#1 [CUENTO] Jack D'Ar y el final
Jack D'Ar y sus irreparables trazos hacia el nocturno círculo de las letras
‘It is a marvel. Beyond death, he has caught me to the life. Caught me red-handed in the fourfold city. I am movement in the paint-plump brush, an agitation in the squeeking pen. An invisible curve rising through the centuries. I am not man such as Syndrome; as a voice that bellows in the human heart.
I am rain.
I cannot be contained.
Free of Life, how then shall I be shackled?
Free of Time, how then shall history be my cage?
I am a Wave, an influence
Who then shall be safe from me?’
Jack the Ripper en ‘From Hell’ de Allan Moore
Parte 1 - Fellini y el gran finalle
‘En lugar de avanzar, el texto giraba sobre sí mismo. ¿La destrucción es creación? No lo sé, pero sé que la creación no es destrucción. A cada vuelta el texto se desdoblaba en otro, a un tiempo su traducción y su transposición: una espiral de repeticiones y de reiteraciones que se han resuelto en una negación de la escritura como camino. Ahora me doy cuenta de que mi texto no iba a ninguna parte, salvo al encuentro de sí mismo.’
‘El mono gramático’, Octavio Paz
Gelsomina le acomoda una vez más el moño a Fellini. Le sonríe. Él insiste en que está torcido. Ella lo apaña sin dejar de sonreír.
- Está benne, maestro - dice.
Las luces se apagan y el rumor del público se transforma en una onda de expectación, en un Om que suplica por el final de la historia, por calmar las ansiedades y esperanzas, por apartar de una vez los miedos. Cuando se llega a este punto, ya no nos importa si la historia termina bien o mal, si Caperucita es salvada o descuartizada, lo que queremos es que culmine.
Federico Fellini sale a escena y camina delante del telón bajo. Una única luz lo sigue hasta el centro del escenario. Se tira de las solapas del saco, limpia unas asperezas de su garganta, imagina a su amada Gelsomina mirándolo desde un costado, sonríe sin hacerlo, disfruta de ser el centro de los espectadores, saborea el silencio... Pero la audiencia es siempre irrespetuosa. Interrumpiendo el momento construido lanza un monumental aplauso que el maestro recibe inmutable. Sus guantes blancos, el pelo engominado, el maquillaje excesivo resaltando los ojos y los labios, el rostro sobrenaturalmente pálido, la función debe comenzar.
Ahora es el maestro quien interrumpe con un grito:
- ¡Y básicamente eso! ... - los aplausos aminoran repentinamente - esta historia ha llegado a su finnalle... - Fellini recuerda las notas del director general, que le pedía encarecidamente que no intercalara palabras en italiano y se corrige - a su final. – y continúa - Un diseño exquisito para los paladares de los presentes, una devoción inmaculada para los lectores, un manjar necesitado y delicioso para los mendigos en las calles, un irracional dolor en los corazones de los enamorados, una presión desconocida en los cuellos de las desafortunadas, una combinación sublime de palabras que encanta las sensibilidades de los dioses, una herida insoportable en el cuerpo de las musas. Mas... - Hasta ese momento, había mantenido sus manos blancamente enguantadas detrás de su cuerpo dándole impulso a las frases con el movimiento del torso, pero ahora las manos se han liberado y los espectadores ingresan en otro universo. Dos gaviotas condenadas a muerte los llevan de las narices.-... mas – repite - todo tiene...- sonríe picaronamente - un finalle. - El público hace notar su tristeza alterando el ritmo del silencio. Alguien aumenta la presión de su mano contra su mano. - Pero, como dijo el sabio Antioques, un final no llega hasta que se termina, así que - el director general en la cabina se altera, esa frase no estaba en el libreto, mira hacia el escenario, vuelve a los papeles, hace dos clicks en la computadora, entra a google, 'bastardi' piensa y retorna la mirada afilada al escenario queriendo clavarla en el pecho del maestro que prosigue - disfrutemos del lento curso de esta historia mientras exista. Recordemos el principio de las cosas y quién sabe, quizás, con un poco de fortuna, logremos retrasar o incluso evitar el trágico final. - Fellini gira sus manos ante los espectadores; la solitaria luz que lo ilumina parece crecer en una intensidad que no proviene de ella. Miles de imágenes aparecen, es un mar lleno de peces, una galaxia en constante movimiento, un tsunami marchando firme hacia la costa. El maestro es el arquitecto que construye ante los ojos de los demás un cuento que se ha repetido millones de veces y que millones de veces se ha olvidado. Es su truco ser el único que lo recuerda.
- Sí, nobles anfitriones de esta historia, vosotros disfrutáis – abre ambas manos como si fueran soles - de la claridad y paz de las noches... La oscuridad existe mas nunca doblega la intensidad de la luz nocturna. Luna y ciudad son una misma cosa, ambas encendidas y llenas de piedras testigos que nos cuentan viejísimas leyendas. Es cuestión de observar, de saber escuchar. - Hace como que escucha, luego, la mano derecha viaja hacia un interminable cielo - Allí, su pálida escultura, el blanco rostro lunar girando, atada al destino de nuestro mundo, encantadora de mareas y flujos... Pero no siempre fue así. Alguna vez la luna fue parte de la tierra, fue la costilla que el mundo tuvo que ceder para crear a su amada. Allí, donde el mar tiene mayor espacio, existía la isla que hoy es luna, existía el país donde los dioses moraban y se enfermaban de los vicios que hoy padecen los hombres. Sí, señoras y señores - mira a la primera fila a los ojos, en su mayoría famosos cabezas huecas y sus gatos. Se detiene en el último gato, una rubia de rostro dulchíssimo y labios carnosos - la luna era una deidad terrenal... - espera algún '¡oh!' pero la mayoría simula conocer la historia.
- El primer dios es Hanuman, el mono gramático, quien escribió una historia de la cual provienen todas las deidades, entre ellas la luna. Bellísima e inteligente, la diosa, como señal de amor y admiración hacia el Creador, escribió a su vez otra historia. Pero en esta los protagonistas eran humanos, monstruosos y rústicos monos sin pelo. Hanuman, lejos de sentirse halagado, se horrorizó. Lo creado no debe imitar jamás a su Creador. Así que, como advertencia, decidió castigarla. Expulsó a los dioses de la isla condenándolos a vagar por el mundo y luego lanzó isla y diosa al cielo. - hizo un ademán girando la mano y volviéndola a las alturas - En los diarios leemos el resultado de estos vagabundos... De Hanuman...poco se sabe, ya casi no interviene, aborrece a los humanos...es que sólo un Creador puede destruir su propia creación...-
Fellini saca de su mágico repertorio de expresiones una sonrisa encantadora y perturbadora; una serpiente que sisea y embruja y prepara su veneno.
