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Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

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Tres leyendas para un mito Miró la luna, que desperdigaba su luz a través de ...4

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    Ana Alonso escribió hace 3 meses
     
    #1 Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009
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  • #31 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    Tres leyendas para un mito

    Miró la luna, que desperdigaba su luz a través de los árboles, y suspiró. El resto del grupo, en torno a la fogata, lo observaba con respetuosa expectación. El hombre, ahora seguro de querer contar la historia tal como decían que había sido, se aclaró la garganta y se arrimó un poco más al fuego.
    —Os hablaré de tres leyendas vinculadas a nuestro viaje –empezó diciendo–, aunque, en principio, se trata de dos. Dos leyendas tan unidas una a la otra que es difícil conjeturar cuál da mejor explicación al nacimiento a “La Llave”, el instrumento por el cual un hombre podrá ver el principio de la creación y el origen del primero de los seres.
    —En Irlanda, tras la batalla de los Clanes Rojos, existió un joven orfebre, Elijah, quien sentía curiosidad por la naturaleza de su origen; pero, una inquietud por encima de la media humana. Según dicen, sucedió en medio de uno de sus recorridos en busca de arcilla y rocas preciosas, mientras merodeaba por un lejano bosque en las laderas de Ashtarnión, cuando entró en una pequeña cueva y descubrió una luminosa veta de oro que nacía en la entrada y terminaba no muy lejos del punto más hondo. Cualquier persona que presenciara dicho milagro, inmediatamente pensaría en las riquezas que obtendría a cambio de aquel oro. Elijah no. Él, que por primera vez entraba en contacto con aquel metal, comenzó a preguntarse si el hombre no sería algo así como ese hilillo de oro: si, como la roca era capaz de parir tamaña belleza, lo que fuera capaz de crear al hombre fuera algo gigantesco y fuerte, pero a la vez mortal e imperfecto. Entonces, ahí su primera teoría: el hombre de carne nació de un dios de tierra.
    —Entonces, la leyenda habla de un origen fantástico…
    —No interrumpas, caballero. La leyenda habla de un mito fantástico, pero no lo suficientemente fantástico como para ser mentira. Ya veréis.
    —Continúa, Señor.
    Éste asintió y prosiguió:
    —El joven, animado por su genio, extrajo grandes cantidades del rico mineral y lo llevó a su taller valiéndose de un burro de carga y dos canastos. Hubiera sido peligroso que la aldea se enterase de su tesoro, por lo que, en secreto, dedicó largos días a la fundición del oro y a su transformación. Ayudado por un habilidoso herrero amigo de su padre, el joven orfebre construyó lo que hoy se conoce como “El arma de la Verdad”: una espada con un filo tal que, dicen, podía cortar la roca maciza con un simple impulso del brazo; nunca existió espada más poderosa. Los Cruzados la han buscado junto con el Grial y Las Cenizas; pero, como ya sabemos, no dieron con ella… ni con ninguna otra cosa.
    Elijah dedujo que el arma contenía un poder abrumador, aunque supuso que, naturalmente, más que causar destrozos no podía. Ahí entendió que a su grandeza le faltaba algo, y ese algo vivía en la cima de una inaccesible montaña al oeste de Inmostath, circundada de espinos venenosos y custodiada por aquellos viajeros difuntos que alguna vez intentaron ganar su cumbre. Nadie conocía al hechicero, pero juraban que existía y que era capaz de conceder cualquier deseo al forastero que lograra llegar hasta él.
    Como imaginaréis, el muchacho no dudó un segundo en armar su equipo y salir en busca de su destino. Hacia la noche de aquel día, bajo una luna circundada por livianas nubes grises, envolvió la espada en un paño, ató a su espalda y partió en dirección a las colinas del Oeste, hacia Inmostath. Ciertos campesinos de las zonas aisladas de Irlanda, quienes fueron testigos de su aventura, contaron que el viaje del joven había sido duro y peligroso; pero que él se mostraba, a pesar de todo, íntegro y viril para afrontar lo que fuera que habría allí en la cima. Siguiendo la fría margen de un arroyo, luego de andar siete días y siete noches con el peso de la Verdad a sus espaldas, llegó a las laderas de la montaña. Lo que allí vio, y a lo que se enfrentó, forman parte de otra historia que no es tiempo de contar. Os diré que, luego de persistir valientemente y con el espíritu en alto, llegó por fin a la morada del hechicero… Y aquí el doblez de las leyendas: la naturaleza del mago. Éste, según las antiguas culturas, es un enviado del Dios Creador, y su misión es proteger a la humanidad de la sabiduría absoluta. Por eso que llamó a Elijah y a su espada antes de que el joven descubriera cómo llamar a la Verdad. Fue una trampa desde el principio. Y he aquí su final: el muchacho, al llegar y ver que el viejo hechicero intentaba hacerse con la espada, luchó, pero perdió ante el juego sucio del otro. Tras un hechizo fue convertido en piedra, en una piedra imposible de destruir, y clavada en él quedó la espada. El mago, al usar semejante brujería, dejó a su cuerpo libre de la inmortalidad. Y, si todo es tal cual las leyendas, ahora, caballeros, quien logre quitar la espada de la piedra no sólo redimirá al muchacho del hechizo, sino que vencerá a quien se hace llamar Merlín el mago, y tendrá el conocimiento absoluto a su disposición. Nos queda un día de camino, por lo que debemos guardar fuerzas y rezar para que todo vaya bien. Siempre en nombre de Inglaterra. ¡Qué viva el Rey!
    —¡Que viva! —corearon.
    Tras un rato, cuando ya el fuego se hacía polvo, uno de los caballeros se acercó al Arturo y le preguntó:
    —Señor, ¿no eran, acaso, tres leyendas las que habíais mencionado? Porque sólo nos ha contado dos de ellas.
    Arturo, con expresión noble y templada, mirando hacia la altura de la montaña, respondió:
    —Nosotros somos la tercera, joven. Confiad en que, luego de mañana, la historia nos guardará en su recuerdo para siempre.

