A veces, cuando estoy muy desencantado de la vida, creo que el amor es una suma de conveniencias. Al igual que la perra, también creo que la felicidad es algo externo a uno mismo. Que siempre es cosa de los otros: de nuestrosos amos, de nuestros esclavos... Lo que menos me gusta de la perras es que no dejan la noche en silencio y lo que más me gusta del silencio es que si prestás atención siempre vas a encontrar el ladridito de una perra con ésta. Hay que estar atento.
Editado por Briant - 20.05.2009 05:54 hs.