- Jack D'Ar – el público provoca un dudoso rumor - ha salido de las piedras nocturnas de la ciudad y bajo la protección de la diosa exiliada ha azotado las letras, ha penetrado edificios, ha subido escaleras, ha escarbado las vísceras de los incautos , ha hecho del pobre mago niño una obra surrealista y salvaje. Y, mientras sus placeres e instintos generaban páginas en los amarillos periódicos, la bestia iba creciendo en magnitud…como si se alimentara de las calles y sus personajes, como si no respetara límites virtuales ni físicos. – el maestro mira el espacio vacío sobre las cabezas de los espectadores, detiene allí su atención. ¿Algo inexplicable flota en ese lugar? ¿Una presencia? - Alertada por el Autor, Scotland Yard se hizo cargo de la persecución. Primero, fue el demente Mister Lusk y luego, el ambicioso Inspector Anderson, quien intentó la jugada más arriesgada... pero falló. El fracaso le costó el puesto y, a largo plazo, la vida. – hace una pausa – Pero dejemos el futuro...Anderson no ha muerto todavía y Lusk aún permanece en su cargo. Y es en este momento cuando a manos del criminal, producto de algún tipo de bajo espionaje, llegan los datos de otro personaje escapado de su propia novela: un tal Darío que se refugia en Kaldfjord, un lejano pueblo noruego. Sin dudarlo, Jack marcha a Noruega. Mr. Lusk, enterado del tema y sin querer arriesgar a sus mejores hombres, envía un inspector de segunda línea para apresar a los prófugos. El elegido es un mujeriego de nombre Tardelli. Jack y Darío emprenden el escape a través de Noruega y Suecia con rumbo a Finlandia. Porque en Finlandia, dice Jack, está la libertad. Darío no está totalmente convencido de lo que su compañero de viaje predica pero aún así lo sigue. – pausa picarona – mmm...es verdad, ya antes se han visto en Buenos Aires pero esa es una historia que escapa a la presente...En la última etapa del viaje ambos suben a un tren eléctrico de dos vagones mientras Tardelli, Petersen y la policía sueca los persiguen de cerca a bordo de uno de los famosos trencitos policiales suecos. El tren emprende el cruce del puente que une Suecia con Finlandia pero los perseguidores cortan la corriente antes de que logre traspasar la frontera. El maquinista sale espantado y la policía se apresta a disparar a todo lo que salte a las vías. Ambos están en el frente del primer vagón-locomotora analizando su única alternativa...lanzarse al semi-congelado río Tornio y llegar a nado a Finlandia. La policía les advierte que se entreguen mientras Tardelli avanza desarmado, por lo menos eso aparenta, por las vías, a fin de negociar una pacífica, por lo menos eso aparenta, entrega, sigue aparentando. - ¿De qué coño se ríe Fellini? ¿O acaso aparenta? El director general en su cabina siente que le han arruinado la carrera y piensa en salir a escena y matar a golpes al italiano director pero se detiene...todo es ficción – Y ahora, damas y caballeros, el tan ansiado – el terrible silencio abarca el espacio tiempo, el maestro se decide por ser más cabeza dura que disciplinado y subiendo el tono de voz lanza su última palabra - ¡Finalle! – Fellini hace una heroica reverencia y se deja empapar por el aplauso monstruoso que nace de los espectadores. Esta vez no luchará, se rendirá, se dejará ir, se incorporará y dará un par de pasos hacia atrás sin dejar de mirar a la audiencia. Emprenderá la retirada del escenario mientras el telón se abre y él es un recuerdo ya cuando el director general se dice que ha sido el mejor presentador que podríamos haber elegido.
Y...¡Acción!
Parte 2 - Darío y el amor
‘¿Qué parte es mentira, y qué parte es verdad?. ¿Se arrepiente?. De qué... y por qué. Ella siempre le hacía lo mismo sin una mísera explicación. Simplemente lo hacía. Lo aniquilaba para después acariciar los pedazos rotos, actuando luego como si nada hubiera pasado. Y Darío que se reconstruía lo mejor que podía, aunque siempre le quedaba alguna pieza inentendible que no podía descifrar porque ya estaba demasiado estropeada. Pero sonreía igual, y ella le creía, o al menos así lo aparentaba.’
Sin Título, L.G.
Tardelli avanza desde el lado sueco rumbo al tren con las manos en alto mostrando su voluntad de negociar.
- No van a dejar que crucemos hacia Finlandia. Nos van a disparar. - dice Jack.
Ambos están parados en la parte frontal del primer vagón, que hace las veces de locomotora también.
Jack continúa:
- Ahí viene Tardelli...No tenemos alternativa. No podemos escapar por las vías, vamos a tener que tirarnos al río. -
- Está semi-congelado Jack...Son como diez metros...si no nos destrozamos contra un hielo el frío nos va a matar...- dice Darío mirando hacia abajo. -
- Tenemos que acertarle a un hueco de agua y... tendremos unos... cinco minutos para llegar a la costa finlandesa...no hay otra...-
Jack se apresura a quitarse las botas. Se deja capa y galera. Darío no se mueve, permanece impávido.
- Dale Darío no hay tiempo. -
Entonces la duda explota en toda su magnitud. Darío estaba acostumbrado a arrepentirse y a recuperarse de los golpes de la vida. Muchas veces tomaba malas decisiones impulsado por su carácter, quizás porque sabía que aún hecho pedazos podía rearmarse. Pero, ahora lo comprendía, seguir a Jack había sido una mala decisión. No es que no lo apreciara o no le creyera, es que simplemente el camino de Jack no era el suyo. Admiraba su idealismo y su Fe en la libertad, en esa frontera que estaba apenas a un paso. Pero Darío no quería eso. El momento de empezar a juntar los pedazos rotos estaba comenzando. Se sintió reconfortado, pensó en los bloques de hielo allá abajo, en el río.
- Jack...yo...no puedo hacerlo -
- ¿Pero qué decís? No es momento de dudar -
- No puedo...lo estuve pensando y no puedo... -
- ¿Qué decís, por qué no podés? Es la libertad...ahí, enfrente, en esa costa que ves está la libertad -
- No quiero la libertad -
- Más vale que la quieras, no hicimos este viaje por placer - Jack se da vuelta y se hace notar confuso.
- Jack...perdoname...yo...- hace una larga pausa - Yo voy a entregarme a los suecos, a Scotland Yard -
- ¿Qué decís? -
- ¡Que no quiero la libertad! ¡No quiero alternativas! ¡Basta de seguir escapando! …Quiero volver a mi historia y ser ese personaje en esa novela… quiero a mi amor, a Julia -
- ¡Dios! ¿Y el amor te va a salvar? ¡Qué cursi son los autores! -
- No me importa salvarme. Me importa ella. -
- ¿Y cómo sabés que la vas a tener?...Vas a volver a un libro que se está escribiendo, sin final. Y cuando lo tenga, si es que llega a tenerlo, la conocerás en cada lectura para luego perderla. Te vas a meter en un circulo de enamoramiento y separación constantes, permanentes, hasta que la novela pase al olvido y ya nadie la lea y...jamás serás libre. ¿Sabes qué es eso, Darío? Eso es el infierno. -
- No, conocer a Julia en cada lectura por más que deba separarme unas páginas después es una especie de paraíso para mí. -
- Sos un infeliz. -
- Al menos habré estado junto a ella el tiempo que dure la lectura...-
- Nunca me creíste. -
- Sí, te creo, lo que pasa es que no puedo...-
- Sos un infeliz. Hay algo que no te dije...La Yard no te va a devolver a tu novela, te va a matar...y olvidate de nadar hasta Suecia, te congelarías antes de llegar...así que no te queda otra. -
- Dejame salir por las vías...Dejá que me entregue...-
Jack, lleno de furia, saca su puñal. Darío piensa que es aquel filo que le provocara accidentalmente el tajo en la pierna la noche de los sueños en la cueva, pero la daga es otra...sin filo.
- No...tenés que ir a Finlandia. -
Jack avanza. Darío retrocede y observa el río fluyendo desde el Norte. Luego se acerca a la puerta abierta que da al Sur.
- Jack...no voy a pelear con vos...- en sus ojos se refleja la sinceridad.
- Cobarde. Pero sí me ibas a matar a sangre fría en la cueva. -
- Y no lo hice y no lo haré ahora...a pesar de haber leído tu sueño esta mañana en el ciber... -
- Cobarde - Jack avanza puñal en mano y, así, la anunciada tragedia se ve favorecida. - No tenés alternativa. -
- ...yo no soy así...-
- Claro que no, cobarde. Si querés volver a tu historia vas a tener que matar. -
Jack avanza hacia la inevitable pelea. Darío levanta una mano pidiéndole que se detenga.