    Editado por D.Vitrubio - 02.10.2009 18:06 hs.
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  • #32 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    já, que manera de romper el hielo Dani, que bueno leerte, me pongo ya en campaña para subir algun texto!! por cierto, no tengo comentarios, muy bueno dani, excelente!
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  • #33 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    1000 palabras justas.



    El mito del eterno retorno


    Como buen devoto de la música clásica, comparto esta afición con algunos amigos con quienes suelo reunirme. Durante una de esas tertulias en casa de Jorge, noté algo curioso: en uno de los tomos del diccionario musical Grove podía verse la leyenda “Back to Bolivia”, indicando que englobaba datos entre ambas palabras. Lo razonable habría sido, en vez, que dijera por ejemplo “Bach to Beethoven”, pero la casualidad quiso que las palabras delimitantes fueran poco “musicales”. Les señalé a los muchachos que el tomo parecía contener una novela: “Regreso a Bolivia”. Festejamos la broma; retiré el volumen y me puse a examinarlo.
    Mi sorpresa fue mayúscula; no podía creer lo que estaba leyendo. El libro era una extensa novela en inglés. El protagonista tenía mi mismo nombre, y sus peripecias eran un calco de las mías, pero datadas cien años atrás. Creí volverme loco; no me animé a comentar mi descubrimiento. En cambio, le pedí prestado el tomo a Jorge y, pretextando una urgencia, me despedí y volví a casa con mi botín.
    Ya más tranquilo, creí que el asunto tendría alguna explicación. Pero no fue así. A medida que avanzaba en la lectura, iba comprobando que la infancia del protagonista era una anticipación de la mía: ambos habíamos estudiado los mismos temas en el mismo tipo de escuelas; nos habíamos destacado en las mismas materias; nos habíamos recibido con el mismo título en la misma profesión; nos habíamos casado a la misma edad con mujeres homónimas; cada uno había criado dos hijos varones, los que a su vez se habían casado y nos habían regalado las mismas cantidades de nietos del mismo sexo y nombre; nos habíamos fracturado la clavícula izquierda en las mismas circunstancias y a la misma edad. Para qué seguir: éramos hermanos gemelos a través del tiempo. Algo había distinto, sin embargo: él había vivido en Bolivia, y yo residía en la Argentina.
    A la mitad del libro, dejé de leerlo y me sumí en profunda meditación. ¿Era posible algo así como una reencarnación? ¿Quién era yo, quién había sido? ¿Y desde qué época remota reencarnábamos? Llegué a una encrucijada; mi escepticismo recalcitrante estaba recibiendo tremenda sacudida.
    Pero eso no era todo. ¿Cómo había llegado esa novela o narración a introducirse en el diccionario? ¿Serían iguales todos los ejemplares? Mi amigo Carlos disponía de otro Grove del mismo año. Debería preguntarle. O mejor no. Me tomaría por loco. Decidí consultar el tema con la almohada.
    Al despertarme el día siguiente, tuve la esperanza de que todo hubiese sido una pesadilla, pero el testimonio seguía allí, sobre la mesita de luz.
    Por varios días no pude apartar el tema de mi cabeza. Tuve problemas en el trabajo; algunos compañeros me miraron raro: sin darme cuenta, debía de haber estado hablando solo. Tras un mes de dudas e indecisiones, comprendí que las cosas no podían continuar así, sin resolver. Solicité mi licencia anual; preparé el equipaje y fui en busca de mi pasado. Sabía, sin embargo, que sería difícil encontrar el lugar preciso donde quizá hubiera vivido mi gemelo, así como obtener datos que corroboraran la historia después de tanto tiempo.
