#1 Ya no te conozco
Ya no te conozco
ni tan siquiera tu voz juega a repicar sobre mi alma,
ni cada caricia de lo que fuimos me devuelve al sonrojo,
ni encuentro ya el lugar que unió nuestros nombres,
ni al amanecer dibujo mi primer deseo en tu boca,
ni te sé, ni te conozco,
pues sonries y lloras sin mi presencia
como quien aguanta el azulado mundo entre sus manos,
como si nada pretérito guardase vela con mi ternura,
como cual brillante campo de estrellas de oro
el sendero de tus pasos pretendes mostrarme...
pero yo, ya ni te conozco
sorbo la vida sin la sombra de ciprés inmovil
que te dedicaste a abonar a mis puertas,
sin presentir que talo, cuál un rastrojo lo que de ti quedó
porque ya no eres,
ya no, no te conozco,
el viento juega a colarse por mis ojos
y amanece un nuevo día sin pasados,
ya no alumbraré cenizas
sobre las que revolcarme desnuda,
prenderé mis rasguños, enardecida,
y tomaré como un pilar
la parte seccionada de lo que de ti,
apasionada como una flor recién nacida,
me enamoró eternamente
ni tan siquiera tu voz juega a repicar sobre mi alma,
ni cada caricia de lo que fuimos me devuelve al sonrojo,
ni encuentro ya el lugar que unió nuestros nombres,
ni al amanecer dibujo mi primer deseo en tu boca,
ni te sé, ni te conozco,
pues sonries y lloras sin mi presencia
como quien aguanta el azulado mundo entre sus manos,
como si nada pretérito guardase vela con mi ternura,
como cual brillante campo de estrellas de oro
el sendero de tus pasos pretendes mostrarme...
pero yo, ya ni te conozco
sorbo la vida sin la sombra de ciprés inmovil
que te dedicaste a abonar a mis puertas,
sin presentir que talo, cuál un rastrojo lo que de ti quedó
porque ya no eres,
ya no, no te conozco,
el viento juega a colarse por mis ojos
y amanece un nuevo día sin pasados,
ya no alumbraré cenizas
sobre las que revolcarme desnuda,
prenderé mis rasguños, enardecida,
y tomaré como un pilar
la parte seccionada de lo que de ti,
apasionada como una flor recién nacida,
me enamoró eternamente
0