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Hola Briant, me gusto mucho el cuento. Hace mucho que no leia algo de ese estilo, la verdad muy bueno.
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Ahí estaba viéndome, con su cabeza de toro y su corazón de puta. Agitaba la chuchara mientras sonreía. Esperaba una respuesta; una respuesta que no podía darle. La invité a sentarse haciéndole una seña. Ella seguía ahí, con ese aire de estatua formidable que alguna vez me enamoró y que ahora me hacía odiarla. Sobre la mesa había una vela blanca clavada en el pico de una botella, la luz dibujaba sombras sobre la pared. El guiso hervía. Terminé de enrrollar el porro, lo encendí con la llama de la vela, mirándola de reojo; se me hizo linda con esa luz anaranjada. Me quedé mirándo una voluta de humo que se desarmó al tocar la araña que pendía inutilmente del techo. Siguió mirándome, seguí fumándo como si nada, como si todo.
Se volvió contra su olla, dándome la espalda. Nos odiábamos demasiado como para tener la confianza de hacerlo; sin embargo pude entenderla : si alguien ha de asesinarte no hay mejor cosa que tu asesino sea alguien que alguna vez te haya amado. Pude imaginar su cara, vaporizada por los gases de la salsa tan pero tan espesa como sus sentimientos; la vi mordiéndose los labios, abriéndo las alas de la nariz, apretándo los músculos del estómago...
El olor de la marihuana se mezclaba con el del romero, el odio de la puta con cabeza de toro se mezclaba con el mio.
Se acercó cargando la olla. Sirvió en los platos. Comimos en silencio sin quitarnos la vista de encima. Nos fuimos adormeciéndo con un ligero dolor en la pansa. El frío de la muerte ya nos atravesaba las entrañas. Antes de que el veneno hiciera efecto nos dimos la mano. -
Bueno, muy bueno. Impresionante ésta imágen:"Pude imaginar su cara, vaporizada por los gases de la salsa tan pero tan espesa como sus sentimientos"
Despues fijate hay un salto verbal cuando hablás de la vela, más algún error de tipeado, pero te repito me gustó mucho, espero seguir leyendote. Un beso.
Ahh me olvidaba, el título:un ACIERTO
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Hay quienes dicen que las drogas son una manera de alejar a la soledad. Hay quienes dicen que el sexo es una manera de drogarse. Hay solitarios que se drogan con sexo y que ven en la soledad el destino inmediato de una liberatad frágil. Hay drogadictos que solo conocen la soledad. Hay soledades mezquinas y compañías toxicas. Hay sexo mezquino y toxicidades solitarias. Hay, en ésta ciudad, muchas cosas que se parecen y que negamos ya por drogados, ya por sexópatas, ya por solitarios...
- ¿Venis de la calle?- le pregunta Hella desde la cama.
Hell se saca los zapatos, sentado en el suelo, mirandola fijo como diciéndole "que pregunta más boluda". Hella se sienta sobre la almohada y lo observa.Tiembla de frio.
- ¿Y, cómo es la calle?
- Es como acá adentro pero al revés- dice Hell mientras se saca los pantalones. La mira con compasión. "el momento de salir se acerca mi bien" piensa Hell al sentir su insistencia.
-¡Dejame ayudarte!- exclama Hella saltando de la cama. Lo desviste. Hell le mira el culo desde arriba; blanco, liso. "Si no fuese un culo sería una perfecta alegoría para describir la pureza... pero no: es un culo". Piensa Hell.
Hella le saca el pantalon y corre a la cama para acostarse. Hell se le acerca, le pasa una mano por la frente, se desploma a su lado y se queda mirando el techo, con una mano bajo la almohada. Hella lo mira.
- ¿Me vas a decir o no?- insiste levantando la voz casi dulcemente.
- ¿Que queres saber?- pregunta Hell haciendose el fastidioso.
- Cómo es la calle- replica Hella con más firmeza que antes.
Hell prende un cigarrillo y apaga la luz. Dibuja unos espirales con la braza y se queda en silencio. Siente la mirada de Hella penetrandolo en la oscuridad.
- ¿Vos decís la calle, de noche?- pregunta como queriéndo eludir el tema.
- Si. Según se, vos salís por la noche. Durante el día...
Hella completa la réplica agarrándole la pija. Hell se rie.
- Ya te lo dije, es como acá pero al reves.
- Si, ya se eso.- afirma Hella, haciendo una pausa al notar de que no está segura de saberlo- Pero la gente...¿hay gente?-. Agrega sacándole el cigarrillo.
- Si, claro que hay gente.
-¿Y cómo son?
-Bueno...la fauna de la noche es...
- No me digás que es como acá pero al revés por que te mato- interrumpe Hella divertida poniendole a Hell su cigarrillo en los labios.
- La noche es así... se crea una especie de intimidad. Una baja de tensión general. La noche es de los gatos, de los novios, de los ladrones, de las putas, de los transas...
- ¿Que es un transa?- interrumpe Hella.
- Uno que vende droga- replica Hell
- ¿que es la droga?
Hell se queda en silencio. Desliza bajo la sábana su mano hasta la concha de Hella; le empieza a refregar el clítoris, le mete un dedo. Se detiene.
- ¿Por qué parás?- dice Hella temblando, contorsionándose, casi enojada. Hell se queda callado
- Para responder a tu pregunta- dice Hell al rato- la droga es algo así. Es algo que te estimula, pero que se termina antes de tiempo. Entonces querés más y más.
- Ahh- dice Hella apretándo las piernas...
-Como te decía - continúa Hell lamiendose los dedos - los gatos, los novios, los ladrones, los transas...

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