    ———————————————
    Mientras vuelo hacia La Paz en un avión del Lloyd Aéreo Boliviano, sigo leyendo El Libro (no he tenido la cortesía de devolvérselo a Jorge, evitando de esa manera la tentación de revelarle el enigma y mi incertidumbre) y anoto acá mis impresiones. Antes de terminar la búsqueda, planeo enviarle este texto a Carlos, para que haya por lo menos alguien que comprenda lo que estoy intentando.
    He avanzado mucho en la lectura, pero llego a un punto desde el cual no me animo a seguir. En El Libro, mi doble casi ha terminado la lectura de su libro (él ha experimentado antes lo mismo que yo ahora), y se dirige por tren y barco a Inglaterra, donde otros cien años antes vivió su gemelo. Intuyo que estas reencarnaciones ocurren a través de siglos y siglos, y quizá por toda la eternidad. Vislumbro también lo que sucederá siglos después: ¿se escribirá mi historia en quechua? Debe existir una inteligencia suprema que gobierne todo esto. Me falta poco para terminar la lectura, y temo descubrir cómo moriré. He atisbado las últimas páginas; creí entrever que el barco se hunde en el viaje de regreso, pero me resisto a confirmarlo.
    En cuanto aterrice, enviaré este texto a Carlos. Luego proseguiré mis investigaciones en La Paz para verificar la existencia del personaje, pues nada asegura que El Libro no sea sólo una novela que por extraña casualidad prenuncia mi vida. Y me surge también la duda de quién lo escribió y por qué lo hizo, y sobre el idioma que eligió. Dado que no estoy escribiendo un libro sino una simple carta, mi doble tampoco pudo escribirlo (veo que ya estoy razonando como si la realidad debiera seguir a la fantasía; de esto al manicomio no hay más que un paso).
    Ricardo.

    —————————————————-
    Ésta fue la carta que recibí. Lo primero que hice fue comprobar que, en mi ejemplar del Grove, efectivamente existe un volumen en cuyo lomo se lee la inscripción “Back to Bolivia”, como en el de Jorge, tal como aquel día nos lo hizo notar Ricardo. Pero dentro sólo encuentro las usuales referencias a Beethoven, Bizet y otros tantos músicos. En “Back” se detallan varias acepciones sobre escritura musical y formas de tocar algunos instrumentos, y bajo “Bolivia” se puede encontrar una erudita disquisición sobre la música pentatónica del altiplano.
    Nunca se sabrá si Ricardo encontró en Bolivia datos de su “antepasado”, ni si el mismo existió, ni si ese ejemplar contenía una “novela”, o si en cambio él sufría un trastorno mental que lo llevó a emprender esa cruzada. Y no se sabrá por muy buenas razones, pues el aeroplano que lo traía de vuelta cayó, se incendió, murieron pasajeros y tripulantes, y no quedó nada recuperable del equipaje.
    No me animo a mostrarles esto a Jorge y a Pablo. Quedará archivado entre mis papeles.
    Carlos.

    **************************************************
    Frases / situaciones usadas:

    5) Se llegaba a una encrucijada
    8) Música
    9) Reencarnación
    13) Prefirió cerrar la boca
    15) Sabía que sería muy difícil encontrar el mapa preciso
    18) Hay testimonio de ello
    21) Pasaron siglos y siglos
    22) Por toda la eternidad
    26) En busca de su pasado
    28) Vislumbró lo que sucedería siglos después
    30) Una inteligencia suprema
    Editado por Harakiri - 29.09.2009 19:46 hs.
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  • #34 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    El guerrero y el uturunco

    La tempestad era agobiante, la fuerte lluvia castigaba la retaguardia como piedras, mientras, corríamos despavoridos, alarmados por la crueldad de los “divinos” que nos hostigaban con semejante tormenta.

