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Una tragedia.

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Buenas a todos!!!! Con la intención de seguir con la buena costumbre de escribir, ya ...

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    #1 Una tragedia.
    Buenas a todos!!!!

    Con la intención de seguir con la buena costumbre de escribir, ya tenemos nueva consigna. La anterior se puede seguir utilizando tambien, ya que recordamos que son ABIERTAS.

    Recordamos cómo funcionan las consignas:

    Hemos trabajado con varios EJERCICIOS. En estos se planteaba un punto (casi siempre teórico) que buscaba que el usuario pudiese explotar determinado elemento o técnica de la escritura. Como resultado, se solía publicar un texto, un fragmento, apuntando a ese objetivo.

    Las CONSIGNAS van a ser un poco diferentes. Se trata de disparadores de la escritura. Voy a estar dando con cierta periodicidad, algún concepto argumental y/o estructural que habrá que desarrollar en el texto. En este caso hay que escribir un texto completo, mayormente cuento (aunque también podrá ser poesía, a gusto del usuario). No hay límites de palabras ni nada. Estaría bueno también que los demás usuarios dejen sus comentarios sobre lo publicado.

    Las CONSIGNAS son abiertas, se pueden utilizar en todo momento, pero irán avanzando a lo largo del tiempo.


    Listo. Pasemos a la actual...

    CONSIGNA: La historia comienza bien pero termina en tragedia.

    Bueno...a escribir!!!
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    http://www.psicofxp.com/forums/taller-de-escritura-juegos-y-consignas.585/945048-una-tragedia.html
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  • #2 Re: Una tragedia.

    Muy interesante, Diego
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  • #3 Re: Una tragedia.

    Muy buen desafío, porque habitualmente no se nos ocurren finales trágicos.
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  • #4 Re: Una tragedia.

    Aquí amigos he de reeditar una tragedia por sugerencia de IRIDE. Ahí va:

    LA INCREIBLE Y TRISTE HISTORIA DE LA MARIPOSA Y EL MARIPOS

    Ella me espera en la esquina, con su carita de urraca inconsolable, oteando el horizonte,husmeando en cien metros a la redonda la llegada o no de su amado Enrique,o sea yo. Pone ojitos de halcón cuando llego a su lado y entonces me toma del brazo y me lo aprieta (al brazo)como para que te acuerdes de mi, mientras me pregunta con una sonrisa entre dientes-Qué hora es? No sé le contesto yo, y a qué hora habíamos quedado? Insiste ella,ya ni me acuerdo respondo a punto de gritar, no tanto por el dolor que me aqueja,como por la desolación que me produce el no haber podido satisfacerla nunca,nunca,nunca.
    A partir de allí,sigue la acostumbrada reprimenda; te dije Enrique,te tengo dicho una y mil veces que no te pongas esa camisa rosa con el pantalón verde, porque pareces una flor de lastimosa y antigua primavera, Enrique. Sos un hombre, no una mariposa en busca del maripos. El maripos no existe intento decir, pero me vuelve a apretar el brazo como para que no lo olvide -el maripos dije y queda incorporado definitivamente a mi vocabulario.Entonces convertido en errabunda sombra,me dejo llevar por Piti(su nombre de pila) y me siento una suerte de pitinauta girando confundido en torno de su planeta madre, envuelto en una hemorragia de placer,no por lo que me pasa ahora, sino por lo que vendrá después,cuando pienso en las noches que me aguardan,las del invierno cruel y yo acurrucado a lo cucharita,cobijándome en el calorcito humano que emana de ella,o en las de verano, a su sombra,esa que me sugiere cuando tiro a propósito una moneda y me agacho como para recogerla y la veo,a ella la veo desde abajo y se me caen las lágrimas recordando el circo de mi infancia, en el rompevientos de toda su desmesura y a mi papá llevándome de la mano y entonces agradezco a Díos el haberla conocido.
    Todo eso hasta hoy, a las tres de la tarde,cuando en lugar de dormir mi siestita cotidiana,tuve la azarosa idea de levantarme para ir a sorprenderla en su casa,en su camita,entregada,horizontal e inerme. Pero ocurrió que habiendo llegado a ella,(a su casita,digo),llamó mi atención un olorcillo a sahumerio y una luces extrañas e indecisas que titilaban dentro de su cuarto y que alcancé a divisar por una hendija del ventanal,de suerte que entonces me deslicé casi levitando hacia mi amada. Entré en puntas de pié,conteniendo la respiración para que la levedad de mis pasos ni siquiera distrajeran al carcelero de sus sueños, cuando la veo a la gorda de mi vida,no solo despierta,sino también arrodillada ante lo que me pareció en principio era un altar,vestida de luto ,con una mirada implorante en aquellos ojos que no le había visto nunca, evocando no se bien a quien, mientras gruesas lágrimas rodaban por su rostro, idolatrando a su Mesías pensé,solo que no veía la imagen que tenía ante si,porque el sitio estaba cercado por una retahila de pirámides truncadas e invertidas, que a manera de casto cerco la protegían de las miradas indiscretas, de quiénes me pregunté, porque estaba sola de toda soledad,hasta que ví en un espejo situado precisamente detrás suyo (luego de levantar con el dedo meñique una de sus bombachas),la imagen (la foto!) del personaje al que rendía pleitesía.Vi unos pantalones de cuero negro, lúdicamente brillosos, ceñidos al cuerpo ,unos vaqueros tan ajustados ,tan vergonzantes,a punto tal, que destacaban groseramente las partes pudendas de quien los portaba y al que en ese momento (en ese preciso momento !) , ella,mi amor de toda la vida, se acercaba y besaba apasionadamente(a la fotografía besaba!!) y me quise morir. Me persigné, como me enseñó mamá y luego huí despavorido.
    Ahora estoy aquí ,desolado. Mañana mismo me internaré en un convento,como me empezó a recomendar mami apenas la conoció. Hace unos instantes, ella,Piti me llamó. No le comenté nada de lo que había visto con mis propios ojos,pero sí le dije lo del convento. Entonces escuché del otro lado de la línea una voz monocorde, contestándome: - Y bien Enrique.(pausa).......... Así que te vas a un convento ? (silencio prolongado)............. Y bue........Que Dios te recoja en la gloria hijo mío- y colgó.
    Editado por Isben Uribe - 22.07.2009 13:17 hs. | Motivo: tipografía
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  • #5 Re: Una tragedia.

