#1 No sé
He pisado el pedal del freno,
detengo mi vida exactamente aquí,
frente al semáforo resplandeciente.
No sé si huir,
apurar la piel de estos pies punzados
pateando el asfalto
de aquel callejón oscuro cuesta arriba.
Ahora los días me cansan,
las noches silenciosas
vagan destructoras enroscadas
sin consistencia, sin pudor,
por los desgastados garitos secretos
de mis primaveras extinguidas.
Absorbo el aire denso de la cabina del auto,
aún sostiene el perfume
a carmín, el aroma a sexo
fugado de un armario común.
Trastornado apuro
media docena de suspiros,
vértigos de culebras pecaminosas
que acompáñame en los despropósitos.
No sé si huir,
saltar el borde abrupto
donde caíste impulsada
por mis constantes infidelidades.
Pero soy cobarde,
seguiré recorriendo los días largos,
viviré en las noches cicatrizadas,
aunque sin una sonrisa,
restregándome en cualquiera
que no huele a ti,
sin tu risa, sin tu llanto, tan tú…
Golpes, golpes…
sobre el cristal del auto,
vociferan como alimañas contraídos gestos
de contraídos rostros.
¡Arranca cabrón! ¡Hijo puta!
¡Quita el coche de en medio!
¡No sé si huir,
no sé si huir
o que me partan
la cara a hostias!
Javi
0
Ahora en serio, me gusta el poema, directo y realista aunque está muy mal eso de restregarse con cualquiera