#1 Frases buenas, malas, y mías.
Les dejo frases que encontré ordenando mis papeles, no se que tan viejas son.
Quédense con las que les gusten y olvídense de las que no.
º Tréboles rotos, tinta vieja, en fin, gente.
º Hay mucha pólvora en nosotros, no dejemos que se humedezca.
º Sacudirse el musgo de decenios.
º Irse por las ramas, para llegar a la flor / el fruto.
º Nunca me olvidé que había ciertas cosas que valía la pena recordar, aunque no me acuerdo de cuáles.
º En un final, todos sonreímos por algo.
º La tierra girará para donde quiera, yo elegiré mis pasos.
º Un pan y un queso, en la mejilla un beso.
º No gastar la vida, pulirla.
º De besos y huesos, se hacen los hombres.
º ¿Laureles o abono? a los dos me abandono.
º Tierra fértil, futuro incierto.
º Dicen que andando crecen los callos y los ojos.
º ¿Para qué queremos luz si vamos a aparentar ser invisibles?
º No hay cosa hoy, que ayer no fue soñada.
º Las manos están para agarrar, pegar y mimar, pero sobre todo para prestar.
º Nos supimos entender, u olvidamos quiénes éramos.
º ¿Te quise o suspiré?
º Los buenos árboles crecen despacio, aunque no escapan al relámpago.
º Un viejo e sun joven añejado, a veces demasiado agrio.
º La muerte se acerca o espera, depende de si la miran o no.
º Si tiemblan las piernas y transpiran las manos, es porque late el alma.
º Si repiten suficientes veces "algo", puden llegar a no querer decirlo más.
º Con un pichón al hombro no va a volar nada más que tu sonrisa.
º ¿Qué sentido tiene escribir tanto?
º Leyendo se secan los ojos.
º ¿Para qué arrancarte el pelo si te lo podés crtar, o acariciar, o mejor aún, dejar que otro te lo acaricie?
º ¿Vale la pena?, sí.
º Dicen que trepar un árbol es lo opuesto a escribir un ensayo.
º Raspar la realidad no la hace más entendible sino más rugosa.
º El chupetín siempre dijo que la lengua era para saborear y no para hablar.
º Si yo realmente lo quiero, no se hace más fácil conseguirlo, simplemente sufro más el no intentar.
º Una vez me enamoré y perdí la cabeza. No entendía lo que pasaba a mi alrededor, el más mínimo ruido me angustiaba, los silencios eran eternos.
Pude ir matando el amor hasta que recuperé mi cabeza y la volví a coser en su lugar. Solo entonces pude ver lo desdichado que era al no estar enamorado.
Son un poco cursis por ahí, pero bueno, todos tenemos un costado oscuro.

Saludos
Quédense con las que les gusten y olvídense de las que no.
º Tréboles rotos, tinta vieja, en fin, gente.
º Hay mucha pólvora en nosotros, no dejemos que se humedezca.
º Sacudirse el musgo de decenios.
º Irse por las ramas, para llegar a la flor / el fruto.
º Nunca me olvidé que había ciertas cosas que valía la pena recordar, aunque no me acuerdo de cuáles.
º En un final, todos sonreímos por algo.
º La tierra girará para donde quiera, yo elegiré mis pasos.
º Un pan y un queso, en la mejilla un beso.
º No gastar la vida, pulirla.
º De besos y huesos, se hacen los hombres.
º ¿Laureles o abono? a los dos me abandono.
º Tierra fértil, futuro incierto.
º Dicen que andando crecen los callos y los ojos.
º ¿Para qué queremos luz si vamos a aparentar ser invisibles?
º No hay cosa hoy, que ayer no fue soñada.
º Las manos están para agarrar, pegar y mimar, pero sobre todo para prestar.
º Nos supimos entender, u olvidamos quiénes éramos.
º ¿Te quise o suspiré?
º Los buenos árboles crecen despacio, aunque no escapan al relámpago.
º Un viejo e sun joven añejado, a veces demasiado agrio.
º La muerte se acerca o espera, depende de si la miran o no.
º Si tiemblan las piernas y transpiran las manos, es porque late el alma.
º Si repiten suficientes veces "algo", puden llegar a no querer decirlo más.
º Con un pichón al hombro no va a volar nada más que tu sonrisa.
º ¿Qué sentido tiene escribir tanto?
º Leyendo se secan los ojos.
º ¿Para qué arrancarte el pelo si te lo podés crtar, o acariciar, o mejor aún, dejar que otro te lo acaricie?
º ¿Vale la pena?, sí.
º Dicen que trepar un árbol es lo opuesto a escribir un ensayo.
º Raspar la realidad no la hace más entendible sino más rugosa.
º El chupetín siempre dijo que la lengua era para saborear y no para hablar.
º Si yo realmente lo quiero, no se hace más fácil conseguirlo, simplemente sufro más el no intentar.
º Una vez me enamoré y perdí la cabeza. No entendía lo que pasaba a mi alrededor, el más mínimo ruido me angustiaba, los silencios eran eternos.
Pude ir matando el amor hasta que recuperé mi cabeza y la volví a coser en su lugar. Solo entonces pude ver lo desdichado que era al no estar enamorado.
Son un poco cursis por ahí, pero bueno, todos tenemos un costado oscuro.

Saludos
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