- Jack...yo no soy así... - repite y se lanza al vacío por la puerta del vagón del tren hacía el río Tornio.
- ¡No! - alcanza a gritar Jack con desesperación.
Darío cae levantando una masa de agua helada.
Parte 3 – (Fer ó) Mr Writer, why don't you tell it like it is?
‘Mr Writer, why don't you tell it like it is?
Why don't you tell it like it really is?
Before you go on home’
Mr. Writer, Stereophonics
Jack es una sombra en la puerta del tren, el puñal se le resbala de la mano. Abajo, su hermano de viaje ha caído al agua... antes de tiempo.
El autor hace su aparición. Sentado en la primera hilera de asientos se ríe a carcajadas ante la sorpresa del personaje. La risa se va apagando y luego, en silencio, se queda mirando por la ventana. El
tiempo no corre cuando escribo, el tiempo no existe. Ya nos conocemos. Soy el autor.
- Vos. -
Yo. Yo, siguiendo los eventos de tu existencia. Yo, viéndote armar un teatro casi perfecto.
Jack permanece inmóvil, al principio por la conmoción de lo sucedido, luego, por mi voluntad. La capa y la galera se desprenden de su cuerpo como si un invisible verdugo lo estuviera preparando para el sacrificio.
- ¿Qué pasa? ¿Por fin te diste cuenta de la inutilidad de tus sabuesos de la Yard? -
Jack...Jack...se te cayó Darío.
- Bloody writer. ¿Qué vas a hacer ahora? No voy a entregarme. -
¡Mirá que lo tenías bien planeado! ...Siempre supiste que Darío no iba a querer cruzar la frontera, que trataría de volver a su historia. Vos mismo le fuiste generando la duda y preparándolo para la confrontación final.
Te aseguraste su rebelión y la pelea...Y esta mañana cambiaste el puñal por uno desafilado. Lo cambiaste para poder simular tu muerte ¿Cómo sería la escena? Te la describo.
“Darío avanza sabiendo que para volver a su novela debe sortear los obstáculos uno a uno y el primero es Jack. Lo impulsa el amor.” ¿Voy bien? “El amor lo ciega ante el peligro de la 'filosa' daga. Se lanza contra su adversario que extrañamente no da en el blanco. Darío lo toma del cuello. Jack resiste y ambos giran. Los giros aumentan de intensidad mientras las manos opuestas se juntan tomando el puñal. Darío, en propia defensa, clava la daga que Jack absorbe con las manos queriendo evitar lo inevitable. Llevándosela consigo cae al agua y se hunde. Darío, a pesar de la conmoción, levanta las manos y espera a que Tardelli llegue al tren. La policía sueca lo devuelve a la Yard. Días después regresa a su historia, a su novela. Toma el teléfono...la llama a Julia.”
Final de la historia...Mientras...vos habrías nadado bajo los hielos y te habrías ocultado entre ellos para salir río abajo. Quizás haya alguien esperándote, no lo sé. Todos te habrían creído muerto y serías libre, de mí, de la Yard, de los lectores, y no en Finlandia nada más...sino en todos lados.
...Buen plan Jack, excepto...
- Me das asco -
Excepto que el autor es...siempre...omnisciente.
¿Qué te hace pensar que iba a dejar que te fueras así como así? Vos mejor que nadie deberías saber de lo que soy capaz. ¡Quién soy!...
- Yo soy el autor -
Las carcajadas me vuelven a la boca. Me matás de la risa, Jack. Me matás de la risa...
- No tenés nombre. -
Yo soy el autor. Tengo muchos, miles de nombres que deberían hacerte temblar. Deberías temer al dueño de tu destino como todos lo hacen y crear una religión para adorarme. Yo, en lo que te concierne, he existido siempre y siempre existiré. Habito un lapso de espacio que no te cabe en la mente. Soy Jehová, Ra, Baal...Soy todos y Uno. Con un movimiento hago pedazos el universo y dejo inconclusas las partes para que nadie pueda volver a armar lo que hoy 'Es'. Soy Hanuman, el mono gramático, escribiendo frases que son lianas que son destinos que son vidas que son melodías que son versos que son nada, con el trazo de mi pluma. Todo lo que hay, todo lo que Es, Es Lenguaje y yo lo he creado. Cada vez que alguien habla me acaricia la lengua, me empuja la sangre, me alimenta, me hace más grande y poderoso. Tu rebelión soy Yo. Tu escape soy Yo. Tu sueño soy Yo. Tu amor soy Yo.
- No. No ella. Vos, sin nombre -
Me levanto rápidamente, tomo el puñal del piso y se lo pongo a Jack en la garganta. "los que toman espada, a espada perecerán"
- ...y eso no te dice nada... -
La misma ley por la que has vivido te condena. Serás consecuente con tu carácter. Me quedaré yo con todas tus letras robadas.
- Ese puñal está desafilado -
No lo está. Basta mi sola palabra: la daga está lista para cortar.
- Anderson aún vive...los tiempos no coinciden...debo enfrentarme a él–
Basta mi sola palabra. Es hora que desaparezcas.
- No puedo mover...-
No hay voluntad en tu cuerpo. El libre albedrío es la ilusión de los humanos en sus jaulas y de los personajes en sus historias. Van hasta los confines del mundo, observan a las tortugas que lo sostienen y vuelven. Para todo lo que entra en su cajita de música utilizan la física, para lo que queda fuera, la filosofía. Es un juego.
Después de todo soy un Dios sincero, mirá el resto...prometiendo mediocres paraísos. Yo tengo la delicadeza de presentarme y decirte la verdad: No sos libre.
- Mentís –
Siempre.
- Faltan los versos –
Que jamás escribiste.
Si le digo a mi mano 'muévete', ella se mueve ¿Si le dices a tu mano 'muévete' y no se mueve...qué harías?
- ...la cortaría... -
Tú lo has dicho, hijo mío.
- Dentro tuyo hay un Dios desierto de palabras...ese soy yo...-
No.
- Si tu palabra basta...-
Mi palabra basta.
- ...todos los personajes de un sueño... -
somos nosotros mismos con máscaras...vuela...monstruosa criatura...y duerme...
Mi codo pasa delante de mi vista rápidamente hacia la derecha. Detrás, el puño y el filo son vagones del mismo tren. La sangre de Jack D'Ar explota en el aire. El universo es rojo.
Tardelli ve desde lejos la confusión dentro del vagón y se apresura. Mucho no entiende. ¿Quiénes son los dos que están allí dentro si uno ha caído? Entra al vagón... para encontrarlo vacío. Por la ventana escucha un golpe, corre hasta la puerta abierta y se asoma.
...duerme, duerme el infinito sueño de los que han pasado por el mundo; mancha el paraíso de los injustos con tus pasos nocturnos, llévate dos corceles negros que son la noche misma deshilachándose y
susurrando tu nombre, llamándote para que la lleves de la mano donde siempre ha querido ir; déjate enamorar de sus contornos, de su perfección apagada por el relato estúpido de dioses miserables y sus creaciones monstruosas; no recuerdes jamás el día y su encendido brillo, quédate con ella y perdona todos sus errores, escupe blancas tintas de tus ojos y empieza tus futuros poemas con la frase 'de musa ha sido escrito que: ', duerme en paz sabiendo que una mano te ha sangrado; duerme ya, duerme...dejando atrás el sueño de mil almas que encenderán sus propios infiernos al saber de tu partida...vuela, cae y duerme...
