#24 Re: Nuevo Nuevo Juego Literario - Quinta Ronda 2009.
Feliz Día Papá
Cuando lo miraba, de pequeña, sabía que estaba filtrando todo lo bello a través de sus ojos y que esa belleza quedaba ahí, nadando en los estanques verdes de su mirada.
Yo era una niña curiosa, rebelde, que leía cuanto libro caía en mis manos... y solía ausentarme del mundo real, para construir uno mágico donde lo único real era él.
-Los elementales de la naturaleza ¿son invisibles papá? -pregunté una mañana, mientras caminábamos por la rivera del lago- Miro, miro y ellos no aparecen.
-Lo son para aquellos que comprenden la vida a medias, hija -respondió con cierta tristeza- Para ti, son totalmente visibles -agregó con una sonrisa.
-¿Alguna vez los viste? -pregunté, deteniéndome y mirándolo, desde mi metro veinte de altura, directamente a los ojos.
-Si, mi pequeña -respondió, arrodillándose sobre una pierna e igualando el nivel de nuestras miradas. - Los he visto y sé que tú los podrás ver.
Seguimos caminando, ahora tomados de la mano. Yo concentraba la mirada, como si fuese un rayo láser, dirigido a cada planta, tallo o montículo de tierra. Quería descubrir alguno y contarle, orgullosa, que yo también los podía ver. Pasaron los minutos y esa misma mirada, se perdió en las hamacas de la plazoleta y la imaginación se me disparó a los castillos con princesas, príncipes azules y todo eso.
Durante años seguí intentando descubrirlos entre las plantas de mi casa, o en las llamas del fuego del asado, otras, entre las piedras del río; o cada vez que remontaba un barrilete. No los vi.
-No sé que hacer Pá -le dije una tarde.
-¿Sabes qué es, hija?
-Es una cuestión de disciplina -respondí segura, conciente de mi constancia y esfuerzo.
-Puede ser... solo que, también las flores que tienen espinas, son frágiles en su interior.
Yo lo miraba sin entender. Su respuesta no tenía, a mi entender, relación con su pregunta.
-No entiendo papá. ¿Qué tienen que ver las flores y las espinas con la disciplina y los elementales que se esconden de mí? -pregunté con un poco de enojo pululando en mi tono de voz.
-Mira, preciosa –dijo sacando una piedra de su bolsillo- Esta piedra, de aspecto opaco y sucio, es un tesoro en potencia, y arrojándola con mucha fuerza al piso, la partió por la mitad.
Un destello de rayos azules invadieron el espacio. La luz se reflejó en un millar de partículas que proyectaron color. Yo me quedé maravillada y mi padre me abrazó formando, con sus brazos alrededor de mi cuerpo, un anillo color de luna, que se disparó al infinito de nuestros corazones.
A partir de esa noche dormí sobre la arena, de esa luz interior, cada vez que recordaba su abrazo y me permití adivinar la ternura que ocultaban cada una de sus respuestas, todas ellas pensadas en hacerme soñar y ser una persona feliz.
Cuando fui mamá y observé los ojos de mi niña mirarme, con voraz anhelo del mundo, los pude ver por primera vez.
Palabras 496
Editado por dreide - 27.06.2009 00:10 hs. | Motivo: Corrección de una frase obligatoria