Les dejo frases que encontré ordenando mis papeles, no se que tan viejas son.
Quédense con las que les gusten y olvídense de las que no.
º Tréboles rotos, tinta vieja, en fin, gente.
º Hay mucha pólvora en nosotros, no dejemos que se humedezca.
º Sacudirse el musgo de decenios.
º Irse por las ramas, para llegar a la flor / el fruto.
º Nunca me olvidé que había ciertas cosas que valía la pena recordar, aunque no me acuerdo de cuáles.
º En un final, todos sonreímos por algo.
º La tierra girará para donde quiera, yo elegiré mis pasos.
º Un pan y un queso, en la mejilla un beso.
º No gastar la vida, pulirla.
º De besos y huesos, se hacen los hombres.
º ¿Laureles o abono? a los dos me abandono.
º Tierra fértil, futuro incierto.
º Dicen que andando crecen los callos y los ojos.
º ¿Para qué queremos luz si vamos a aparentar ser invisibles?
º No hay cosa hoy, que ayer no fue soñada.
º Las manos están para agarrar, pegar y mimar, pero sobre todo para prestar.
º Nos supimos entender, u olvidamos quiénes éramos.
º ¿Te quise o suspiré?
º Los buenos árboles crecen despacio, aunque no escapan al relámpago.
º Un viejo e sun joven añejado, a veces demasiado agrio.
º La muerte se acerca o espera, depende de si la miran o no.
º Si tiemblan las piernas y transpiran las manos, es porque late el alma.
º Si repiten suficientes veces "algo", puden llegar a no querer decirlo más.
º Con un pichón al hombro no va a volar nada más que tu sonrisa.
º ¿Qué sentido tiene escribir tanto?
º Leyendo se secan los ojos.
º ¿Para qué arrancarte el pelo si te lo podés crtar, o acariciar, o mejor aún, dejar que otro te lo acaricie?
º ¿Vale la pena?, sí.
º Dicen que trepar un árbol es lo opuesto a escribir un ensayo.
º Raspar la realidad no la hace más entendible sino más rugosa.
º El chupetín siempre dijo que la lengua era para saborear y no para hablar.
º Si yo realmente lo quiero, no se hace más fácil conseguirlo, simplemente sufro más el no intentar.
º Una vez me enamoré y
perdí la cabeza. No entendía lo que pasaba a mi alrededor, el más mínimo ruido me angustiaba, los silencios eran eternos.
Pude ir matando el amor hasta que recuperé mi cabeza y la volví a coser en su lugar. Solo entonces pude ver lo desdichado que era al no estar enamorado.
Son un poco cursis por ahí, pero bueno, todos tenemos un costado oscuro.

Saludos