El cuerpo cae sobre un bloque de hielo que se parte al instante. Nada sale a la superficie.
Primer Epílogo - Finlandia al fin.
Jenny ha corrido desde la estación. Está agitada. Enterada de la situación por radio Tornio se ha apresurado temiendo por Oleg a quien le tocaba hacer el cambio de vías para el tren de las 16:12 que desde Suecia se dirigía hacia Finlandia por el puente. Llega justo para ver salir a Oleg del agua con Darío a cuestas. Ambos completamente exhaustos. Jenny corre a ayudar y a reprender. Lo dicho, maestra de escuela.
- ¡Oleg , Oleg, qué hiciste ! ¡Estás loco! ¡¿Cómo te vas a meter...?!-
- Garf -
Oleg lo deja a Darío en el suelo mientras Jenny se saca la campera e intenta que el joven, que no para de tiritar, recupere algo de calor. Es entonces cuando escuchan el terrible golpe del segundo cuerpo impactando sobre el hielo del río Tornio. Darío levanta apenas la cabeza para ver a Tardelli asomándose por la puerta del vagón del tren. Luego, dirige su mirada al agua donde una pequeña ola se levanta a modo de elegía.
- Jack...- murmura y apoya la cabeza en el suelo.
Oleg se vuelve inmediatamente hacia el río mientras Jenny, desesperada, intenta que desista. Pero el rubión es demasiado noble como para entender de precauciones y, forcejeando, se libera de ella y entra al agua.
- ¡Oleeeg, Oleeeeg, noooo. Oleeeeg, cayó en el hielo. No vas a poder! -
Nada se mueve sobre la superficie. Aquello caído, criatura u hombre, no parece estar vivo.
- ¡Oleeeg, Oleeeeg! - grita Jenny ante la mirada de Darío que trata de recuperarse infructuosamente.
- ¡Oleeeeg, Oleeeg, Oleeeeg, te necesito acaaaaa! -
Oleg siente el frío terrible en sus huesos y se detiene. Con ese frío en el cuerpo no se puede vivir. Cerrando los ojos comprende y con el resto de sus fuerzas vuelve al calor que en la costa lo espera.
Jenny lo recibe con un abrazo enorme y no para de apretarlo. Luego, se da cuenta de la situación y, algo avergonzada, comienza a apurarlos para ir cuanto antes a la estación de Tornio en busca del fuego y más abrigo. Se presenta.
- Yo soy Jenny Ocean, encargada de la estación de trenes de Tornio...y este pelandrún que te salvó es Oleg. -
- Garf. -
- Yo me llamo Darío. –
- Mm...Bienvenido a Finlandia - dice Jenny con una simpática mueca. -
- Gracias...-
- Dale, levantate, tenés que moverte para sacarte el frío, vamos a la estación. -
Pero el calor no vuelve al cuerpo de Darío. Se incorpora y cae. La agitación por el esfuerzo persiste. Le pide a su cuerpo que se mueva pero este no le obedece. Es como si él no fuera una única voluntad sino una asociación de voluntades que ahora se hubieran decidido a rebelarse, su ojo confabulando con su cuello, su pierna con su torso, su hígado con su muñeca. ¿Qué harías?
- Levantate - insiste Jenny - ¿podés? ...Oleg, dame una mano. -
Piensa en su amor, en Julia, tratando de encontrar fuera de sí una ayuda que no aparece. Quiere recuperarse y cruzar el puente para que la Yard lo capture y lo devuelva...a pesar de que Jack había dicho que lo iban a matar pero...Jack ya no está y la realidad parece cambiar de color, no hay nadie que pueda refutar sus dudas...
¿Y si Jack estaba equivocado? ¿Y si todo había sido una gran fábula, una metáfora, una huida sin sentido? ¿Y si no había escritores? Sin escritores la voluntad es toda nuestra, y si no la tenemos es lícito ir a buscarla a otro lado, conseguirla en otra persona, asociarnos por así decirlo, confabular para formar más voluntad... porque nosotros no somos dioses ni nada parecido. Somos simples humanos, personajes modestos de nuestra historia escrita en pasado y sin final.
- ¿Podés? – insiste Jenny.
Darío aún no puede. Sabe que Jack ha caído detrás de él...pero desconoce la causa. Imagina una pelea con Tardelli, un intento fallido por escapar o una suerte distinta de la suya. Ante la repentina falta de su compañero de viaje se siente algo culpable...Si bien él nunca le pidió a Jack que lo fuera a buscar ni que le ofreciera la libertad siente pena por el personaje que se ha destruido contra el hielo en la frontera finlandesa. Se consuela pensando que las cosas siguieron un hilo hasta llevarlo a un punto donde no hubo alternativa.
Finlandia seguramente era un lugar como cualquier otro. Estos dos que lo estaban ayudando no eran diferentes de las demás personas del mundo. Es que la libertad está donde vamos y no en un lugar específico. De hecho, quizás sólo sea una abstracción, una idea que no se pueda definir ni abarcar completamente. Entonces, es indiferente pensar si uno es libre o no, porque siempre habrá un estado de mayor y otro de menor libertad.
- Dale Darío, ¿te podés mover? –
Es absurdo pensar que alguien escribe y determina nuestras vidas y mucho más absurdo que la libertad se concentre en un sólo lugar...evidentemente Jack estaba equivocado y Jenny no le encontraría sentido a la pregunta...
- Jenny, necesito...necesito que me digas algo -
- Sí...qué cosa...-
- ¿Es verdad que acá... está la libertad? - pregunta Darío
Jenny lo mira como si alguien le hubiera preguntado si se respira, si es cierto que el sol sale por el Este y se oculta por el Oeste todos los días, y si después del día viene la noche y si se camina dando un paso y luego otro, y si las cosas cuando caen, caen hacia abajo y si lo que se arroja al fuego, arde.
- Sí, – responde con naturalidad - es verdad, esto es Finlandia...en Finlandia está la libertad...Dale, levantate...¿te podés mover? -
Darío se puso a llorar.
Último Epílogo - Noble antagonista
Mishter Lusk salió del asilo temprano. Había pedido un permiso especial para quedarse más tiempo en la ciudad. Un carruaje lo llevó hasta el centro y luego de deambular y comprar un par de cosas para Navidad se dedicó a la tarea que había estado planeando. Cruzó la calle que lo separaba del Támesis, evitando un carruaje que a alta velocidad casi lo atropella, y se acomodó contra el borde del río. De un paquete que llevaba consigo desenvolvió las dos prendas de vestir que tantos años atrás le hubieran llegado con anónimo remitente, al mismo tiempo que cesaran las noticias de Jack D’Ar y sus irreparables trazos hacia el nocturno círculo de las letras. Una capa y una galera roídas por el tiempo.
- It’s time...- dijo para sí.
Una amarilla rosa caída de alguna mano navegaba por la superficie del río. Lusk no la vió. Lanzó la capa primero que fue a envolverse rápidamente en un remolino y se perdió enseguida bajo la superficie. Luego, arrojó la galera que voló dando varias volteretas para al fin caer llenando su hueco de agua. Cabeza abajo permaneció así mientras la corriente la empujaba lejos. Fluir...es hacia donde todos vamos...Lusk se quedó allí hasta que dejó de verla.
Antes de partir y sin quitar la vista del río dijo:
- Buen viaje, noble antagonista...buen viaje -
FIN,
…sólo agradecer a todos los personajes reales y ficticios que utilicé para construir esta historia a lo largo de los años, espero haber usado vuestras sangres con buen tino...
Como dice la canción...y todo..para al final...morder el anzuelo y caer en la trampa.