    La noche era día a causa de los brillantes relámpagos enceguecedores, que en armonía con los estrepitosos truenos temerarios y los vientos impetuosos, nos subyugaban a resguardarnos.

    Una resplandeciente centella fugaz en el horizonte nos localizó el río Calabalumba. Sin pensarlo atinamos a cruzarlo, pero la corriente furiosa y tempestuosa nos frenó en seco. Uno de los más viejos del grupo, comenzó a reírse y nos instigó a que cruzáramos el caudal.

    - No teman, por aquí está la mujer bonita y por allá el macho, ambos nos protegerán.

    Entretanto, el anciano se inmiscuía ante nuestro vacilo de si continuar tras él o desistir hacia otra alternativa. Al aguardar que el longevo no tenía dificultad nos abalanzamos hacia la otra orilla. ¡Que sensación extraña y maravillosa!, que al inmiscuirnos aguas adentro, éstas se manifestaban calmas, nada acordes con el curso del río.

    Teníamos conocimiento de que a la ribera del Calabalumba tiempo atrás habitó una henen, así que sin perder ocasión buscamos refugio en una caverna muy acogedora, luego de intrometernos por las entrañas del Cerro Uritorco.

    Logramos refugiarnos en una cueva, que para gracia nuestra se encontraba deshabitada de animales peligrosos. Una vez ubicados, contemplamos la tormenta que azote tras azote nos fue llevando como hojas hacia el fondo de la caverna.

    ¡Por fin aquellos desquiciados moradores del cielo decidieron ponerle final a su locura!
    Me encontraba desorientado por los dichos del anciano, así que al verlo aislado me acerque a sabiendas de que sus palabras misteriosas contenían una historia la cual me era desconocida, tanto para mí como a la mayoría de los que estábamos, aunque sólo parecía interesarme aquel peculiar relato.

    Al acercarme al anciano, éste adivinó mi intención y me ofreció un fruto, yo lo tomé mientras me sentaba y lo devoré ávido de apetencia; me invitó con otro que tragué sin respirar y sorprendido por semejante hambruna me terminó de entregar la totalidad de frutos que le quedaban.

    - ¿Qué más quieres muchacho? Ya acabaste con la reserva de alimentos que conservaba.
    - ¿Cómo sabía que las raudas aguas no iban a arrastrarlo?
    - Presentía que venías por esto… Es parte de nuestro pasado, me lo enseñó mi padre y éste su abuelo, y al abuelo también su procreador, y así desde que sucedió tal acontecimiento se fueron contando de primogénito en primogénito hasta vos, que no sos hijo mío, pero sos el mayor de esta nueva camada…
    Y mientras comenzaba a contar la historia, los más pequeños intentaban arrimarse de a poco.
    “… hace un lejano tiempo, en estas tierras, habitó la henen Thibu. Ésta tribu era liderada por el Henia Kamiare más valiente que los terruños hayan conocido. No se caracterizaba por ser un gigante fuerte, era de estatura media, sino que su bravura en el combate se hacía eco a los vientos. Se creía que este personaje era hijo directo de quienes vivían más allá de las estrellas. Dicen que él comandó un grupo de ingas (guerreros) que logró contener y expulsar a una poderosa fuerza invasora; si no me fallan los pensamientos se hacían llamar Diaguitas, guiados por los poderosos Incas.
    Un hombre de ímpetu guerrero, bravo, rudo, pero que se volvió pacífico al conocer a la mujer más bella que el tiempo ha dado.

    La pareja formó una gran familia, con dos hijas mayores gemelas y una suculenta cantidad de niños. El padre de la mujer, el brujo de la tribu, profesaba un conocido odio hacia su yerno. En tanto, el cacique de otra henen, amigo del brujo y deseoso de tan hermosa mujer, envidiaba tal felicidad. El malévolo hechicero inquirió en demonios y el cacique se transformó en un uturunco.

    Fue así que una noche lo encontró en la soledad del valle al líder de los Thimbus; tras unos arbustos, una presencia lo estaba acechando. El miedo no lo espantaba, así que el Jefe continuó con su regreso a donde su familia lo esperaba. Pero como un rayo, una bestia peluda, mezcla de hombre, mezcla de felino, le hizo frente. Así se encontraron cara a cara, de un lado un animal gigante semejante a un puma pero erguido y con ojos de hombre, y del otro lado, con ojos de puma y dientes afilados estaba el feroz Jefe.