    Gracias Isben, recuerdo que dentro de lo trágico de ese hijo sometido, de ese amante traicionado, no podía dejar de reír durante todo el cuento. Gracias por traerlo. Quizá lo tragicómico de esas vidas sea el amor no amado, reírse de uno mismo (muy logrado) y dejarse caer finalmente en la revelación final de que a su amada no le importará su destino.

    The Spectre: Me interesó el ejercicio pero estoy floja para cosas nuevas, al menos por ahora, y buscando entre las viejas encontré un cuento un poco largo que quizá pueda podar un poco y traerlo. Veré si esta noche puedo achicarlo. De lo contrario, intentaré algo nuevo.
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  • #6 Re: Una tragedia.

    Originalmente publicado por Wallp Ver mensaje
    Muy buen desafío, porque habitualmente no se nos ocurren finales trágicos.
    Hola, Wally, tanto tiempo.
    Con respecto a lo que decís, parece que soy la excepción. Me puse a revisar los cuentos que envié a Psico, y encontré que la gran mayoría termina "mal",
    Es lo que me dice Susana. No le gustan mis cuentos justamente por eso. Así es la vida...
    Un abrazo.
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  • #7 Re: Una tragedia.

    Harakiri, que un cuento termine mal no quiere decir que sea trágico; creo que una tragedia es cuando algo muy terrible se desencadena en forma inesperada, en un tiempo muy breve, y es irremediable. Pensando en distintas tragedias sobre las que podría escribir, me dio un poco de miedito de que me haga mal. En fin, debo estar medio susceptible.
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  • #8 Re: Una tragedia.