¡Que vuestro escritor os tenga reservado el mejor de los capítulos!
fT, Buenos Aires, 2003 – Tornio, 2007
‘It is a marvel. Beyond death, he has caught me to the life. Caught me red-handed in the fourfold city. I am movement in the paint-plump brush, an agitation in the squeeking pen. An invisible curve rising through the centuries. I am not man such as Syndrome; as a voice that bellows in the human heart.
I am rain.
I cannot be contained.
Free of Life, how then shall I be shackled?
Free of Time, how then shall history be my cage?
I am a Wave, an influence
Who then shall be safe from me?’
Jack the Ripper en ‘From Hell’ de Allan Moore
Parte 1 - Fellini y el gran finalle
‘En lugar de avanzar, el texto giraba sobre sí mismo. ¿La destrucción es creación? No lo sé, pero sé que la creación no es destrucción. A cada vuelta el texto se desdoblaba en otro, a un tiempo su traducción y su transposición: una espiral de repeticiones y de reiteraciones que se han resuelto en una negación de la escritura como camino. Ahora me doy cuenta de que mi texto no iba a ninguna parte, salvo al encuentro de sí mismo.’
‘El mono gramático’, Octavio Paz
Gelsomina le acomoda una vez más el moño a Fellini. Le sonríe. Él insiste en que está torcido. Ella lo apaña sin dejar de sonreír.
- Está benne, maestro - dice.
Las luces se apagan y el rumor del público se transforma en una onda de expectación, en un Om que suplica por el final de la historia, por calmar las ansiedades y esperanzas, por apartar de una vez los miedos. Cuando se llega a este punto, ya no nos importa si la historia termina bien o mal, si Caperucita es salvada o descuartizada, lo que queremos es que culmine.
Federico Fellini sale a escena y camina delante del telón bajo. Una única luz lo sigue hasta el centro del escenario. Se tira de las solapas del saco, limpia unas asperezas de su garganta, imagina a su amada Gelsomina mirándolo desde un costado, sonríe sin hacerlo, disfruta de ser el centro de los espectadores, saborea el silencio... Pero la audiencia es siempre irrespetuosa. Interrumpiendo el momento construido lanza un monumental aplauso que el maestro recibe inmutable. Sus guantes blancos, el pelo engominado, el maquillaje excesivo resaltando los ojos y los labios, el rostro sobrenaturalmente pálido, la función debe comenzar.
Ahora es el maestro quien interrumpe con un grito:
- ¡Y básicamente eso! ... - los aplausos aminoran repentinamente - esta historia ha llegado a su finnalle... - Fellini recuerda las notas del director general, que le pedía encarecidamente que no intercalara palabras en italiano y se corrige - a su final. – y continúa - Un diseño exquisito para los paladares de los presentes, una devoción inmaculada para los lectores, un manjar necesitado y delicioso para los mendigos en las calles, un irracional dolor en los corazones de los enamorados, una presión desconocida en los cuellos de las desafortunadas, una combinación sublime de palabras que encanta las sensibilidades de los dioses, una herida insoportable en el cuerpo de las musas. Mas... - Hasta ese momento, había mantenido sus manos blancamente enguantadas detrás de su cuerpo dándole impulso a las frases con el movimiento del torso, pero ahora las manos se han liberado y los espectadores ingresan en otro universo. Dos gaviotas condenadas a muerte los llevan de las narices.-... mas – repite - todo tiene...- sonríe picaronamente - un finalle. - El público hace notar su tristeza alterando el ritmo del silencio. Alguien aumenta la presión de su mano contra su mano. - Pero, como dijo el sabio Antioques, un final no llega hasta que se termina, así que - el director general en la cabina se altera, esa frase no estaba en el libreto, mira hacia el escenario, vuelve a los papeles, hace dos clicks en la computadora, entra a google, 'bastardi' piensa y retorna la mirada afilada al escenario queriendo clavarla en el pecho del maestro que prosigue - disfrutemos del lento curso de esta historia mientras exista. Recordemos el principio de las cosas y quién sabe, quizás, con un poco de fortuna, logremos retrasar o incluso evitar el trágico final. - Fellini gira sus manos ante los espectadores; la solitaria luz que lo ilumina parece crecer en una intensidad que no proviene de ella. Miles de imágenes aparecen, es un mar lleno de peces, una galaxia en constante movimiento, un tsunami marchando firme hacia la costa. El maestro es el arquitecto que construye ante los ojos de los demás un cuento que se ha repetido millones de veces y que millones de veces se ha olvidado. Es su truco ser el único que lo recuerda.
- Sí, nobles anfitriones de esta historia, vosotros disfrutáis – abre ambas manos como si fueran soles - de la claridad y paz de las noches... La oscuridad existe mas nunca doblega la intensidad de la luz nocturna. Luna y ciudad son una misma cosa, ambas encendidas y llenas de piedras testigos que nos cuentan viejísimas leyendas. Es cuestión de observar, de saber escuchar. - Hace como que escucha, luego, la mano derecha viaja hacia un interminable cielo - Allí, su pálida escultura, el blanco rostro lunar girando, atada al destino de nuestro mundo, encantadora de mareas y flujos... Pero no siempre fue así. Alguna vez la luna fue parte de la tierra, fue la costilla que el mundo tuvo que ceder para crear a su amada. Allí, donde el mar tiene mayor espacio, existía la isla que hoy es luna, existía el país donde los dioses moraban y se enfermaban de los vicios que hoy padecen los hombres. Sí, señoras y señores - mira a la primera fila a los ojos, en su mayoría famosos cabezas huecas y sus gatos. Se detiene en el último gato, una rubia de rostro dulchíssimo y labios carnosos - la luna era una deidad terrenal... - espera algún '¡oh!' pero la mayoría simula conocer la historia.
- El primer dios es Hanuman, el mono gramático, quien escribió una historia de la cual provienen todas las deidades, entre ellas la luna. Bellísima e inteligente, la diosa, como señal de amor y admiración hacia el Creador, escribió a su vez otra historia. Pero en esta los protagonistas eran humanos, monstruosos y rústicos monos sin pelo. Hanuman, lejos de sentirse halagado, se horrorizó. Lo creado no debe imitar jamás a su Creador. Así que, como advertencia, decidió castigarla. Expulsó a los dioses de la isla condenándolos a vagar por el mundo y luego lanzó isla y diosa al cielo. - hizo un ademán girando la mano y volviéndola a las alturas - En los diarios leemos el resultado de estos vagabundos... De Hanuman...poco se sabe, ya casi no interviene, aborrece a los humanos...es que sólo un Creador puede destruir su propia creación...-
Fellini saca de su mágico repertorio de expresiones una sonrisa encantadora y perturbadora; una serpiente que sisea y embruja y prepara su veneno.
