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#1 Sinfonia de cumpleaños
“SINFONÍA DE CUMPLEAÑOS”
I
dddddFue heraldo en su belleza el beso oscuro
que alzó la madrugada en su guarida,
cuando en sus labios dulce la bebida
tejió en un brillo extraño su conjuro:
dddddNo quiso que, encendiendo el aire puro,
hallase el sol la llama que, encendida,
al mar habló en el valle de la vida,
al cielo del silencio sin apuro.
dddddNo quiso el verde bello, pero avaro,
su cristalino, luz de la alborada,
dejar en a su capricho en la corriente.
dddddNo quiso abandonar el oro claro
la luz de su melena ensortijada,
el halo luminoso de su frente.
II
dddddNo suele ser el cielo, aunque brumoso,
razón del sueño, si lo ven temprano,
dos ojos con un verde soberano
y un mar rubio de sol, claro y hermoso.
dddddSu rizo ya en la frente cae gracioso,
altivo y principesco, porque, ufano,
desiertos mide y, gobernando el llano,
recuerda otro paisaje montañoso.
dddddY quiso alzar su vuelo en un suspiro
de cielos cuya gracia era poesía,
naciendo como nace la mañana.
dddddY un eco de su voz, breve respiro,
miró, al nacer, aquella melodía
llevada por la brisa más temprana.
III
dddddUn año más, la vida que se apura,
coral fue que el torrente precipita
en la mirada dulce donde escrita
la edad esconde, mas sin amargura.
ddddd¿No crece la belleza más segura,
si ignora que la rosa se marchita
y el tiempo la acaricia y solicita
para arrancarle toda su hermosura?
DddddMas nunca envejecer lo verdadero
veréis en cuanto, ya resplandeciente,
se alegra al admirar otros colores.
DddddLa flor, en su jardín perecedero,
morir podrá, mas nunca la corriente
que traza de la aurora los colores.
IV
dddddLas horas transcurrieron sin saberlo
y vino, entre bostezos, la alborada
a los desiertos secos y a los llanos.
dddddEl viento de la noche se esparcía
con la serenidad que es propia siempre
del beso del verano que se acerca.
dddddLloró un color de plata en esos cielos
manchados por pinceles tan azules
que suelen reflejarse en el Pacífico.
dddddY, entonces, alcanzó tanta belleza
los ojos de mujer reverdecidos
como un himno a la nueva primavera.
V
dddddSi habló de los que son altas firmezas
al aire que, al mostrar brillos pequeños,
se supo derrotado en sus empeños,
más débiles halló sus fortalezas.
dddddLa vieron en los bosques y malezas
pisando los jardines de los sueños,
y dijo que los cielos eran dueños
del mundo, si se duerme, y sus bellezas.
dddddMás pudo relumbrar la llamarada
que vio la tarde triste sin abrigo,
si el sol al horizonte descendía.
dddddHirió la luz aquella puñalada
de brillos un ocaso sin testigo
que lento y triste se desvanecía.
2012 © José Ramón Muñiz Álvarez
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.
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