#1 Asesina
Asesina
Morir o no morir le daba igual, aquella era una mujer espectacular: piernas largas, senos grandes, piel suave y labios carnosos; todo sumado a lencería espectacular y un revólver plateado deban una fantasía de lo más placentera. Morir no importaba.
Incluso las causas y consecuencias ya no tenían razón el exótico cuerpo de la asesina y sus hormonas juveniles que lo idiotizaban ante cualquier fémina de curvas prominentes lo hicieron testigo y cómplice de un asesinato.
Ahora ella necesitaba escapar y desechar cualquier cosa que la incriminara. “Al menos podría matarme desnuda” pensó el chico pero no lo dijo, aun tenia esperanzas. No de vivir si no de morir sin virginidad.
Pero la asesina tenia otros planes no mataba por gusto si no por que no tenia de otra para sobrevivir y había empezado a matar precisamente por motivos sexuales. Preferiría ir a la cárcel que acostarse con un hombre, por más simpático e inocente que sea, el infierno sonaba mucho mejor que el vello en las piernas y un apestoso miembro.
-Lo siento chico pero no- fue lo último que dijo antes de tirar del gatillo.
La asesina por enésima vez en su vida pensó que su cuerpo era una maldición
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