- Jack D'Ar – el público provoca un dudoso rumor - ha salido de las piedras nocturnas de la ciudad y bajo la protección de la diosa exiliada ha azotado las letras, ha penetrado edificios, ha subido escaleras, ha escarbado las vísceras de los incautos , ha hecho del pobre mago niño una obra surrealista y salvaje. Y, mientras sus placeres e instintos generaban páginas en los amarillos periódicos, la bestia iba creciendo en magnitud…como si se alimentara de las calles y sus personajes, como si no respetara límites virtuales ni físicos. – el maestro mira el espacio vacío sobre las cabezas de los espectadores, detiene allí su atención. ¿Algo inexplicable flota en ese lugar? ¿Una presencia? - Alertada por el Autor, Scotland Yard se hizo cargo de la persecución. Primero, fue el demente Mister Lusk y luego, el ambicioso Inspector Anderson, quien intentó la jugada más arriesgada... pero falló. El fracaso le costó el puesto y, a largo plazo, la vida. – hace una pausa – Pero dejemos el futuro...Anderson no ha muerto todavía y Lusk aún permanece en su cargo. Y es en este momento cuando a manos del criminal, producto de algún tipo de bajo espionaje, llegan los datos de otro personaje escapado de su propia novela: un tal Darío que se refugia en Kaldfjord, un lejano pueblo noruego. Sin dudarlo, Jack marcha a Noruega. Mr. Lusk, enterado del tema y sin querer arriesgar a sus mejores hombres, envía un inspector de segunda línea para apresar a los prófugos. El elegido es un mujeriego de nombre Tardelli. Jack y Darío emprenden el escape a través de Noruega y Suecia con rumbo a Finlandia. Porque en Finlandia, dice Jack, está la libertad. Darío no está totalmente convencido de lo que su compañero de viaje predica pero aún así lo sigue. – pausa picarona – mmm...es verdad, ya antes se han visto en Buenos Aires pero esa es una historia que escapa a la presente...En la última etapa del viaje ambos suben a un tren eléctrico de dos vagones mientras Tardelli, Petersen y la policía sueca los persiguen de cerca a bordo de uno de los famosos trencitos policiales suecos. El tren emprende el cruce del puente que une Suecia con Finlandia pero los perseguidores cortan la corriente antes de que logre traspasar la frontera. El maquinista sale espantado y la policía se apresta a disparar a todo lo que salte a las vías. Ambos están en el frente del primer vagón-locomotora analizando su única alternativa...lanzarse al semi-congelado río Tornio y llegar a nado a Finlandia. La policía les advierte que se entreguen mientras Tardelli avanza desarmado, por lo menos eso aparenta, por las vías, a fin de negociar una pacífica, por lo menos eso aparenta, entrega, sigue aparentando. - ¿De qué coño se ríe Fellini? ¿O acaso aparenta? El director general en su cabina siente que le han arruinado la carrera y piensa en salir a escena y matar a golpes al italiano director pero se detiene...todo es ficción – Y ahora, damas y caballeros, el tan ansiado – el terrible silencio abarca el espacio tiempo, el maestro se decide por ser más cabeza dura que disciplinado y subiendo el tono de voz lanza su última palabra - ¡Finalle! – Fellini hace una heroica reverencia y se deja empapar por el aplauso monstruoso que nace de los espectadores. Esta vez no luchará, se rendirá, se dejará ir, se incorporará y dará un par de pasos hacia atrás sin dejar de mirar a la audiencia. Emprenderá la retirada del escenario mientras el telón se abre y él es un recuerdo ya cuando el director general se dice que ha sido el mejor presentador que podríamos haber elegido.
Y...¡Acción!
Parte 2 - Darío y el amor
‘¿Qué parte es mentira, y qué parte es verdad?. ¿Se arrepiente?. De qué... y por qué. Ella siempre le hacía lo mismo sin una mísera explicación. Simplemente lo hacía. Lo aniquilaba para después acariciar los pedazos rotos, actuando luego como si nada hubiera pasado. Y Darío que se reconstruía lo mejor que podía, aunque siempre le quedaba alguna pieza inentendible que no podía descifrar porque ya estaba demasiado estropeada. Pero sonreía igual, y ella le creía, o al menos así lo aparentaba.’
Sin Título, L.G.
Tardelli avanza desde el lado sueco rumbo al tren con las manos en alto mostrando su voluntad de negociar.
- No van a dejar que crucemos hacia Finlandia. Nos van a disparar. - dice Jack.
Ambos están parados en la parte frontal del primer vagón, que hace las veces de locomotora también.
Jack continúa:
- Ahí viene Tardelli...No tenemos alternativa. No podemos escapar por las vías, vamos a tener que tirarnos al río. -
- Está semi-congelado Jack...Son como diez metros...si no nos destrozamos contra un hielo el frío nos va a matar...- dice Darío mirando hacia abajo. -
- Tenemos que acertarle a un hueco de agua y... tendremos unos... cinco minutos para llegar a la costa finlandesa...no hay otra...-
Jack se apresura a quitarse las botas. Se deja capa y galera. Darío no se mueve, permanece impávido.
- Dale Darío no hay tiempo. -
Entonces la duda explota en toda su magnitud. Darío estaba acostumbrado a arrepentirse y a recuperarse de los golpes de la vida. Muchas veces tomaba malas decisiones impulsado por su carácter, quizás porque sabía que aún hecho pedazos podía rearmarse. Pero, ahora lo comprendía, seguir a Jack había sido una mala decisión. No es que no lo apreciara o no le creyera, es que simplemente el camino de Jack no era el suyo. Admiraba su idealismo y su Fe en la libertad, en esa frontera que estaba apenas a un paso. Pero Darío no quería eso. El momento de empezar a juntar los pedazos rotos estaba comenzando. Se sintió reconfortado, pensó en los bloques de hielo allá abajo, en el río.
- Jack...yo...no puedo hacerlo -
- ¿Pero qué decís? No es momento de dudar -
- No puedo...lo estuve pensando y no puedo... -
- ¿Qué decís, por qué no podés? Es la libertad...ahí, enfrente, en esa costa que ves está la libertad -
- No quiero la libertad -
- Más vale que la quieras, no hicimos este viaje por placer - Jack se da vuelta y se hace notar confuso.
- Jack...perdoname...yo...- hace una larga pausa - Yo voy a entregarme a los suecos, a Scotland Yard -
- ¿Qué decís? -
- ¡Que no quiero la libertad! ¡No quiero alternativas! ¡Basta de seguir escapando! …Quiero volver a mi historia y ser ese personaje en esa novela… quiero a mi amor, a Julia -
- ¡Dios! ¿Y el amor te va a salvar? ¡Qué cursi son los autores! -
- No me importa salvarme. Me importa ella. -
- ¿Y cómo sabés que la vas a tener?...Vas a volver a un libro que se está escribiendo, sin final. Y cuando lo tenga, si es que llega a tenerlo, la conocerás en cada lectura para luego perderla. Te vas a meter en un circulo de enamoramiento y separación constantes, permanentes, hasta que la novela pase al olvido y ya nadie la lea y...jamás serás libre. ¿Sabes qué es eso, Darío? Eso es el infierno. -
- No, conocer a Julia en cada lectura por más que deba separarme unas páginas después es una especie de paraíso para mí. -
- Sos un infeliz. -
- Al menos habré estado junto a ella el tiempo que dure la lectura...-
- Nunca me creíste. -
- Sí, te creo, lo que pasa es que no puedo...-
- Sos un infeliz. Hay algo que no te dije...La Yard no te va a devolver a tu novela, te va a matar...y olvidate de nadar hasta Suecia, te congelarías antes de llegar...así que no te queda otra. -
- Dejame salir por las vías...Dejá que me entregue...-
Jack, lleno de furia, saca su puñal. Darío piensa que es aquel filo que le provocara accidentalmente el tajo en la pierna la noche de los sueños en la cueva, pero la daga es otra...sin filo.
- No...tenés que ir a Finlandia. -
Jack avanza. Darío retrocede y observa el río fluyendo desde el Norte. Luego se acerca a la puerta abierta que da al Sur.
- Jack...no voy a pelear con vos...- en sus ojos se refleja la sinceridad.
- Cobarde. Pero sí me ibas a matar a sangre fría en la cueva. -
- Y no lo hice y no lo haré ahora...a pesar de haber leído tu sueño esta mañana en el ciber... -
- Cobarde - Jack avanza puñal en mano y, así, la anunciada tragedia se ve favorecida. - No tenés alternativa. -
- ...yo no soy así...-
- Claro que no, cobarde. Si querés volver a tu historia vas a tener que matar. -
Jack avanza hacia la inevitable pelea. Darío levanta una mano pidiéndole que se detenga.
