La mujer primera
El lamento de un mar de algas ,
el dolor implícito e implosionante,
la ausencia mística y corpórea ,
la crucifixión que mortifica y libera ,
y como tantas y tantas noches, tejo la tela sutil,
el vestido de tu cuerpo cobijado entre mi cuerpo,
y te lloro de pie, como los cipreses.
Te siento ascender desde mis entrañas , con la sangre poderosa,
recorrer cada centímetro de mi , que es tuyo,
solidificado en poema impotente.
Te lloro, una vez más, al arrullo de la lluvia impetuosa,
que circunda cada atardecer de mi cuerpo,
cuando todo , en mi, es desierto, la mejor poesía del viento,
el tintineo del agua mancha el tapiz de tierra
con canciones ancestrales de fuego acariciadas,
son las lagrimas de la mujer primera
la mujer que volvió del Hades para amarte
y recitarte al oído un verdadero poema , de Whitman.