#1 Perdidos
PERDIDOS
El olor a agrio se podía percibir desde la calle, dentro era aún peor, algunos borrachos dormían en el suelo y otros sobre las mesas, el juego se había prolongado demasiado, alguien dijo, ¡tramposo! Pero recibió un golpe que lo tiró al piso, alguien más tiró la mesa y todo lo que había en ella, la hoja de un cuchillo resplandeció y la muerte se hizo presente.
Despertaron en prisión, donde estaban los hombres de la peor calaña, de ahí nadie salía con vida, la cual no parecía tener valor. La comida era miserable y dormían en el suelo en medio de sus propias orinas.
Pasaron varios meses, hasta que vino un enviado del alto mando, quién les dijo que habían sido elegidos para un viaje muy largo, cualquier cosa sería mejor que seguir viendo como morían uno a uno sin que nadie hiciera nada. Pero ¿Dónde iban?
Hasta el momento no lo sabían pero no importaba, la sola idea de morir allí, les hacía pensar que aquel viaje sería la salvación.
Cuando todo estuvo listo los vinieron a buscar, la luz del sol los cegaba, estaban sucios y mal olientes las personas los miraban con asco, pero a ellos no les importaba, habían logrado salir de aquel lugar que parecía el infierno mismo, pero ignoraban que les esperaba un infierno aún peor.
Las órdenes eran claras, debían trabajar para poder comer, y al primero que cometiera una falta se le darían veinte latigazos como escarmiento, solo sería la primera advertencia, de lo contrario los latigazos seguirían hasta la muerte. Habían entendido que no podían darse el lujo de cometer ningún error pero…
No pasó mucho tiempo para que empezaran los problemas, la comida comenzó a escasear y el agua que era el bien más preciado les era negada, los obligaban a trabajar sin descanso, algunos empezaron a enfermar si no hacían algo pronto ninguno estaría vivo al momento de desembarcar. Por eso se aferraban a la esperanza de llegar pronto al lugar prometido, pero eso parecía una quimera algo que no sucedería nunca, las promesas de la llegada eran interminables, los ánimos estaban por el suelo, cualquier gesto, una mirada, una palabra de más podría desatar la locura. Navegaban día y noche, sólo se veía cielo y agua, agua y cielo.
Hacinados como animales, hasta empezaron a pelearse entre ellos, cuando las cosas se salieron de control se desató la barbarie, luchaban cuerpo a cuerpo contra el enemigo pero ¿Quién era el enemigo? Cualquiera que tuviera algo para comer o beber.
Los dueños de las armas comenzaron a usarlas pero eso no fue impedimento para la coalición de las bestias, la sangre corría por doquier, algunos locos de espanto se tiraron por la borda.
Cuando llegó la mañana, el cuarenta por ciento de la tripulación estaba diezmada pero la salvación estaba cerca cuando alguien desde lo alto gritó ¡Tierra!

LAURA QUINTEROS
Editado por laura12380 - 12.11.2009 16:55 hs.
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