- Jack...yo no soy así... - repite y se lanza al vacío por la puerta del vagón del tren hacía el río Tornio.
- ¡No! - alcanza a gritar Jack con desesperación.
Darío cae levantando una masa de agua helada.
Parte 3 – (Fer ó) Mr Writer, why don't you tell it like it is?
‘Mr Writer, why don't you tell it like it is?
Why don't you tell it like it really is?
Before you go on home’
Mr. Writer, Stereophonics
Jack es una sombra en la puerta del tren, el puñal se le resbala de la mano. Abajo, su hermano de viaje ha caído al agua... antes de tiempo.
El autor hace su aparición. Sentado en la primera hilera de asientos se ríe a carcajadas ante la sorpresa del personaje. La risa se va apagando y luego, en silencio, se queda mirando por la ventana. El
tiempo no corre cuando escribo, el tiempo no existe. Ya nos conocemos. Soy el autor.
- Vos. -
Yo. Yo, siguiendo los eventos de tu existencia. Yo, viéndote armar un teatro casi perfecto.
Jack permanece inmóvil, al principio por la conmoción de lo sucedido, luego, por mi voluntad. La capa y la galera se desprenden de su cuerpo como si un invisible verdugo lo estuviera preparando para el sacrificio.
- ¿Qué pasa? ¿Por fin te diste cuenta de la inutilidad de tus sabuesos de la Yard? -
Jack...Jack...se te cayó Darío.
- Bloody writer. ¿Qué vas a hacer ahora? No voy a entregarme. -
¡Mirá que lo tenías bien planeado! ...Siempre supiste que Darío no iba a querer cruzar la frontera, que trataría de volver a su historia. Vos mismo le fuiste generando la duda y preparándolo para la confrontación final.
Te aseguraste su rebelión y la pelea...Y esta mañana cambiaste el puñal por uno desafilado. Lo cambiaste para poder simular tu muerte ¿Cómo sería la escena? Te la describo.
“Darío avanza sabiendo que para volver a su novela debe sortear los obstáculos uno a uno y el primero es Jack. Lo impulsa el amor.” ¿Voy bien? “El amor lo ciega ante el peligro de la 'filosa' daga. Se lanza contra su adversario que extrañamente no da en el blanco. Darío lo toma del cuello. Jack resiste y ambos giran. Los giros aumentan de intensidad mientras las manos opuestas se juntan tomando el puñal. Darío, en propia defensa, clava la daga que Jack absorbe con las manos queriendo evitar lo inevitable. Llevándosela consigo cae al agua y se hunde. Darío, a pesar de la conmoción, levanta las manos y espera a que Tardelli llegue al tren. La policía sueca lo devuelve a la Yard. Días después regresa a su historia, a su novela. Toma el teléfono...la llama a Julia.”
Final de la historia...Mientras...vos habrías nadado bajo los hielos y te habrías ocultado entre ellos para salir río abajo. Quizás haya alguien esperándote, no lo sé. Todos te habrían creído muerto y serías libre, de mí, de la Yard, de los lectores, y no en Finlandia nada más...sino en todos lados.
...Buen plan Jack, excepto...
- Me das asco -
Excepto que el autor es...siempre...omnisciente.
¿Qué te hace pensar que iba a dejar que te fueras así como así? Vos mejor que nadie deberías saber de lo que soy capaz. ¡Quién soy!...
- Yo soy el autor -
Las carcajadas me vuelven a la boca. Me matás de la risa, Jack. Me matás de la risa...
- No tenés nombre. -
Yo soy el autor. Tengo muchos, miles de nombres que deberían hacerte temblar. Deberías temer al dueño de tu destino como todos lo hacen y crear una religión para adorarme. Yo, en lo que te concierne, he existido siempre y siempre existiré. Habito un lapso de espacio que no te cabe en la mente. Soy Jehová, Ra, Baal...Soy todos y Uno. Con un movimiento hago pedazos el universo y dejo inconclusas las partes para que nadie pueda volver a armar lo que hoy 'Es'. Soy Hanuman, el mono gramático, escribiendo frases que son lianas que son destinos que son vidas que son melodías que son versos que son nada, con el trazo de mi pluma. Todo lo que hay, todo lo que Es, Es Lenguaje y yo lo he creado. Cada vez que alguien habla me acaricia la lengua, me empuja la sangre, me alimenta, me hace más grande y poderoso. Tu rebelión soy Yo. Tu escape soy Yo. Tu sueño soy Yo. Tu amor soy Yo.
- No. No ella. Vos, sin nombre -
Me levanto rápidamente, tomo el puñal del piso y se lo pongo a Jack en la garganta. "los que toman espada, a espada perecerán"
- ...y eso no te dice nada... -
La misma ley por la que has vivido te condena. Serás consecuente con tu carácter. Me quedaré yo con todas tus letras robadas.
- Ese puñal está desafilado -
No lo está. Basta mi sola palabra: la daga está lista para cortar.
- Anderson aún vive...los tiempos no coinciden...debo enfrentarme a él–
Basta mi sola palabra. Es hora que desaparezcas.
- No puedo mover...-
No hay voluntad en tu cuerpo. El libre albedrío es la ilusión de los humanos en sus jaulas y de los personajes en sus historias. Van hasta los confines del mundo, observan a las tortugas que lo sostienen y vuelven. Para todo lo que entra en su cajita de música utilizan la física, para lo que queda fuera, la filosofía. Es un juego.
Después de todo soy un Dios sincero, mirá el resto...prometiendo mediocres paraísos. Yo tengo la delicadeza de presentarme y decirte la verdad: No sos libre.
- Mentís –
Siempre.
- Faltan los versos –
Que jamás escribiste.
Si le digo a mi mano 'muévete', ella se mueve ¿Si le dices a tu mano 'muévete' y no se mueve...qué harías?
- ...la cortaría... -
Tú lo has dicho, hijo mío.
- Dentro tuyo hay un Dios desierto de palabras...ese soy yo...-
No.
- Si tu palabra basta...-
Mi palabra basta.
- ...todos los personajes de un sueño... -
somos nosotros mismos con máscaras...vuela...monstruosa criatura...y duerme...
Mi codo pasa delante de mi vista rápidamente hacia la derecha. Detrás, el puño y el filo son vagones del mismo tren. La sangre de Jack D'Ar explota en el aire. El universo es rojo.
Tardelli ve desde lejos la confusión dentro del vagón y se apresura. Mucho no entiende. ¿Quiénes son los dos que están allí dentro si uno ha caído? Entra al vagón... para encontrarlo vacío. Por la ventana escucha un golpe, corre hasta la puerta abierta y se asoma.
...duerme, duerme el infinito sueño de los que han pasado por el mundo; mancha el paraíso de los injustos con tus pasos nocturnos, llévate dos corceles negros que son la noche misma deshilachándose y
susurrando tu nombre, llamándote para que la lleves de la mano donde siempre ha querido ir; déjate enamorar de sus contornos, de su perfección apagada por el relato estúpido de dioses miserables y sus creaciones monstruosas; no recuerdes jamás el día y su encendido brillo, quédate con ella y perdona todos sus errores, escupe blancas tintas de tus ojos y empieza tus futuros poemas con la frase 'de musa ha sido escrito que: ', duerme en paz sabiendo que una mano te ha sangrado; duerme ya, duerme...dejando atrás el sueño de mil almas que encenderán sus propios infiernos al saber de tu partida...vuela, cae y duerme...
El cuerpo cae sobre un bloque de hielo que se parte al instante. Nada sale a la superficie.