    NUEVE LUNAS




    Nunca se había sentido tan bella como en esos nueve meses, nueve lunas de espera dichosa que le iluminaba la cara y le iba hinchando el vientre, con ese milagro de vida que ella sentía latir y crecer.
    Nueve lunas, eligiendo nombres, pintando la cuna, preparando el ajuar.
    Hasta que llegó el día: comenzó a controlar las contracciones y cuando estas se hicieron seguidas lo llamó.
    Juntos fueron a la clínica: los dolores eran cada vez más fuertes, pero nunca nada la había hecho tan feliz como esos dolores.
    Había llegado el momento: la llevaron a la sala de partos; la ataron a la camilla, la rodeaba tanta gente, le hablaban, le daban indicaciones y ella pujaba, pujaba, el dolor era insoportable, sentía que el cuerpo se le desgarraba pero todo dolor le parecía poco para ese milagro.
    Un último pujo y cesó el dolor; respiró aliviada y esperó oír el llanto.
    La habitación se llenó de un silencio espeso. No hubo llanto, los médicos se fueron, la dejaron sola.
    El miedo le cerraba la garganta.
    Volvió una enfermera que la ayudó a expulsar la placenta sin responder a sus preguntas.
    -Ya la llevamos a la habitación –escuchó que decía la mujer.
    Después vinieron las explicaciones que ella no escuchó. El dolor era tanto que no tuvo siquiera el consuelo de las lágrimas.
    Dos días más tarde le dieron el alta.
    Volvieron a su casa, con su vientre vacío, sus brazos vacíos, a quitar la cuna inservible.
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  • #9 Re: Una tragedia.

    En verdad ROSSIANGELA, quizá no haya mayor tragedia que la de perder un hijo. Lo tuyo está muy bien narrado. Confieso, que no podría incursionar seriamente en este tema. Nos leemos!
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  • #10 Re: Una tragedia.

    Vivir sin Amor


    Karina conocía a Berenice desde hace mucho tiempo; era su mejor amiga, su confidente, su amante, su novia y su todo. Llevaban viviendo juntas medio año armonizando sus vidas con dificultad, pero complementándose la una a la otra. Berenice era alta, voluptuosa y de piel bronceada; Karina era pálida, de mediana estatura y con curvas menos prominentes, pero igual de sensuales que las de su amante. La primera trabajaba en una ofician de seguros como vendedora, hablaba tres idiomas, odiaba a los hombres, usaba siempre pantalones, tocaba la guitarra y lo que más le gustaba de Karina era su sentido del humor y su casual inocencia. La segunda trabajaba de camarera en un restaurante cinco estrellas, hablaba un solo idioma, odiaba la carne, usaba siempre brazaletes, cantaba en la regadera y lo que más le gustaba de Berenice era su ternura y sus abrazos consoladores. Vivian en el departamento nueve en el segundo piso de un edificio blanco a las afueras de Liverpool. Gozaban de su mutua compañía, a veces se bañaban juntas, casi siempre se dormían en camisón y sobretodo, se amaban. Se amaban lo suficiente como para llorar por el sufrimiento de la contraria, para luchar por los sueños de ambas o simplemente para morir una por la otra. Por cierto, ambas piensan que no hay nada mejor que amar a una mujer.

    Karina y Berenice salieron a pasear una mañana de noviembre, era domingo, la camarera había pedido el día libre. Consideraba que las noches con Berenice eran toda una fantasía, pero las mañanas en la ciudad con ella eran únicas, magia pura. Caminaban tomadas de la mano por el Albert Dock rumbo a las tiendas de moda. La brisa del mar las acariciaba y hacia que sus cabelleras volaran simulando las olas del mar. Cuando llegaron a las tiendas se pegaron a los escaparates. Veían con detenimiento todas las cosas que se exhibían detrás de las ventanas: cosas que podrían comprarse en ese mismo momento, cosas que podrían comprar si ahorraban un par de meses, cosas que les gustaban, cosas que deseaban, cosas que nunca en su vida podrían tener, pero que querían tener. Se imaginaban usando los vestidos de noche más exclusivos que podría haber; incluso, se imaginaban las joyas frías en su piel o la altura que adquirían con los tacones Weitzman. Todo iba bien hasta que paso lo que les pasaba a veces.

    Una señora al verlas tomadas de la mano abrazándose y besándose empezó a insultarlas. La homofóbica se había asustado; ¿cómo era posible?, ¿cómo era naturalmente posible que dos personas del mismo sexo se amaran?
    -Son una aberración. Van en contra de dios y de la naturaleza- gritaba la cincuentona.
    Berenice ignoro a la señora lo mismo que Karina pero aún así dolía. Aún así dolían los insultos de las demás personas, les dolía que las juzgaran, que las discriminaran, que las tacharan como fenómenos. ¿Por qué la gente nos las aceptaba? No importaba que no las entendieran pero ¿por qué no las respetaban? Una lágrima se asomó por los ojos de Karina. A Berenice le torturaba más ver esa lágrima en su amada que cualquier insulto de cualquier persona.
    -Se está haciendo tarde Kari, mejor regresamos al depa- le dijo tomándola de la cintura
    -Esta bien.
    Cambiaron de dirección pero la señora les seguía gritando:
    -Engendros sin autoestima eso les pasa por no tener madre.
    -¡Cállate!-gritó Berenice.
    Karina no pudo más. Ya estaba harta de tantos insultos ¿por qué el mundo no la dejaba en paz? Tenia que huir de ahí, tenía que huir de señoras como aquella y de lugares como aquel. Sé hecho a correr, su novia la siguió.
    -Cálmate Kari
    Karina no escuchó a Berenice. A veces las palabras dolían tanto que te hacían perder la razón. Karina atravesó el cruce de paradise street con college ln. a toda velocidad y sin fijarse en el double-decker que iba pasando.
    Berenice gritó, el camión rojo de dos pisos rechinó las llantas, se escuchó como la parte delantera del camión se doblaba y de fondo un crujido extraño, tal vez de huesos.

