulpilas
    21) vidrios de colores a cambio de sus tesoros
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  • #36 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Muy lindo relato eltuko, si estaría bueno un poco mas de "mágico en el realismo". El jardín puede aportar ese espacio para hacerlo. Al principio dónde dice " ... se paro a mi lado y me dijo" yo pondría "... se paro a mi lado y me dijo, con su particular castellano,:" A ver Dani vos que sabes de esto.
    Me estoy animando a meter la cuchara, con la mejor intención porsupuesto. Por ahí el sensei podría hacer brotar en su discipulo "algo" que lo hicera continuar con su tarea, no se, es algo que se me ocurre para darle un poco mas trama y ponerle mas color a la historia. Dreide
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  • #37 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Angela: Que bueno lo tuyo de escribir e ir recorriendo el país con tus texto. Te leí por la sierras de Cba, por Baires, por Mar del Plata y ahora el Chaco salteño. Hay que tener conocimientos para hacerlo. Muy bueno.
    Algunas sugerencias: “... en la tierra reseca y cuarteada. En el cielo azul...” para que no quede tan largo el tirón de la lectura.
    “... que conocí, accidentalmente, en la feria...”
    “... ahora sincretizadas con el cristianismo...” que significa?

    Muy triste y tierno a la vez. Todas las imágenes que despiertan las descripciones y los sentimientos al ser narrados, los he vivido mientras leía y he visto ese antes y después que cuenta la anciana. Muy buen trabajo, mucha información, que sea o no cierta , se lee convincente. Cariños, Dreide
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  • #38 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Dani, lo tuyo es una mezcla de mágico y suspenso jajaja. Muy bueno eso de hacer realidad las leyendas de un lugar. Ir siguiendo las acciones de Abel tanto cuando viene del cerro, como el regreso mental que hace hasta encontrar la piedra, es como seguirlo con una cámara. Está bueno para hacer un corto de cine. Muy bien escrito, seguramente de diez la puntuación y con tu toque creativo. saluditos, Drei
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  • #39 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Rossiangela con la anciana: Lindo relato y es que en que país americano no ha pasado así? La anciana es genial, veo que la conocemos subjetivamente por medio de su historia y me parece que sea genial así. Al final al menos yo, sentí una gran ternura por ella, creo que también me hubiera gustado darle un abrazo. De fondo la historia tiene mucho para pensar. En general esta bueno el relato, tiene un par de errores de tipeo por aquí y por aya con una releída se corrigen.

    D. Vitrubio con la protección de la piedra: Este relato tiene de primera imrpesion tu estilo que ya se esta volviendo muy evidente. Siempre con esas descripciones prolijas y las palabras acertadas. (que a veces me parece bastante formal, no se, como que invita al lector a ver la historia de forma mas madura, no creo que sea bueno verlo siempre así). La historia es interesante, concuerdo que tiene muchos matices de suspenso que le quedan bien. Lo que lamento es no conocer la leyenda antes de que la cae la maldición a Abel. Pues cuando describes al personaje dices que la piedra lo podría sacar a la pobreza; lo que le da un punto a favor de la compasión por el personaje y después presentas la leyenda con su maldición en contra de la avaricia del mismo personaje, esta bien eso, pero desconcierta al final.

    Fleurr con ese country que aún suena: Oye estaba tan bien! Mira que este tipo de historias a mi en estos momentos me hacen chillar, que linda seria la idea... ha bueno... relajándome me aprecio genial me encanto su tono relajado medio humorístico; la parte en que regresa la señora del tata... ajajajaja muy bien eso. Y ya no se que mas decir este relato se vive y se siente nomas. En resumen que casa tan mas hermosa de relato.
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  • #40 Re: Ensalada de Situaciones - Tercera Ronda 2009

    Ángela, gracias pro el comentario. Puede ser que tenga su costadito Borgeano, tal vez por la rigidez del lenguaje; pero llegar a Borges, uf, eso sí que es misión imposible. Y, no te preocupes, que no se pondrá celosa Flor jajaja. Me alegra quer te haya gustado.

    Dreide, también gracias por leer y comentar. Está bárbaro que hagas los comentarios así, me encanta. Con respecto al comentario que le hacía al Tuko, está bueno eso de destacar la manera en que se lo dice, porque le da un matiz más real al personaje. Y también estoy de acuerdo con que el maestro deje algo, una descendencia en el discípulo; le daría un poco más de magia. Generalmente no entro en los detalles de lo que hace a la historia, sino que me meto más con el lenguaje y la llegada del mensaje; por eso me parece bárbaro que analices esos puntos.

    Evantar, hacía mucho que no leía un comentario tuyo, y es muy bueno verlo. Tenés razón en que tal vez sea todo muy frío, alguno que otro me lo dice; intentaré amenizar un poco mi narrativa. Sí, la idea es esa, darle una ambiguedad y una doble valencia al personaje: el de ciudadano pobre, víctima de un sistema aplastante, y el de hombre codicioso y, a la vez, violador de los símbolos y las reliquias sagradas de su país, desoyendo la advertencia de algo superior que le estaría indicando que ese no es el camino a su libertad.
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