#1 Arrebato de sentimientos
Romanticamente me deslicé por el balcón, aventurándome en la oscuridad de la noche.
La angustia y la desesperación se cobraban cada parte de mi ser, envenenando mi veneno y castigando aun mas mi dolor.
Me apoyo en la baranda mirando al inexpresivo mar,como la luna llena esquiva a las guardianas nubes, proyectandose libremente en sus oscuras aguas, formando un camino inexistente e invisible para engañar a posibles desamores que deambulan en busca de su otra mitad.
Un ahogado llanto me cierra la garganta y se desliza hacia lo mas profundo de mis entrañas, pudiendo degustar el amargo sabor de la soledad. Tengo la visión en blanco y siento que la amargura me quema, como un fuego gélidamente negro.
Para empeorar el panorama, la perfumada brisa de media noche comienza a acariciar mi rostro, exitando mis sentidos y provocando un manantial de confusas emociones que me hacen soñar despierto, volando por una infinidad de dimensiones.
Rastreo el infinito cielo, en busca de las estrellas que siempre me consuelan, es que son tantas que a veces me dan la esperanza de encontrar a mi otra alma. Pero no, el firmamento esta todo cubierto por nubarrones de tormenta, los cuales lanzan con una temible violencia sinfines de rayos y centellas a la tan castigada tierra que no tiene otra opción que soportar tan espantoso castigo, disimulando su dolor, escondiendo su tristeza.
Ya no lo puedo contener, las lágrimas se me escapan y bañan toda mi cara, me siento solo, me siento no querido, perdido en un mar de tristezas, perdido en el laberinto de la desaparición. Finalmente, en un arrebato de dolor, salto la baranda, tirándome por el balcón, acabando con este sufrimiento, terminando con la tarea del creador, para así viajar en busca de un lugar mejor.
La angustia y la desesperación se cobraban cada parte de mi ser, envenenando mi veneno y castigando aun mas mi dolor.
Me apoyo en la baranda mirando al inexpresivo mar,como la luna llena esquiva a las guardianas nubes, proyectandose libremente en sus oscuras aguas, formando un camino inexistente e invisible para engañar a posibles desamores que deambulan en busca de su otra mitad.
Un ahogado llanto me cierra la garganta y se desliza hacia lo mas profundo de mis entrañas, pudiendo degustar el amargo sabor de la soledad. Tengo la visión en blanco y siento que la amargura me quema, como un fuego gélidamente negro.
Para empeorar el panorama, la perfumada brisa de media noche comienza a acariciar mi rostro, exitando mis sentidos y provocando un manantial de confusas emociones que me hacen soñar despierto, volando por una infinidad de dimensiones.
Rastreo el infinito cielo, en busca de las estrellas que siempre me consuelan, es que son tantas que a veces me dan la esperanza de encontrar a mi otra alma. Pero no, el firmamento esta todo cubierto por nubarrones de tormenta, los cuales lanzan con una temible violencia sinfines de rayos y centellas a la tan castigada tierra que no tiene otra opción que soportar tan espantoso castigo, disimulando su dolor, escondiendo su tristeza.
Ya no lo puedo contener, las lágrimas se me escapan y bañan toda mi cara, me siento solo, me siento no querido, perdido en un mar de tristezas, perdido en el laberinto de la desaparición. Finalmente, en un arrebato de dolor, salto la baranda, tirándome por el balcón, acabando con este sufrimiento, terminando con la tarea del creador, para así viajar en busca de un lugar mejor.
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