    Después del estruendo y de la velocidad con que pasó todo; llegó el silencio. El tiempo se detuvo, Berenice estaba a tan solo unos pasos de Karina pero parecían que eran leguas las que las separaba. Sentía que por más que caminaba no la alcanzaba.
    Lágrimas, como las tiernas que había visto salir hace unos momentos de los ojos de Karina, le empañaron la vista.

    "Karina, ay dios Karina, Karina, Karina, por el amor de dios que este bien, Kari, mi Kari preciosa ahí voy… malditas piernas, ¡no pueden ir más rápido! Karina, Karina. Dios mio, Kari mi amor Kari, Kari, ¡Kari!"

    Al fin llegó a la defensa del camión.

    "Karina."
    -¡Karina!

    Solo se veía su caballera castaña extendida como un abanico y un charco color escarlata que parecía emanar de su cabeza.
    -¡Karina!
    El conductor se bajó, la gente se arremolinó.
    -No la vi dios mío. Salio corriendo de la nada no la vi –balbuceaba el chofer.
    -¡Karina!
    Berenice se agachó tomó a su amada de los hombros.
    -¡No la muevas! -gritó alguien- ¡llamen a una ambulancia!

    "Karina"

    Berenice, que se enorgullecía de su sentido común y de su capacidad de resolver problemas, descubrió que no tenía la capacidad de enfrentarse a eso. Simplemente había problemas que uno no podía abordar de la mejor manera. Se metió debajo del camión, tomó la mano de Karina y busco su rostro… sus dedos se sentían extraños y donde antes había belleza ahora había sangre y cortadas. Le toco el pecho, como la hacia siempre que la tenia a lado en la cama; no se movía, no se alzaba, no había un palpitar, ni siquiera calor. Se hecho a llorar, la abrazó gritando su nombre y algo más pero no se daba cuenta que. ¿Qué gritaba?, ¿qué era lo que balbuceaba aferrándose al cuerpo de su novia? Lo decía, sí, pero no lo quería entender, no lo quería dar por cierto; no, ella no. Karina no podría estar…

    -Esta muerta. Señorita por favor, ella esta muerta. Suéltela por favor eso no es bueno para usted. Deje que la movamos y que movamos el camión. Por favor señorita entienda.

    Un policía y el paramédico que le estaba hablando la tuvieron que quitar de ahí a la fuerza. Sus piernas no la podían sostener, no veía el mundo. Solo había lágrimas e imágenes borrosas de Karina.

    "Esta muerta. Muerta, muerta, mi Kari… muerta."
    -Esta muerta.

    Su mente recuperó lucidez. Karina estaba muerta, eso era lo importante, mas bien, era lo único que quedaba, vivir ya no valía la pena. La vista le regresó, las lágrimas le dieron una tregua. Se dio cuenta del policía que la alejaba del cuerpo de su novia; la llevaba a una banqueta abrazándola de los hombros. Ambas manos la rodeaban, la chaqueta del policía elevándose un par de centímetros, la pistola del lado derecho del cinturón visible. Sus manos fueron veloces. Le quitó el arma y tiró de la corredera. Corrió hacia el cuerpo de Karina y se hecho sobre el. El cañón de la pistola besando su frente, sus labios junto a los labios sangrantes de Karina, ella arriba de su amante como tantas veces en la cama y… apretó el gatillo.

    Exclamaciones, gritos de sorpresa, la gente atónita. Que más se podría esperar de Berenice, no tenía sentido vivir sin amor…
    Editado por Evantär - 24.07.2009 12:15 hs.
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