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#1 Los desterrados y otros poemas
Los desterrados
Mientras los desterrados preparan sus rituales de medianoche,
una golondrina pende de un hálito de aire,
y el cielo derrama estrellas,
y las flores se regocijan
y las ranas saltan alegres
y los perros aman descalzos
y los astros brillan sedientos.
Mientras los desterrados lamentan su suerte bajo la luna,
una llamarada violeta encandila al tiempo,
y el mundo reinicia su marcha
y el suelo se cubre de retamas
y la inocencia nace de nuevo
y la ternura sacude las almas.
Mientras los desterrados proclaman un futuro venturoso,
un niño nace en un rincón inhóspito del mundo,
y un fusil calla para siempre,
y un corazón renace al amanecer,
y el espíritu de un hombre se presta al sacrificio,
y las horas futuras serán la savia del deseo.
Pero los desterrados no encontrarán paz ni consuelo
en la llanura desierta,
ni en los bosques,
ni en la ciudad.
A pesar de tantas maravillas
están condenados al exilio,
por haber amado demasiado,
por haber sufrido demasiado,
por haber pensado demasiado,
por haberse negado a ser parte
de esta farsa que es la civilización.
Los desterrados han exigido demasiado al hombre,
y se han decepcionado y han enloquecido.
Yo,
como ellos,
en mi habitación me consumo.
Desesperación
Él ya no habla.
Le ha hecho un juramento al silencio.
Se ha refugiado en su prisión de ideas.
Ha devuelto sus tesoros a la noche, cansado.
Él ya no sufre.
Ha vestido su corazón con una coraza.
Se ha inventado un nuevo cuento para vivir.
Ha soñado los paisajes más hermosos, desesperado.
Él ya no espera.
Ha concluído su camino entre los hombres.
Se ha construido un mundo hecho a la medida de sí mismo.
Ha fabricado meticulosamente un rayo de aurora, descorazonado.
Él salpicará la tierra con nuevas luces.
Pero jamás volverá a mostrar su corazón.
Ella
No conozco sol ni luna,
sólo me iluminan tus ojos.
No tengo dios ni destino,
sólo me consuelan tus brazos.
No deseo fama ni fortuna,
sólo me atraen tus labios.
Por la mañana,
al despertar,
invoco tu nombre.
Una hoja se cae del árbol.
Una mariposa denuncia tu belleza
al viento.
He cambiado mi abrigo por un soplo de aire...
He cambiado mi abrigo por un soplo de aire.
La tempestad es mi alma inexperta.
Los caminos que he de recorrer.
Las horas pasadas que ya no volverán.
Escribiré tu nombre en un muro.
Invocaré tu sonrisa en la niebla.
Sacudiré mis manos en el viento.
Recorreré la ciudad
hasta encontrarte.
He cambiado mi abrigo por un soplo de aire.
Los fuegos fatuos del torbellino de tu rostro.
El viento sacude tu pelo
y no puedo evitar sonrojarme.
Cantaré tu amor en las esquinas.
Cantaré por el calor de tus manos,
por el sabor de tus labios,
por el candor de tus palabras.
Cantaré por tu sabiduría infinita.
He cambiado mi abrigo por un soplo de aire.
Se acercaba el invierno
y yo te recordaba.
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1 comentarios
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#2 Re: Los desterrados y otros poemas
¡Bienvenido a Textos de Usuarios!
Buen comienzo, esperamos más de tus obras.