#1 Diversión en la granja.
Loma Verde, a una hora de Capital, propone entretenimiento y buena comida. El juego de la taba, paseos en sulky, ordeñe de vacas y otros quehaceres de pura cepa criolla.
Los chicos agarran la teta de la vaca con su mano y son incapaces de ocultar su alegría cuando brota la leche. La vaca Marilú, que soporta con cara de aburrida la rutina del ordeñe, no parece darse cuenta de que, para un niño de ciudad no acostumbrado a otra cosa que a sacar las bebidas de la heladera, se trata de una experiencia verdaderamente inesperada.
La granja Loma Verde, a cinco minutos de Brandsen y a una hora de viaje de la Capital, ofrece una apretada agenda de actividades infantiles y es una opción interesante para pasar un día familiar distinto, lejos de la ciudad y cerca de los árboles y los animales. También ofrece habitaciones muy bien equipadas para quienes quieran pasar un fin de semana o varios días, ya en un plan distinto, más orientado hacia el descanso y la relajación.
Hagan sus apuestas
"Aquí todo se reduce a culo o suerte", explicará Mario, dueño de casa, en la actividad que concentra la atención de chicos y grandes en el momento previo al almuerzo: el juego de la taba, típica costumbre gauchesca que acá es reproducida con dinero de fantasía. Justamente la atención muy personal de Mario —que a la hora del almuerzo recorrerá incesantemente las mesas con las achuras y las carnes— es uno de los puntos fuertes de la visita a la Granja. Si uno cae en el día indicado hasta podrá disfrutar de un exquisito lechón criado y carneado en la misma granja, cocido al asador afuera del comedor, frente a las miradas ávidas de los visitantes.
Tomar mate en un viejo rancho de barro, pasear en sulky, jugar con los conejos, darle de comer a las gallinas y a los gansos o participar en un taller sobre la forma en que se produce queso y otros derivados de la leche serán otras de las actividades destinadas, fundamentalmente, a seducir a los chicos. Un fogón final, en el cual una olla con maíz se convertirá mágicamente en pochoclo al calor de las ramas ardientes, coronará una tarde muy activa.
No es recomendable, eso sí, ir con expectativas en cuanto a los caballos. Apenas se puede dar una vuelta al paso en un perímetro muy reducido, ya que la proximidad de la ruta 215, sobre la puerta misma de la granja, impide salir en cabalgata.
Un tanque australiano, de dimensiones no muy generosas y que en consecuencia se torna demasiado concurrido los fines de semana, es la opción para refrescarse en los días de verano. Quienes se queden a dormir, en cambio, podrán gozar de una pileta más cómoda y también de un salón de juegos que incluye una mesa de ping-pong. Como para descansar un poco de tanta actividad campestre.
Fuente: http://www.clarin.com/suplementos/vi...08/v-01701.htm
Los chicos agarran la teta de la vaca con su mano y son incapaces de ocultar su alegría cuando brota la leche. La vaca Marilú, que soporta con cara de aburrida la rutina del ordeñe, no parece darse cuenta de que, para un niño de ciudad no acostumbrado a otra cosa que a sacar las bebidas de la heladera, se trata de una experiencia verdaderamente inesperada.
La granja Loma Verde, a cinco minutos de Brandsen y a una hora de viaje de la Capital, ofrece una apretada agenda de actividades infantiles y es una opción interesante para pasar un día familiar distinto, lejos de la ciudad y cerca de los árboles y los animales. También ofrece habitaciones muy bien equipadas para quienes quieran pasar un fin de semana o varios días, ya en un plan distinto, más orientado hacia el descanso y la relajación.
Hagan sus apuestas
"Aquí todo se reduce a culo o suerte", explicará Mario, dueño de casa, en la actividad que concentra la atención de chicos y grandes en el momento previo al almuerzo: el juego de la taba, típica costumbre gauchesca que acá es reproducida con dinero de fantasía. Justamente la atención muy personal de Mario —que a la hora del almuerzo recorrerá incesantemente las mesas con las achuras y las carnes— es uno de los puntos fuertes de la visita a la Granja. Si uno cae en el día indicado hasta podrá disfrutar de un exquisito lechón criado y carneado en la misma granja, cocido al asador afuera del comedor, frente a las miradas ávidas de los visitantes.
Tomar mate en un viejo rancho de barro, pasear en sulky, jugar con los conejos, darle de comer a las gallinas y a los gansos o participar en un taller sobre la forma en que se produce queso y otros derivados de la leche serán otras de las actividades destinadas, fundamentalmente, a seducir a los chicos. Un fogón final, en el cual una olla con maíz se convertirá mágicamente en pochoclo al calor de las ramas ardientes, coronará una tarde muy activa.
No es recomendable, eso sí, ir con expectativas en cuanto a los caballos. Apenas se puede dar una vuelta al paso en un perímetro muy reducido, ya que la proximidad de la ruta 215, sobre la puerta misma de la granja, impide salir en cabalgata.
Un tanque australiano, de dimensiones no muy generosas y que en consecuencia se torna demasiado concurrido los fines de semana, es la opción para refrescarse en los días de verano. Quienes se queden a dormir, en cambio, podrán gozar de una pileta más cómoda y también de un salón de juegos que incluye una mesa de ping-pong. Como para descansar un poco de tanta actividad campestre.
Fuente: http://www.clarin.com/suplementos/vi...08/v-01701.htm
0
.