    Fue una lucha encarnizada que duró hasta el amanecer, cuando la garra envenenada del uturunco se clavo en el pecho del valiente guerrero. El hombre finalmente cayó al suelo y llegó el fin de sus días observando a las alturas, buscando una explicación a los divinos moradores del cielo; su nombre era Uritorco…

    Por otra parte, la mujer se enteró de tal alianza entre su padre y el cacique devenido en uturunco, así que comenzó a correr. El uturunco llegó a rasgarle el vestido en su ímpetu por alcanzarla, pero la mujer no podía ser atrapada. Llegó hasta donde yacía su marido, que los dioses lo transformaron en cerro. La mujer, llamada Calabalumba, al hacer contacto con su difunto marido se transformó en agua y comenzó a recorrer entre cerros y valles arrastrando y ahogando con su corriente al cacique endemoniado. Dicen que las gemelas nunca se separaron de sus padres y al morir se hicieron un par de montañas perfectas.

    Desde aquellas épocas, el Cerro Uritorco protege a la zona de tempestades y fuertes vientos, mientras el río Calabalumba refresca y da fertilidad a éstas tierras, además de cavar cuevas en las rocas de la ribera para darle protección a nuestras henes.”

    El longevo levantó la vista y observó a todos en la cueva prestándole atención, hizo una mueca de alegría y se recostó en el suelo. Yo, trémulo, suponía divisar del otro lado de las aguas unos ojos de hombre en un puma, por las dudas me vestí de coraje y le mostré mis dientes, afilados, y con ojos de puma…


    SITUACIONES USADAS
    11) Uturunco
    16) Cuenta la leyenda.
    20) El patrón hizo un pacto con el diablo
    21) Pasaron siglos y siglos
    22) Por toda la eternidad
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  • #35 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    me falto agregar estos datos:

    henen: tribu, pueblo, pobladores

    henia kamiare: tribus más conocidas como Comechingones

    ingas: guerreros

    uturunco: depende del lugar puede ser un lobizon, hombre lobo, hombre tigre, hombre puma, hombre jaguar, su nombre también varía
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  • #36 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    LA NIÑA DEL AGUA


    Día tras día el pescador del Paraná parte en la alborada con su canoa llena de carnadas y aparejos, sin importarle el clima ni los peligros. Vive en una pequeña isla del litoral argentino con su mujer y su pequeña hija, quienes esperan todas las tardes, con ansiedad y alegría, a que regrese con el fruto del río, que es su sustento y su vida. Pero el río Paraná, tan imponente como noble, puede a veces ser caprichoso.
    Cuentan, que el isleño de nuestra historia volvió por quinto día consecutivo con las manos vacías. La tristeza de los primeros fracasos poco a poco se convirtió en desesperación. No le encontraba una explicación, era como salir a cosechar un campo inculto, como si el río se hubiera vuelto estéril. No comprendía por qué le tenía que ocurrir esto a él que respetaba tanto el río, que nunca pescaba más de lo que necesitaba y que, en época de desove, evitaba pescar haciendo un pequeño acopio un tiempo antes de que comenzara. Su mujer y su hija intentaban consolar, día a día, su desolación; pero en especial su pequeña , la niña del agua como ellos la llamaban por la forma especial en que se relacionaba con el río, estaba muy afectada al ver la tristeza de su padre.
    Al sexto día por la madrugada, el pescador se preparaba para encarar nuevamente el desafío. Sentía una opresión en el pecho, como si vistiera una camisa de hierro que limitaba su respiración. Se sobresaltó cuando al llegar a la canoa vio a su hija sentada en el rústico muelle de madera, en la penumbra, con la mirada fija en el agua y su cabello recogido en una larga trenza rozando las tablas. «¿Hija, que haces despierta tan temprano?» le preguntó el pescador sentándose a su lado. La niña miró a su padre con sus grandes ojos negros brillantes de serena emoción, y le dijo: «estuve hablando con el río y llegamos a un acuerdo. Hoy vas a pescar lo que se necesita». Luego de hablar así, se puso de pie, le dio un abrazo y un beso al sorprendido hombre, y regresó a su pequeña casita de madera y barro.
    El pescador remontó el río hundiendo los remos con perseverante regularidad, sintiendo en la espalda los primeros rayos del amanecer. En su recorrido va dejando los espineles con carnada, y en cada una, deposita un trozo de esperanza. Sólo se sale de su rutina dejando algunas simbras* en un remanso donde suelen comer los dorados. La tarea lleva todo el día, el traslado en canoa insume mucho tiempo; al terminar de encarnar el último anzuelo ya tiene que comenzar a recorrer los primeros. Apenas come un sándwich de queso atado bajo una gran rama que lo protege, por un momento, del potente sol del medio día; demora, con una ansiedad que nunca antes había sentido, el momento de la cosecha. Después de un largo suspiro se dirigió hacia el espinel inicial. Primer anzuelo: nada, segundo anzuelo: nada. La sensación de vacío en el estómago y la opresión en el pecho comenzaron a insinuarse. La repetida imagen de los días anteriores encendía el desasosiego. Con desesperanza y resignación fue a revisar las simbras; al ver como se movían las ramas en las que las había colocado, el corazón comenzó a galopar contra sus costillas. Para su gran alegría, se encontró con dos grandes dorados. Por primera vez desde su temprano abandono de la niñez, el pescador lloró; la primera imagen que le vino a la mente fue la de su hija asegurándole que ese día tendría resultados. En los últimos espineles habían suruvíes y bogas, como siempre hacía guardó los pescados que necesitaba y devolvió al agua los demás. Volvió con la canoa llena y el pecho liviano; el disco rojizo se apoyaba en la punta del río regalándole los últimos destellos del día. Mientras remaba, iba agradeciendo a los arcanos del agua y a su hija.
    Al acercarse a su hogar, ya en la noche cerrada, toda su alegría se desvaneció al ver a su mujer partida de dolor en el borde del muelle. La niña había desaparecido, y por segunda vez en el día, el pescador lloró.
    Esta es la historia de la niña del agua, se dice que aquellos que respetan el río son ayudados por ella; cuentan que tiene de escamas la cabellera; y que los pescadores necesitados le piden ayuda mirando el agua en la alborada.


