#1 Tuviste suerte pibe
TUVISTE SUERTE, PIBE
Blanco. Todo es blanco aquí.
La sábana, las paredes, la puerta. Los caños de esta carpa de plástico que me cubre... es para el oxígeno, me explicó una enfermera que entra a cambiarme el liquido que me pasan por el brazo. También vestida de blanco y con el rostro cubierto... recién ahora me doy cuenta... ¿cuánto hace que estoy acá?
Me dijo el doctor que vino a verme ayer -¿fue ayer?- que tuve suerte, que me estoy recuperando bien, que estoy así, medio boleado porque me pasan muchos sedantes, sino el dolor sería insoportable...
¿Cuantos días pasaron?... todo es muy confuso...
Sé que mis viejos estuvieron aquí, varias veces, así que ya debe hacer muchos domingos que estoy acá...
Otro día no creo que puedan venir; tienen que laburar. Ahora las cosas están un poco mejor. El viejo labura en una obra grande, quería que fuera a trabajar con él y yo no quise... otra vez me quedé dormido...
¿Será de día o de noche? No hay ni una ventana...
Pobre vieja tener que venir hasta acá, esto debe de estar lejos del barrio... todos los días limpiando casas y el domingo que tiene libre tener que viajar tanto...
Recién se fue la enfermera... ¿será joven?... me da vergüenza que me vea así, en bolas, pero estoy tan quemado, tengo que esperar que las heridas cicatricen...
Hoy me miré el brazo... ¿tendré la cara igual?... ¿que mina me va a dar pelota? ... que cosas se me ocurren, como para minas estoy yo...
Como quisiera estar en la esquina de mi casa, con los otros pibes, tomar una birra y fumarme un porro... bueno con todo lo que me dan estoy refumado todo el tiempo... otra vez tengo sueño...
¡Que pesadilla tuve! Todo se volvía amarillo, primero el ruido, tan fuerte, después todo se volvió amarillo... y el dolor... nunca había sentido un dolor así... ni cuando el viejo me fajaba cuando me mandaba una macana, o cuando nos agarrábamos a las piñas con la otra barra y me daban para que tenga... y la puerta, la puerta esa de mierda que no se podía abrir...
Un tipo grandote, con un fierro la abrió desde afuera y entraron a sacarnos: yo quise salir corriendo, pero el tipo me envolvió con algo y me tiró al piso, que fuerza tenía... ¿quién será? Los gritos, tan fuertes, eran también mis gritos... después, me desmayé...
Ahora estoy aquí, no sé desde cuando... ¿dónde estarán los otros?...
Yo estaba lejos. Como era nuevo me habían puesto a guardar los aerosoles en cajas a las que cerraba y les pegaba una etiqueta... Pero ellos, estaban ahí, en la mesa larga, trabajando con esa máquina que llenaba los aerosoles, no sé con que mierda. ¿Dónde estará el Jony?...
Estábamos tomando cerveza con los pibes cuando vino el Jony y me dijo que en la química donde labura precisan un pibe nuevo, que él me va a presentar, que ya habló. La plata no es mucha, y el trabajo es en negro, pero trabajar en una química, yo que no había terminado la primaria... y unos mangos más hacían falta en casa.
¡Qué nervios tenía cuando fui a la entrevista!
Hablé con el químico; me preguntó cuantos años tenía: veintiuno le dije y, no hasta ahora no había trabajado nunca, está difícil ¿vio?...
Me caés bien, pibe, me dijo. Acá vas a trabajar tranquilo... en negro, eso sí porque somos una empresa chica y no podemos pagar las cargas sociales... pero vas a aprender un oficio. Se trabaja bien, si cumplís nadie te va a molestar...
Otra vez vinieron a cambiarme el líquido ese y a pasarme otro remedio; me voy a quedar dormido... tengo tantos tubos por todos lados que parezco un marciano...
¡Que alegría esa mañana! Me puse las pilchas que uso para ir a bailar; el buzo que me regaló mi hermana para mi cumpleaños.
Encima el laburo quedaba cerca de mi casa. Quince cuadras que las podía hacer caminando y me ahorraba la plata del bondi. Todo bien.
Mientras caminaba sacaba cuentas de lo que me iba a comprar con el primer sueldo.
¡La puta madre! Mi primer día de trabajo y en un segundo todo se fue al carajo...
Y ahora estoy aquí, desnudo, quemado, en este cuarto blanco, el mundo se quedó sin colores después del amarillo de la explosión... quiero irme de este lugar... pero después ¿qué voy a hacer con mi vida?, ¿cómo va ser mi vida después?... me estoy quedando dormido otra vez... que suerte tengo...
Ángela Rossi
* Este relato quiere ser un homenaje a todos los que mueren en absurdos accidentes de trabajo.
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