#61 Re: Ensalada de Situaciones - Quinta ronda 2009
Buenas noches. Excelentes producciones, casi no me animo a presentar mi humilde relato. Pero es un ejercicio muy bueno para aprender con las correcciones de los compañeros. A propósito Eternauta, la crítica que se hace es desde el punto de vista del lector y siempre viene bien.
Los dos pueblos
Florencio había oído muchas veces el relato y siempre la idea le había quedado rondando en la cabeza. Existía un pueblo donde la gente era buena y vivir en él un placer, decían.
Claro que, llegar a ese sitio demandaba riesgos que pocos se habían atrevido a correr y ninguno regresado para contar la experiencia.
En las largas noches junto al fuego, descansando luego de las tareas, entre un mate y otro, sus compañeros lo alentaban:
-Vamos Florencio, podrías intentar llegar al pueblo -decían, sabiendo que lo entusiasmaba el desafío desde el momento en que oyó la leyenda.
Él era un solitario trabajador golondrina cansado de errar por los campos, siempre realizando diversas tareas que se le presentaban, sin arraigo ni familia.
Poder hallar el pueblo de la gente veraz y hospitalaria, se le ocurría un buen destino.
"Érase una vez dos pueblos.
En uno, la gente decía siempre la verdad.
En el otro, la gente siempre mentía.
Había una encrucijada.
Un camino conducía al pueblo donde siempre se decía la verdad. Allí encontraría comida, cobijo y afecto.
El otro camino llevaba al pueblo donde todos mentían. En ese sitio lo apalearían, le robarían, incluso podían llegar a matarlo.
En la encrucijada había siempre un hombre, pero el viajero ignoraba a qué pueblo pertenecía. ¿De aquél en el que siempre se decía la verdad, o de aquél en el que siempre se mentía?
Para averiguarlo el visitante podía hacer una pregunta, una sola."
Florencio pasaba los días reflexionando mucho sobre qué pregunta hacer... Y finalmente lo supo.
Partió de inmediato y al encontrarse en la encrucijada, señalando el camino de la izquierda dijo:
-¿Es este el camino que conduce a tu pueblo?
-Sí -respondió el hombre.
Dando las gracias echó a andar tranquilo.
Sabía que si se trataba de un hombre del pueblo en que la gente siempre decía la verdad, naturalmente este era el camino que llevaba al pueblo correcto. Y si era alguien del pueblo de los mentirosos, entonces el hombre habría mentido y también dicho que sí.
La llave de la quimera era una pregunta cuya respuesta era exactamente la misma, tanto si mentían como si decían la verdad.
Lo que no se supo nunca es si realmente había acertado el camino, puesto que Florencio no regresó jamás.
Frases utilizadas:
Había una encrucijada.
En las largas noches junto al fuego.
Editado por OLga Del Lago - 04.10.2009 12:16 hs.