    FIN


    *Simbra llaman los pescadores del litoral, a una cuerda atada a una rama a orillas del río donde se deja un anzuelo con carnada.


    Situaciones:
    -cuenta la leyenda
    -sólo una plegaria prodría salvarlo (o algo así)
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  • #37 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    Había comentado y se me borró, asique intentaré recordar jajaja.

    ¡Que buenos textos!

    Me falta leer el de Ger y Harakiri.

    Dani ¡que placer volver a leerte! Me gustó tu texto, porque se destaca, como siempre, por su buen vocabulario, manejo de los tiempos, gramática y lo más importante: tu imaginación. Lo analizo y tiene un estilo a Tolkien, no me reten pero eso me pareció. Solo que mucho mejor, porque me regalaron un libro de él y lo dejé por la mitad. Se que es un pecado, pero debo confesarlo.Tu relato me gusto, asique no te preocupes jhajajaa.

    El tuko. Tu narración me atrajo particularmente porque amo la pesca y conozco el Paraná y sus andanzas. Y la vida de los pescadores. Te aconsejaría que revises los tiempos verbales.

    Saludos
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  • #38 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    bueno, se me borro lo qu escribi, lo intentare:

    impresionante los relatos, voy a tener que abstenerme de votar porque me es imposible, no quiero exagerar pero me gustaron muchísimo los relatos.
    El tuko: lo unico para decirte ademas de felicitarte, es lo que dice anita del tiempo verbal, es cuando relatas su recorrido dejando los espineles con carnada. excelente relato
    Harakiri: clap clap clap. Los tres relatos excluyendo el mío son excelentes, más no puedo decir, y menos, imposibe.
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  • #39 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    ¡Anita!, ¿cómo estás? Gracias por comentar y qué bueno que te haya agradado. La crítica que hiciste fue muy rica. Espero que podamos leerte durante esta ronda. ¡A escribiiirrr!
    ¡Ger!, mil gracias por comentar, y me alegra mucho que te haya gustado. Como decís, últimamente vengo participando menos (es la falta de internet y la sobra de estudio). Empecé con los comentarios, pero no podré subirlos hasta el lunes o martes ya que vino un amigo de BUenos Aires y mañana partimos hacia Salta a ver el recital del Indio. Jeje, puro rock del bueno.
    Bue, pronto estaremos leyéndonos. Saludos a todos.

    Dani
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  • #40 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009

    Yo también te comenté. Ahora me ofendí. jaja
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