Primer Epílogo - Finlandia al fin.
Jenny ha corrido desde la estación. Está agitada. Enterada de la situación por radio Tornio se ha apresurado temiendo por Oleg a quien le tocaba hacer el cambio de vías para el tren de las 16:12 que desde Suecia se dirigía hacia Finlandia por el puente. Llega justo para ver salir a Oleg del agua con Darío a cuestas. Ambos completamente exhaustos. Jenny corre a ayudar y a reprender. Lo dicho, maestra de escuela.
- ¡Oleg , Oleg, qué hiciste ! ¡Estás loco! ¡¿Cómo te vas a meter...?!-
- Garf -
Oleg lo deja a Darío en el suelo mientras Jenny se saca la campera e intenta que el joven, que no para de tiritar, recupere algo de calor. Es entonces cuando escuchan el terrible golpe del segundo cuerpo impactando sobre el hielo del río Tornio. Darío levanta apenas la cabeza para ver a Tardelli asomándose por la puerta del vagón del tren. Luego, dirige su mirada al agua donde una pequeña ola se levanta a modo de elegía.
- Jack...- murmura y apoya la cabeza en el suelo.
Oleg se vuelve inmediatamente hacia el río mientras Jenny, desesperada, intenta que desista. Pero el rubión es demasiado noble como para entender de precauciones y, forcejeando, se libera de ella y entra al agua.
- ¡Oleeeg, Oleeeeg, noooo. Oleeeeg, cayó en el hielo. No vas a poder! -
Nada se mueve sobre la superficie. Aquello caído, criatura u hombre, no parece estar vivo.
- ¡Oleeeg, Oleeeeg! - grita Jenny ante la mirada de Darío que trata de recuperarse infructuosamente.
- ¡Oleeeeg, Oleeeg, Oleeeeg, te necesito acaaaaa! -
Oleg siente el frío terrible en sus huesos y se detiene. Con ese frío en el cuerpo no se puede vivir. Cerrando los ojos comprende y con el resto de sus fuerzas vuelve al calor que en la costa lo espera.
Jenny lo recibe con un abrazo enorme y no para de apretarlo. Luego, se da cuenta de la situación y, algo avergonzada, comienza a apurarlos para ir cuanto antes a la estación de Tornio en busca del fuego y más abrigo. Se presenta.
- Yo soy Jenny Ocean, encargada de la estación de trenes de Tornio...y este pelandrún que te salvó es Oleg. -
- Garf. -
- Yo me llamo Darío. –
- Mm...Bienvenido a Finlandia - dice Jenny con una simpática mueca. -
- Gracias...-
- Dale, levantate, tenés que moverte para sacarte el frío, vamos a la estación. -
Pero el calor no vuelve al cuerpo de Darío. Se incorpora y cae. La agitación por el esfuerzo persiste. Le pide a su cuerpo que se mueva pero este no le obedece. Es como si él no fuera una única voluntad sino una asociación de voluntades que ahora se hubieran decidido a rebelarse, su ojo confabulando con su cuello, su pierna con su torso, su hígado con su muñeca. ¿Qué harías?
- Levantate - insiste Jenny - ¿podés? ...Oleg, dame una mano. -
Piensa en su amor, en Julia, tratando de encontrar fuera de sí una ayuda que no aparece. Quiere recuperarse y cruzar el puente para que la Yard lo capture y lo devuelva...a pesar de que Jack había dicho que lo iban a matar pero...Jack ya no está y la realidad parece cambiar de color, no hay nadie que pueda refutar sus dudas...
¿Y si Jack estaba equivocado? ¿Y si todo había sido una gran fábula, una metáfora, una huida sin sentido? ¿Y si no había escritores? Sin escritores la voluntad es toda nuestra, y si no la tenemos es lícito ir a buscarla a otro lado, conseguirla en otra persona, asociarnos por así decirlo, confabular para formar más voluntad... porque nosotros no somos dioses ni nada parecido. Somos simples humanos, personajes modestos de nuestra historia escrita en pasado y sin final.
- ¿Podés? – insiste Jenny.
Darío aún no puede. Sabe que Jack ha caído detrás de él...pero desconoce la causa. Imagina una pelea con Tardelli, un intento fallido por escapar o una suerte distinta de la suya. Ante la repentina falta de su compañero de viaje se siente algo culpable...Si bien él nunca le pidió a Jack que lo fuera a buscar ni que le ofreciera la libertad siente pena por el personaje que se ha destruido contra el hielo en la frontera finlandesa. Se consuela pensando que las cosas siguieron un hilo hasta llevarlo a un punto donde no hubo alternativa.
Finlandia seguramente era un lugar como cualquier otro. Estos dos que lo estaban ayudando no eran diferentes de las demás personas del mundo. Es que la libertad está donde vamos y no en un lugar específico. De hecho, quizás sólo sea una abstracción, una idea que no se pueda definir ni abarcar completamente. Entonces, es indiferente pensar si uno es libre o no, porque siempre habrá un estado de mayor y otro de menor libertad.
- Dale Darío, ¿te podés mover? –
Es absurdo pensar que alguien escribe y determina nuestras vidas y mucho más absurdo que la libertad se concentre en un sólo lugar...evidentemente Jack estaba equivocado y Jenny no le encontraría sentido a la pregunta...
- Jenny, necesito...necesito que me digas algo -
- Sí...qué cosa...-
- ¿Es verdad que acá... está la libertad? - pregunta Darío
Jenny lo mira como si alguien le hubiera preguntado si se respira, si es cierto que el sol sale por el Este y se oculta por el Oeste todos los días, y si después del día viene la noche y si se camina dando un paso y luego otro, y si las cosas cuando caen, caen hacia abajo y si lo que se arroja al fuego, arde.
- Sí, – responde con naturalidad - es verdad, esto es Finlandia...en Finlandia está la libertad...Dale, levantate...¿te podés mover? -
Darío se puso a llorar.
Último Epílogo - Noble antagonista
Mishter Lusk salió del asilo temprano. Había pedido un permiso especial para quedarse más tiempo en la ciudad. Un carruaje lo llevó hasta el centro y luego de deambular y comprar un par de cosas para Navidad se dedicó a la tarea que había estado planeando. Cruzó la calle que lo separaba del Támesis, evitando un carruaje que a alta velocidad casi lo atropella, y se acomodó contra el borde del río. De un paquete que llevaba consigo desenvolvió las dos prendas de vestir que tantos años atrás le hubieran llegado con anónimo remitente, al mismo tiempo que cesaran las noticias de Jack D’Ar y sus irreparables trazos hacia el nocturno círculo de las letras. Una capa y una galera roídas por el tiempo.
- It’s time...- dijo para sí.
Una amarilla rosa caída de alguna mano navegaba por la superficie del río. Lusk no la vió. Lanzó la capa primero que fue a envolverse rápidamente en un remolino y se perdió enseguida bajo la superficie. Luego, arrojó la galera que voló dando varias volteretas para al fin caer llenando su hueco de agua. Cabeza abajo permaneció así mientras la corriente la empujaba lejos. Fluir...es hacia donde todos vamos...Lusk se quedó allí hasta que dejó de verla.
Antes de partir y sin quitar la vista del río dijo:
- Buen viaje, noble antagonista...buen viaje -
FIN,
…sólo agradecer a todos los personajes reales y ficticios que utilicé para construir esta historia a lo largo de los años, espero haber usado vuestras sangres con buen tino...
Como dice la canción...y todo..para al final...morder el anzuelo y caer en la trampa.
¡Que vuestro escritor os tenga reservado el mejor de los capítulos!
fT, Buenos Aires, 2003 – Tornio, 2007
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